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La UE pone en la diana a tecnológicas y sus tácticas para eludir impuestos

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Los líderes de la Unión Europea (UE) decidieron hoy trabajar para combatir las prácticas de grandes multinacionales del ámbito tecnológico que diseñan estrategias fiscales "agresivas" para evitar el pago de impuestos.

La iniciativa, que por ahora carece de contenido concreto, surge mientras las autoridades de Estados Unidos han emprendido una batalla contra empresas como Apple, a las que acusan de evadir miles de millones de dólares utilizando argucias legales y operando a través de países con sistemas fiscales benévolos como Irlanda.

"Se requieren esfuerzos para responder a los desafíos de imposición en la economía digital", reconocieron los jefes de Estado y de Gobierno en el texto de conclusiones de la cumbre celebrada hoy en Bruselas, centrada en la lucha contra el fraude fiscal.

El texto señala que la Comisión Europea (CE) tiene previsto analizar este asunto en profundidad de cara al Consejo Europeo de octubre próximo, en que se discutirán cuestiones del ámbito digital.

A pesar de que no han ido más allá de esa declaración de intenciones, varias de las potencias económicas de la Unión insistieron en la necesidad de afrontar el problema e identificaron al sector tecnológico como uno de los grandes objetivos.

"Hay grandes sociedades que se han instalado en Europa y que no pagan la tasa de impuestos que sería deseable a pesar de que tienen beneficios importantes", dijo el presiente de Francia, François Hollande, en su rueda de prensa al término de la cumbre.

También sacó a colación casos como los de Amazon, a quien el fisco francés reclama casi 200 millones de euros por supuestos impuestos impagados.

"No podemos aceptar que un cierto número de sociedades, europeas y no europeas, logren una situación en la que escapan, con comportamientos hoy legales, a los impuestos", insistió.

Según Hollande, los países deben coordinarse y armonizar ciertas reglas para luchar contra el fenómeno.

Hollande destacó la existencia ahora de un gran movimiento internacional de países que, apurados por su déficit público, han decidido actuar en este campo a pesar de que en el pasado no lo han considerado importante, entre los que mencionó a Estados Unidos y el Reino Unido.

El primer ministro británico, David Cameron, defendió en Bruselas actuar con unidad para impedir que las multinacionales sigan eludiendo el pago de impuestos.

Cameron dijo estar a favor de permitir un régimen reducido de impuestos para las empresas porque impulsa la inversión y el empleo, pero recalcó que también hay que asegurar que las compañías pagan impuestos.

"La mejor solución es establecer normas y estándares globales duros donde todas las multinacionales hagan una contribución justa y completa", dijo en una rueda de prensa.

Cameron confirmó que llevará el asunto a la próxima cumbre del G8 que se celebra a mediados de junio en Irlanda del Norte.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, consideró necesario hacer un análisis de la situación y estudiar qué se puede conseguir con las herramientas actuales.

"Necesitamos ver quién paga impuestos, dónde y qué cantidad. Hay que ver el modelo legal, por ejemplo, donde tienen la sede las multinacionales", explicó.

Según Merkel, eso no quiere decir que Europa vaya a armonizar sus políticas fiscales y, en concreto, el impuesto de sociedades, algo que también descartó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Países como Irlanda han logrado atraer a numerosas multinacionales, especialmente tecnológicas, gracias a un sistema que establece que todas las empresas pagan un impuesto de sociedades del 12,5 % sobre los beneficios operativos y una tasa del 25 % sobre los no operativos, porcentajes muy inferiores a los de otros países europeos o a los de EEUU.

Además, un reciente informe del Senado estadounidense sobre la estrategia fiscal de Apple (que dice que la compañía creó subsidiarias en Irlanda con el único fin de evitar el pago de impuestos en EEUU) asegura que ni siquiera se han aplicado esas tasas.

Según la investigación, la multinacional de Cupertino (California) habría logrado negociar con el Gobierno irlandés el pago de un impuesto de sociedades del 2 %, lo que ha sido negado rotundamente por las autoridades de Dublín.

"Quiero repetir que el impuesto de sociedades irlandés es muy claro y transparente y no hacemos acuerdos especiales con ninguna empresa", dijo en Bruselas el primer ministro irlandés, Enda Kenny.

Ante la creciente presión exterior, Kenny aseguró que su país ha estado entre los más activos a la hora de promover un "consenso internacional" para asegurar la transparencia en los regímenes fiscales de las multinacionales, pero dejó claro que el país seguirá "compitiendo por negocios internacionales".

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