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Volkswagen Passat GTE, berlina híbrida de largo alcance

Híbrido enchufable como el Golf GTE, el Passat GTE puede circular en modo eléctrico durante 50 kilómetros antes de encenderse su motor de gasolina

En lo esencial, la conducción es idéntica a la de cualquier otro Passat con cambio automático, y sin embargo su autonomía y su eficiencia, mucho mayores

Ofrece cuatro programas distintos del sistema híbrido, según el tipo de utilización de los motores y la disponibilidad de electricidad en la batería

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Volkswagen Passat GTE, disponible en carrocería berlina o familiar.

Volkswagen Passat GTE, disponible en carrocería berlina o familiar.

Los coches híbridos enchufables, todavía con una cuota de mercado testimonial en España, reflejan el futuro inmediato de la movilidad individual. En un escalón intermedio entre la limitada autonomía de los eléctricos puros y la escasa capacidad de las baterías de un híbrido convencional, los conocidos por su denominación inglesa como plug-in ofrecen una dualidad realista en el cambiante panorama de la industria automotriz.

En Volkswagen este tipo de tecnología alcanza de pleno a sus modelos más relevantes, esto es, Golf y Passat. Primero fue el compacto, que el pasado mes de mayo recibió una mejora, y después, en 2016, el modelo del segmento D, tanto en su variante berlina como familiar, ambas movidas por el sistema de propulsión híbrido enchufable: Passat GTE.

Rival de los BMW 330e o Mercedes C 350e, el Passat GTE incorpora dos motores, un 1.4 TSI de gasolina de 156 caballos y uno eléctrico de 115 CV, asociados a un cambio automático de doble embrague DSG de seis velocidades, desarrollado especialmente para la propulsión híbrida, y conectados a las ruedas delanteras.

En conjunto, el Passat GTE desarrolla hasta 218 CV y un par motor de 400 Nm. Con el botón “GTE” de la consola central, ambos motores extraen lo mejor de sí mismos, hasta lograr unas prestaciones reseñables: la berlina alemana acelera hasta los 100 km/h en sólo 7,4 segundos (7,6 segundos en el caso del Variant), mientras que ambos alcanzan los 225 km/h de velocidad máxima. Prestaciones a mitad de camino del diésel de 190 CV y el gasolina de 220 CV.

Volkswagen ha dotado al Passat GTE de rasgos de diseño característicos.

Volkswagen ha dotado al Passat GTE de rasgos de diseño característicos.

En cuanto a eficiencia, la ganancia es evidente. Su consumo de sólo 1,6 l/100 km de carburante y 12,2 kWh/100 km de electricidad, y unas emisiones de sólo 37 g/km, le colocan a la cabeza del segmento. Incluso obviando estos números maquillados por las condiciones de homologación, el Passat GTE sale favorecido en la parcela ecológica gracias al botón “E-Mode”: hasta 50 kilómetros de autonomía eléctrica.

La capacidad de la batería es 9,9 kWh y su principal vía de carga es la conexión a un enchufe convencional. El tiempo para una carga completa es, según Volkswagen, 4 horas y 15 minutos en una toma de 2,3 kW o 2 horas y 30 minutos en una de 3,6 kW. El puerto de carga está detrás de una tapa en la parrilla.

En lo esencial, la conducción del Passat GTE es idéntica a la de cualquier otro Passat con cambio automático: pulsar el botón de arranque, poner el cambio en posición D, acelerar y frenar. También mantiene su excelente espacio interior, salvo en la zona de maletero, donde la colocación de las baterías reduce su capacidad, pasando de 586 a 402 litros en el caso de la berlina.

Como cualquier otro Passat berlina, la versión GTE mide 4,76 metros de longitud y tiene 402 litros de maletero.

Como cualquier otro Passat berlina, la versión GTE mide 4,76 metros de longitud y tiene 402 litros de maletero.

Otra novedad es poder elegir entre cuatro configuraciones distintas del sistema híbrido. A las ya citadas “E-Mode” y “GTE”, Volkswagen añade “Hybrid” y “Battery Charge”. En “Hybrid” funciona cuando se demanda al motor eléctrico más potencia de la que puede dar, activándose el motor de gasolina. Mientras que el “Battery Charge” es la forma de recargar las baterías en marcha, utilizando el motor térmico como fuente de alimentación: es poco eficiente desde el punto de vista del gasto de combustible, aunque muy útil si se quiere circular más adelante en ciudad.

Dinámicamente, el Passat GTE es una berlina altamente confortable. A diferencia de las versiones con motor de térmico, acusa un sobrepeso -intrínseco a su naturaleza híbrida- que limita su agilidad en curva, aunque queda compensada por la última generación de la suspensión adaptativa electrónica (DCC), que contiene mejor de lo esperado las inercias del coche a irse de morro.

De serie, Volkswagen ha dotado al Passat GTE (45.290 euros la berlina y 46.900 el familiar) de un aspecto diferenciado, desarrollando detalles específicos de diseño para él: la parrilla frontal con un destacado perfil azul, el paragolpes de nuevo diseño con una llamativa iluminación diurna en forma de C, a juego con unas llantas específicas de 17 pulgadas de tipo “Montpellier” que le identifican como híbrido enchufable, y los emblemas GTE en la carrocería.

El Passat GTE ofrece al conductor información concreta sobre el funcionamiento del sistema híbrido.

El Passat GTE ofrece al conductor información concreta sobre el funcionamiento del sistema híbrido.

El interior también presenta referencias GTE, como, por ejemplo, un cuadro de instrumentos y un sistema de infoentretenimiento denominado “Composition Media” con un menú individual, así como un sistema de iluminación ambiental en color azul, las costuras del volante, el pomo y los asientos terminados en alcántara y cuero.

En cuanto al equipo, el control de crucero adaptativo (ACC) es de serie, mientras que otras tecnologías pueden ser opcionales, destacando el asistente en atascos Traffic Jam Assit o el Digital Cockpit en el cuadro de mandos que muestra toda la información del Passat GTE, incluida la relacionada con el sistema de propulsión híbrido.

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