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Enoturismo: rutas por España para amantes del vino

Recorremos algunos paraísos de los sentidos en los que realizar enoturismo, un movimiento basado en conocer, disfrutar y compartir experiencias en torno a la cultura del vino.

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Viñedos de las Bodegas Muga, con vista de Haro al fondo.

Viñedos de las Bodegas Muga, con vista de Haro al fondo.

España es uno de los grandes productores mundiales de vino: el primer país  del mundo en cuanto a superficie plantada y el tercero, después de Italia y Francia, en cuanto a producción (37,8 millones de hectolitros en 2016). No es de extrañar, por tanto, que el enoturismo, una modalidad de turismo basada en el desplazamiento a entornos vinícolas con el propósito de conocer, disfrutar y compartir experiencias en torno a la cultura del vino, haya experimentado un notable auge en los últimos años.

Pese a que el término aún no está incluido en la Real Academia Española (el Presidente de las Asociaciones Española e Iberoamericana de Enoturismo, José Antonio Vidal, realizó una propuesta formal a la RAE en noviembre de 2015), la oferta existente en España es muy extensa y diversa y cubre diferentes regiones de nuestro territorio. Todas tienen en común su ubicación en entornos rurales y el disfrute, como hilo conductor, de la pasión por el vino.

Yacimiento La Font de la Canya, en el Penedés

Yacimiento La Font de la Canya, en el Penedés

El Penedés

A media hora de Barcelona y Tarragona encontramos El Penedés, una zona reconocida internacionalmente por sus bellas playas y su paisaje único de viñedos interminables, salpicados de masías y bodegas. Para explorar El Penedés es esencial probar sus variados vinos y cavas y, en esta época del año, es imprescindible acompañarlos de una tradicional calçotada con su deliciosa salsa romesco.

El estandarte de la D.O Penedés, la esencia del territorio, y una de las variedades estrella del cava de la zona es es el Xarel·lo, cuya producción comenzaba allá en 1872. Uno de los rincones donde descubrir estos orígenes es la bodega Castellroig, donde además se pueden degustar fuet y aceite propios de la finca. Para los más aventureros, no puede faltar una visita al  Centro de Interpretación del Cava en Sant Sadurní d’Anoia, la capital del cava, donde poner a prueba los sentidos con una cata a ciegas y una visita a una cava centenaria. Los más aficionados a la historia podrán descubrir dónde empezó la viticultura en Cataluña hace 2.500 años en el yacimiento  La Font de la Canya o aprender sobre las culturas del vino de Cataluña en el Vinseum. Para acabar, los viajeros más intrépidos podrán crear su propio cava en la pequeña bodega artesana  Artcava o hacer una ruta 100% sostenible entre viñedos hasta Nadal.

El pueblo del Briones visto desde el Museo del Vino

El pueblo del Briones visto desde el Museo del Vino

La Rioja

Esta tierra con nombre de vino vive por y para él. La ruta del vino por esta región incluye visitas a tabernas de Logroño (como la Herrería) y, a cavas subterráneas del siglo XVI, donde antaño se elaboraba este producto, reconvertidas en restaurantes. También destacan Briones, hogar del Museo de la Cultura del Vino, y Haro, una de las localidades más bellas de la región por su gran valor monumental. En este lugar se pueden visitar las bodegas de la calle de la Herradura y realizar una cata en el Barrio de la Estación, un distrito que se ha dedicado a la elaboración del vino desde mitad del siglo XIX. Recomendamos la visita de las Bodegas Muga, donde se aprende acerca de los métodos tradicionales de elaboración del vino y se es testigo de la fabricación de la tonelería.

Existen innumerables bodegas en esta región como las de  Ramón Bilbao (elegida mejor bodega española en 2014 por el IWSC, International Wine & Spirits Competition), la  bodega-museo Ontañón o la Eguren-Ugarte Laguardia, que cuenta con un pequeño hotel a las faldas de la Sierra Cantábrica.

Bodegas Protos, en Ribera del Duero

Bodegas Protos, en Ribera del Duero

Ribera del Duero

Tomando Burgo de Osma como punto de partida, nos adentramos en los paraísos del vino recorriendo Aranda del Duero con una  visita teatralizada a las bodegas medievales subterráneas, excavadas a entre 8 y 11 metros de profundidad, y una escapada a las bodegas Portia, cuyo edificio fue catalogado en 2011 como el mejor diseño de Europa (Norman Foster). Ofrecen visitas guiadas en las que se permite “hacer una inmersión en los procesos de elaboración del vino y seguir el recorrido de las uvas hasta su transformación en una botella de vino”. También cuentan con una enoteca y un gastrobar.

Este itinerario también incluye Roa, sede de D.O Ribera del Duero, Peñafiel, con su Museo del Vino ubicado en un castillo medieval, y Valladolid, donde es posible adentrarse en reputadas bodegas como las correspondientes a Protos, Vega Silicia y Arzuaga Navarro. Esta última cuenta también con una reserva de animales salvajes.

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