eldiario.es

Menú

Viajes

Cuatro faros españoles que merece la pena visitar

Nos acercamos a cuatro 'guardianes del mar' españoles que destacan por su belleza y espectacularidad

- PUBLICIDAD -
Torre de Hércules, La Coruña.

Torre de Hércules, La Coruña. Diego Delso.

“Los faros son obra humana, pero pertenecen a un orden especial de la naturaleza, como los barcos. Por muy prodigiosas o grandiosas que sean otras construcciones, no hay arquitectura comparable. Los faros son seres vivos. Más que formar parte del paisaje, lo crean”.                                                                                                                                                                                                                                               Manuel Rivas

Los faros son seres vivos que permanecen inmutables al paso del tiempo, fábricas luminosas de supervivencia rodeados de un halo de misterio y atracción. Quizás sea por su cercanía al mar, por la soledad que los rodea, por la mitología que los envuelve… Los faros siguen atrapándonos con su belleza. En España existen 187 faros que iluminan cada noche nuestras costas, de los cuales 55 están habitados por un farero o una farera. Estos son algunos de los más especiales:

1. Faro de Cabo de Gata, Almería

“La amplitud del cielo, la arquitectura movible de las nubes, las coloraciones cambiantes del mar, el centelleo de los faros, son un prisma maravillosamente apropiado para distraer los ojos, sin cansarlos jamás”.

                                                                                                                            Baudelaire

Faro de Cabo de Gata, Almería.

Faro de Cabo de Gata, Almería.

Desde 1863 este faro ilumina la costa almeriense desde el arrecife de “Las Sirenas”, resto de una antigua chimenea volcánica,  y sus destellos son visibles a 45 kilómetros de distancia. Cuenta la leyenda que, en el pasado, este enclave era el hábitat de tantas focas monje que los navegantes confundían sus gritos con cantos de sirena. Hoy en día no hay presencia de estos mamíferos en las costas de Cabo de Gata.

El faro fue construido para avisar a los marineros de la presencia de la Laja del Cabo, un arrecife situado a una milla mar adentro frente al faro, peligroso para la navegación y responsable de muchos naufragios como, por ejemplo, el del buque checoslovaco Arna, naufragado en 1928 al chocar contra la Laja del Cabo. Actualmente, submarinistas y buceadores lo visitan y disfrutan del paraíso de estos fondos rocosos, habitados por incontables especies de plantas y animales.

 2. Faro de la Torre de Hércules, La Coruña

 “Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad”.

                                                                                                                        Joaquín Sabina

El faro en funcionamiento más antiguo del mundo está situado sobre una colina en la península de la ciudad gallega de La Coruña. Fue construido por los romanos en el siglo I y en 2009 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. En los 57 metros de altura de la edificación podemos diferenciar tres estilos arquitectónicos que reflejan el paso del tiempo por ella: romano en la base, neoclásico en el centro y una cúpula que data del siglo XVIII.

Esta obra romana ha inspirado  numerosos mitos y leyendas y ha sido retratada por artistas tan renombrados como Pablo Picasso. Además, está hermanada con la Estatua de la Libertad de Nueva York y con el Faro del Morro de La Habana. Actualmente  se puede visitar y se ha convertido en el símbolo de la ciudad.

 3. Faro de Cap de Barbaria, Formentera 

“Ante ese faro han desfilado por espacio de un siglo los majestuosos barcos de los siete mares. En tiempos de mi abuelo eran multitud; en los de mi padre no tanto, y ahora son tan pocos que a veces me siento extrañamente sólo, como si yo fuese el último hombre sobre nuestro planeta”.

                                                                                                        Howard Phillips Lovecraft

Faro de Cap de Barbaria, Formentera.

Faro de Cap de Barbaria, Formentera.

Este faro impresiona por la aridez de su emplazamiento y por la belleza de su paisaje, situado en el punto más al sur de las islas Baleares.  El origen de su nombre es posible que se deba a la cercanía a las costas africanas (antiguamente conocidas como “bárbaras”). El faro continúa en funcionamiento y tiene prohibido su acceso. En los alrededores también se encuentran la Torre des Garroveret, una fortificación del siglo XVIII, y la Cova Foradada, una gruta que nos conduce a un increíble balcón sobre el mar.   

Como curiosidad,  el faro se hizo aún más conocido tras el rodaje de la película “Lucía y el sexo” de Julio Medem. La protagonista visitaba muchos lugares de la isla de Formentera, incluyendo el faro, el cual aparecía incluso en el cartel del filme.

4. Faro de Cabo de Palos, Cartagena, Murcia

“Tan grandes son tus ojos, que tu alma era quizá como un enorme incendio, cual una lumbrarada de colores, como un fanal de faro”.

                                                                                                                           Dámaso Alonso

Faro de Cabo de Palos en Cartagena, Murcia.

Faro de Cabo de Palos en Cartagena, Murcia.

Antiguamente, en este lugar se hallaba un templo dedicado al dios romano Saturno, la deidad de la agricultura y la cosecha. Con el paso del tiempo, se construyó una torre de vigilancia para defenderse de los ataques de los piratas berberiscos (corsarios que actuaban desde el norte de África).  

El faro se alza 80 metros sobre el nivel del mar y ha sido protagonista de algunos de los naufragios más escandalosos de la historia. Por ejemplo, aquí se produjo el hundimiento del transatlántico italiano Sirio en 1906 en el que murieron 550 de las 1.000 personas que iban a bordo. Los restos del barco descansan en las profundidades marinas, aunque el buceo en esa zona está restringido si no se cuenta con el permiso de la Consejería de Medio Ambiente.

- PUBLICIDAD -