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ARAGÓN

No somos frikis

Escribo este post con el plato de pasta junto al ratón. Desayunar, comer y cenar mientras tecleo se ha vuelto una costumbre en las últimas semanas. Creo que no soy el único al que le sucederá durante los próximos 15 días.

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Raúl Gay, a la derecha de Pablo Echenique en un acto de Podemos. Foto: Manuel Fernández Minanya

Raúl Gay, a la derecha de Pablo Echenique en un acto de Podemos. Foto: Manuel Fernández Minanya

Perdón, que no me he presentado. Soy Raúl Gay, candidato de Podemos Aragón a las Cortes. Un currículum normal diría que soy licenciado en Políticas por la UNED (cosas de ser discapacitado y no poder estudiar en Madrid); que cursé un máster de periodismo y trabajé 7 años en los informativos de Aragón TV; que durante 2 años escribí junto con Pablo Echenique un blog sobre discapacidad en este mismo medio y que en octubre de 2104 decidí que estaba harto de mostrar en una pantalla cómo nos robaban el futuro y me lancé a recuperarlo.

Otra forma de presentarme sería mostrar este vídeo de Podemos y decir que soy una de las muchas personas normales que quiere hacer política sin llegar a convertirse en lo que todos pensamos cuando pensamos en un político.

El salto es importante. Mi vida va a 1000 kilómetros por hora, no recuerdo lo que es un festivo y mis horarios se rigen por el Google Calendar.

Desde que pedí una excedencia en mi trabajo, he llevado la prensa de Pablo Echenique como eurodiputado y ahora ayudo en todo lo que puedo en la campaña: mailing, envío de boletines, tareas concretas del día a día... Como muchas otras personas en Podemos, colaboro en diferentes áreas. Esto es un proyecto colectivo, en el que la persona de diseño también redacta las actas y la persona de logística ayuda en la coordinación del programa. ¿Desorganización? No: implicación absoluta.

La política nos ha devuelto a muchos a nuestra juventud. Llegamos tarde a casa (aunque no por estar de copas, sino de reuniones o mesas de trabajo) y pedimos dinero a nuestras familias para llegar a fin de mes. Aquí pocos cobran. A veces la gente no se lo cree y pregunta por qué trabajamos tantas horas si no recibimos dinero a cambio. Esto es otra cosa. Es creer al 100% en que es necesario un cambio en esta sociedad y saber que es posible lograrlo.

Un día normal comienza a las 7 de la mañana, leyendo la prensa en el móvil mientras llegan los primeros mensajes de Telegram (nuestra principal herramienta de comunicación). Una reunión de campaña en la oficina y cada uno a sus tareas: preparar entrevistas, organizar actos, diseñar logos, escribir un informe sobre corrupción, un discurso, reuniones con sindicatos, ongs, mesas redondas sobre economía, educación, sanidad… Un equipo amplio de personas funcionando sin descanso en la precampaña para que Podemos recoja todas las inquietudes de la sociedad y las traslade a las Cortes y al Gobierno a partir del 24 de mayo.

Una de las cosas que han cambiado en mi vida es que de vez en cuando aparezco en prensa. Mucho menos que Pablo Echenique, Román Sierra o Maru Díaz (por hablar de rostros conocidos de Podemos Aragón), pero más que antes. Por eso, mucha gente me reconoce y me dice por la calle “¡Podemos!” o, si estoy en un bar, el camarero me invita a una cerveza y brindamos por un futuro mejor.

A veces, casi da vergüenza cuando el carnicero dice: “Estás en las listas, ¿no?”. Es triste sentir apuro por querer ayudar a otras personas. Es triste cómo se ha degradado la política por una forma muy determinada de ejercerla, de aprovecharse de ella para ganar dinero y poder. Tenemos también que recuperar la Política para que no tengamos que sonrojarnos al decir que estamos en una lista electoral.

Esta semana me ha sucedido lo contrario, al hablar con con una persona con la que tuve contacto en octubre de 2013, cuando trabajaba en Aragón TV. Ese mes elaboré un reportaje titulado “ Nuevos pobres” sobre el empobrecimiento de la clase media, la situación de quienes antes tenían un empleo y ahora pedían limosna en el centro de Zaragoza. Uno de los entrevistados me llamó el martes para decirme que tenía muchas posibilidades de volver a trabajar y que sabía que yo estaba en la lista. Me dio la enhorabuena y me deseó suerte: “Gente como tú sacáis esto adelante”, dijo. En ese momento, no sentí vergüenza, sino orgullo.

Quedan 3 horas para que Echenique y Errejón presenten el programa aragonés en Zaragoza. Un programa audaz, con medidas concretas para enderezar el timón de este barco a la deriva. Espero con ganas ese acto. Nos pasa a muchos: cuando el cansancio, la falta de sueño y la tensión causada por la responsabilidad del momento histórico que vivimos nos empiezan a pesar, escuchamos a uno de nuestros portavoces, leemos un artículo con propuestas para mejorar la situación de un sector golpeado de la población o tarareamos Cambia, todo cambia y recordamos por qué estamos aquí.

Algunos dirán que somos frikis; pero no: somos personas que creemos en un proyecto más grande que nosotros y nos dejamos la piel por un cambio en Aragón.

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