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Extremadura, “business friendly”. El “caso” Zetta

Facua insiste en el "engaño" de Zetta y pide a la administración de protección al consumidor que actúe

Andrés Holgado Maestre

La tormenta desencadenada contra esa pequeña empresa a raíz de una entrevista publicada en “El Español” ha hecho que los medios nacionales se hayan ocupado del tema, y Extremadura está siempre presente en la polémica, como factor del entorno, con una intensidad poco común. Ya quisiera yo como extremeño que todos los problemas que tenemos como Comunidad tuvieran una cobertura mediática tan amplia. ¿Nos hemos vuelto “importantes” de repente?. Ojalá.

Si además se observa el furor con el que en ciertas revistas o foros se ha atacado a esa empresa, hay que concluir que tiene más importancia de la que parece. Yo mismo (que llevo más de treinta años dedicado a consultoría empresarial en diversos ámbitos, tanto en nuevas tecnologías como en comercio internacional), me he visto compelido a intervenir en las polémicas, aún sin tener conocimiento directo de la empresa excepto como cliente satisfecho y admirador de alguna manera del trabajo que han conseguido sacar adelante en tan poco tiempo y en un entorno tan poco favorable. Pudiera haber alguna irregularidad, no me cabe duda, pero lo extraño sería que en poco más de un año desde sus inicios, y en un sector tan dinámico, no las hubiera. Tiene mucho mérito lo que han hecho y de ahí parto. Y los dos terminales que yo he comprado, dan un rendimiento perfecto, superior en relación calidad-precio a algunos otros que conozco.

Pero este no es el motivo de que trate este asunto sino otro que me preocupa más: El encono que he observado en los ataques a Zetta me hacen pensar que se trata, una vez más, de perjudicar a Extremadura, utilizando cualquier excusa y desde una soberbia ignorancia y profundo menosprecio de nuestra realidad. Incluso me ha parecido que los ataques venían orquestados y organizados. Lo dejo aquí, pues aún sigue la red “ardiendo” con el asunto.

Las cuestiones que me suscita el tema son, creo, graves: ¿Es posible el emprendimiento en Extremadura, siendo el “emprendimiento” algo tan esencial y que en todos los programas de gobierno y agendas de todo tipo se menciona y se busca? Muchos de esos furibundos ataques vienen desde la propia región. ¿En qué medida se da en Extremadura esa atmósfera “business-friendly” (favorable para las actividades empresariales) que en toda literatura sobre desarrollo socio-económico se considera factor a tener en cuenta? Puede que los gobiernos traten de crearla, pero la atmósfera social pudiera no ser tan favorable, a juzgar por ciertas reacciones: ser empresario en Extremadura le resulta “sospechoso” de entrada a demasiada gente. Hay bastante tarea aquí, en este sentido.

Las políticas que los sucesivos gobiernos regionales han tratado de llevar adelante en esta materia han tenido resultados más que desiguales. Hay instalada en muchas personas la idea de que las ayudas oficiales establecidas son más una rémora que una ventaja. Hace muy pocos días, a modo de ejemplo, una convocatoria municipal en Mérida para ayudas, interesantes, al empleo, había recibido solamente dos solicitudes cuando eran unas cincuenta las posibles. ¿Problema de comunicación o de desmotivación? ¿Recurrirá un emprendedor a “la Junta” o huirá de la administración como alma que lleva el diablo?

De todo esto va esta situación con una pequeña empresa que se introduce, utilizando las posibilidades que hoy se ofrecen para OEM o planteamientos similares, para crear, ofrecer y desarrollar productos fabricados en países cuyas estructuras técnicas y productivas son infinitamente mejores que las que tenemos en “el viejo mundo”, pero que adolecen aún de unas relaciones comerciales suficientes en todos y cada uno de los países con los que quieren y pueden comerciar.

Ese es el meollo de la cuestión, más allá de lo que hayan podido conseguir estos jóvenes en poco más de un año: Si mañana Xiaomi o cualquiera de los centenares de empresas de altísima tecnología, en China o la India, se plantearan poner una planta de ensamblaje, distribución o desarrollo de aplicaciones en español, ¿elegirían esta tierra, en la que ya conocerían a algunas personas serias y trabajadoras y además cuenta con un entorno social y legal favorable y calculable para su actividad?

Esa es la pregunta que deberíamos hacernos, al igual que la subsiguiente: ¿A quiénes molestaría en grado sumo que esas empresas punta se instalaran en Extremadura? Por estas y otras razones similares estoy defendiendo a Zetta Desde mi punto de vista, ya han triunfado y merecen ayuda y no persecuciones.

El daño causado a Extremadura es muy importante en nuestra imagen (si no se sale al paso con la energía y el rigor que supone cualquier posible uso de dinero público) y me inclino a defender a esta empresa y ayudarla en lo que esté en nuestra mano, y hay muchos instrumentos, de modo que cuando otro pequeño empresario (o no tan pequeño) se plantee iniciar sus actividades, considere a Extremadura entre las mejores, sino la mejor, de las alternativas existentes en España y Europa, entre otras cosas porque tengamos un consenso político y social favorable a las actividades empresariales que son, partiendo obviamente del trabajo, la legalidad y el cumplimiento de las normas, la base del desarrollo en cualquier sistema económico.

Esa es la lección que debemos aprender de este episodio y esta es la tarea, si queremos alguna vez dejar de ser la última de España en muchos parámetros. Y hay muchas barreras incluso psicológicas que vencer.

Y concluyo: mi Zetta va de maravilla y me costó tres veces menos de lo que “vale”. Ojalá me “estafaran” siempre así.

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