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Lecturas de vieja y nueva política en Badajoz

Julio M. Martínez

El fin del absolutismo del PP en Badajoz ha llegado con la oleada de la nueva izquierda. El PSOE ha quedado por detrás y, aunque no ha logrado superarlos, ha mejorado su resultado electoral respecto a las anteriores y en un contexto fragmentación general de la izquierda. Escobar por otro lado ha rendido su último servicio de importancia al PP en la plaza de Badajoz, donde la fragmentada de IU y la expulsión de Sosa ha permitido que no alcanzasen el concejal que hubiera sin duda dado mayoría a la izquierda en el consistorio.

De todos modos esa es la lectura del pasado, las cuentas de la vieja política que dan una mayoría de PP con Ciudadanos frente a PSOE y Podemos. Es esa vieja política contra la que se ha revelado el partido de Rivera y contra la que han votado sus electores, los que han aupado a dos concejales naranjas para acabar con la política azul de Celdrán-Fragoso. Su papel sin duda es complicado; o sirve de llave al cambio y permite un gobierno en minoría de izquierda sobre el que ejercer un control importante, o traiciona el mandato de sus electores y sirve de coartada al PP.

Las dudas generales sobre Ciudadanos como partido soporte de la derecha, se van a dilucidar en la capital pacense en breve. Si apoya al PP no solo posibilitará el mantenimiento del status quo contra el que nace su formación, sino que firmará su sentencia de muerte, dando el poder al PP durante cuatro años y devolviéndole la hegemonía sobre el centro derecha. El futuro de los pequeños partidos en Badajoz ha sido limitado especialmente en la derecha, donde han acabado fagocitados electoral o institucionalmente por el PP. Los partidos alternativos de centro derecha han sido en Badajoz el refugio de los que no han podido votar el PP ni tapándose la nariz, que siendo conservadores, anteponen la regeneración y el cambio a la ideología y el supuesto voto útil. Por ello mismo García Borruel tiene en su mano dar a la ciudad el cambio que han pedido a Ciudadanos, al PSOE y a Podemos, pudiendo por otro lado controlar una deriva excesivamente izquierdista o incluso formar parte de un gobierno tripartito que regenere la política de la ciudad y obligue al PP a una necesaria regeneración y replanteamiento interno. Tiene el precedente del CDS y de Adolfo Suárez, que ejecutó políticamente a su partido cuando apoyó al Partido Popular de Aznar. Es un ejemplo gráfico del partido que mejor puede servir de referencia en el pasado a Ciudadanos como para no tomarlo en cuenta.

La política vieja se ha apoyado en partidos, marcas y lemas prefabricados, la política nueva y de futuro tiene que apoyarse en personas, en el compromiso estrecho que posibilitan los nuevos cauces tecnológicos y en una participación que abanderan todos los partidos de izquierda y Ciudadanos desde la derecha. Si ese elemento en común sirve para regenerar la política de la ciudad, Badajoz podrá seguir siendo el referente político de vanguardia en Extremadura; si nos anclamos en las políticas del pasado, en el reparto de cromos y olvidamos los grandes mensajes que los votantes han dado, perderemos cuatro años muy valiosos.

La gran ventaja para Ciudadanos es la cuestión programática, que si bien los distancia enormemente de Podemos y del PSOE en políticas nacionales, en la cuestión municipales los acerca mucho más que al PP. Los tres partidos pueden dar forma a un proyecto renovador para la ciudad sustentado en los pilares comunes de participación, regeneración y ofrecer algo que de al ciudadano el protagonismo. Si Borruel toma ese camino no sólo cumplirá con su electorado y con el papel de su partido sino que tendrá cuatro años para convertirse en el referente del centro-derecha en Badajoz y desbancar a la dinastía de Celdrán.

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