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EXTREMADURA

Opinión

Niño, apaga la tele

Una charla íntima que se hace en una casa al más puro estilo Falcon Crest y donde el presentador y los invitados siempre se hacen llamar a sí mismo “privilegiados”. Un programa, pues, hecho para “privilegiados” donde solo Bertín Osborne cobra 10.000 euros por cada programa

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Que Televisión Española hace algún tiempo que no representa a nadie, parece claro. Una prueba clave son los datos de audiencia: un 10% en el pasado mes de Septiembre, situada en el tercer puesto y seguida muy de cerca por La Sexta que, al igual que Cuatro, llegó a superarle a mediados de año. Internamente ya se ha denunciado esto. El Consejo de Informativos de TVE difundió el 1 de Julio de 2014 un comunicado contra la dirección de informativos de la cadena pública reclamando un "cambio" que sirva para que "los telediarios recuperen su posición como referentes de la información televisiva en España”, alarmados también por la “caída permanente de audiencia”.

El único “cambio” que se produce en el ente es la destitución de director de informativos, Julio Somoano, destacado miembro del Opus Dei que, finalmente, fue sustituido por José Antonio Álvarez Gudín, subdirector de La Razón. Llámenme paranoico, pero no parece que haya cambiado mucho la cosa.

Entre “cambio” y “cambio”, RTVE se da cuenta de que no tiene un programa dedicado a entrevistas como tiene en la actualidad toda cadena de televisión que se precie. Aparece en escena Bertín Osborne, quien se autodefine como macho ibérico al que le gustan los toros y el vino (y ¡olé!), que será el reputado comunicador (que no periodista) que se encargue de ello. En tu casa o en la mía no puede estar más alejado de la realidad española. Una charla íntima que se hace en una casa al más puro estilo Falcon Crest y donde el presentador y los invitados siempre se hacen llamar a sí mismo “privilegiados”. Un programa, pues, hecho para “privilegiados” donde solo Bertín Osborne cobra 10.000 euros por cada programa. Además, la productora del programa, Proamagna, admite que a algunos de los entrevistados se les ha pagado un caché. Inaudito.

Jesulín de Ubique hablando de música, Mariló Montero de “inteligencia sexual” o Carmen Martínez-Bordiú hablando de su abuelo pero no del dictador más sanguinario de la historia de este país. Ángel Nodal, presentador y director de “RTVE Responde”, insistía en ello: “¿Por qué nosotros, desde el programa, no ponemos una mínima crítica a la figura de su abuelo ? […] Creo que en este caso se ha tocado la figura de Francisco Franco con una delicadeza excesiva”.

Programas con supuestos aires renovados pero que siguen siendo tan casposos como hace 30 años. Sáenz de Buruaga creaba el “nuevo NO-DO”, allá por mayo de este año, bajo el nombre de “Así de claro”, una tertulia sesgada donde se insultaba a los espectadores, cuyas opiniones eran, según el propio presentador, “bobadas”. O donde la tendencia política de la gran mayoría de los invitados era sospechosamente similar. Una producción que estuvo en antena durante tres programas pero que TVE española siguió pagando 10 más.

La televisión de todos los españoles se ha convertido en un medio de propaganda del Partido Popular como en su día se convirtieron Canal Nou, Telemadrid o la Televisión de Castilla-La Mancha. Un chiringuito de “autobombo” donde los grandes perjudicados son la audiencia y los grandes profesionales que no tienen cabida en tan tendenciosa cadena.

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