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EXTREMADURA

Cómo ‘re-enganchar’ al público extremeño al teatro: historia de un sector en eterna crisis

El Foro de las Artes Escénicas reclama un cambio de replanteamiento estratégico del sector, empezando por una ley del teatro regional

Insiste en la necesidad de ser más exigentes con la programación, poner en marcha políticas de captación de nuevos públicos, incluir el teatro en las aulas… y además apostar por programadores profesionales en las salas

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Son muchos los problemas que adolecen a las artes escénicas de Extremadura, aunque el que más preocupa a los profesionales que trabajan en la región es quizás lograr ‘enganchar’ al público de nuevo. Que las salas se llenen, que los auditorios retomen la vida que antaño tenían.

Está claro que la cultura ha notado el fenómeno de la crisis. Para el sector de las artes escénicas fue un revés más, porque en realidad parece que muchos (sobre) viven en una eterna crisis.

Los profesionales coinciden en que la situación es complicada. De hecho muchos se han quedado por el camino y han decidido cerrar el ‘chiringuito’. El resto ha aprendido a readaptarse, reinventarse, buscar nuevas formas de trabajo con grandes dosis creativas –todo sea dicho--.

El Foro de las Artes Escénica de Extremadura apunta a varios frentes a los que hacer frente ante este panorama. Es fácil identificar que a causa de la crisis tienen problemas de financiación, aunque no es precisamente ese el problema que más les preocupa.

Apuntan a un problema social de acceso a la cultura, de simplificación de contenidos, de poca exigencia en el ocio que se ofrece a la ciudadanía desde los teatros. Y a eso suman la presencia de políticas teatrales fluctuantes. Es decir, que mutan en función de quién gobierne, y no precisamente pensando en el interés general del público.

El futuro, a debate

Esta semana fue el momento para sentar a dialogar a artistas, productores y políticos. Todos convocados por el Foro de las Artes Escénicas en Mérida para analizar los problemas del teatro. El foro, que agrupa a más de un centenar de profesionales del sector, reclama una política de gestión reglada. Una ley del teatro que rija con claridad su funcionamiento. Y por supuesto, programadores profesionales, que creen vínculos con su entorno social, con el barrio, con la ciudad… más allá de los espectáculos ‘populistas’.

Para Esteban García Ballesteros, actor y socio de la productora 'Las 4 Esquinas', en Extremadura hace falta no solo una ley que rija el funcionamiento del teatro, sino también una comisión de consulta de artes escénicas completamente independiente a la administración. Que sirva como puente para regular, no solo las ayudas sino todo el tablero de juego.

Comenta Damián Galán, escenógrafo y productor, hasta ahora ha habido una situación de desorden, “porque cada grupo político que he llagado se ha dedicado a dictar normas, pero falta un discurso intelectual, en este caso teatral”. “Se trata de que definamos qué tablero de juego tenemos, ver qué jugadores hay, cuáles son las reglas y quién cumple esas reglas”.

El sujeto receptor, el público, no acude con asiduidad a las salas de teatro como antaño, y de eso son conscientes los profesionales. Piensa por ejemplo Damián Galán que no existe “política de generación de público”.

"Barataria", de la compañía Teatro de Papel / GobEx

"Barataria", de la compañía Teatro de Papel / GobEx

¿Un replanteamiento sistémico del teatro?

Quizás las artes escénicas tendrían que copar el lugar que se merecen en los colegios. Porque el teatro representa una parte importante de la cultura. “La cultura entendida como una actividad en mayúscula, esa idiosincrasia de nuestros valores hacia dentro y hacia fuera”.

Así lo pone de manifiesto Raquel Bazo, de Taptc? Teatro, que destaca la importancia de que las administraciones trabajen para 're-enganchar' al público a las salas, porque supone “una apuesta decidida por fomentar los valores de Extremadura. “Por lo tanto tenemos que recuperar el público y la afición a las actividades culturales, y no solo a las que son puramente de entretenimiento”.

Magdalena Arenal, de Guirigai Teatro, apunta que nadie cuestiona que se fomente el deporte de base. Pero no siempre se hace con la cultura, el fomento de la cultura de base más allá de las ciudades, en toda la Extremadura rural.

Además de esa necesidad de recuperar al público, abogan por salvar a las artes escénicas, sus empresas y todas las familias que viven directamente en Extremadura de la cultura. Plantean la necesidad de tener espacios, que sean lugares de encuentro, lugares abiertos a la participación, gestionados por profesionales de las artes escénicas. Recuerdan que hay muchos espacios públicos cerrados, sin programación, a los que se podría llenar de vida y proyectos. Replantear su gestión.

Por su parte Domingo Cruz, actor, director y productor del Desván Producciones y presidente del Colectivo de Compañías de Danza, Teatro y Circo de Extremadura apunta que la situación de la cultura es “alarmante”, aunque “estamos todavía a tiempo de reconducirlo. “Pero hay que hacer un cambio de replanteamiento, estratégico. Un replanteamiento sistémico para generar espacios de creación a través de la política”.

Insiste en que hay que ser más exigentes con la programación, y apuesta por políticas de captación de nuevos públicos, de educación, aportación de criterios a este público para que puedan asistir a los eventos culturales, o teatrales.

“Extremadura, dentro de lo que es el panorama nacional, puede decirse que está en una situación relativamente buena. Pero es un sector tremendamente complicado, que necesita de una gran una actitud vocacional, cualquier propuesta artística o desarrollo profesional, exige un sobreesfuerzo que otros sectores no exigen”.

Es una inversión, no un gasto

El productor Damián Galán transmite a los políticos que la cultura no es una ayuda o un gasto. La cultura es una inversión. “A la cultura no se la ayuda, porque en cultura se invierte. Nosotros estamos dando un servicio a la sociedad, y un servicio para las personas”.

Qué mejor que los valores que transmite la cultura para hacer de los jóvenes y de la sociedad un entorno más solidario, "más consciente de nuestras referencias, de nuestra historia, para de ese modo proyectarnos hacia el futuro”.

"No puede ser que Teatro Real tenga 500 ó 600 empleados, o que en una noche los Premios Ceres se gasten dos o tres veces lo que se asigna para producción y distribución de espectáculos en toda la comunidad para todo un año. Yo no estoy diciendo que se suprima eso, estoy diciendo que si los Premios Ceres tienen para una noche 600.000 euros, pues lo tengamos nosotros también".

Insiste: "hay que nivelar por arriba, no por abajo".

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