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Begoña García Bernal: “Mi discapacidad me ha hecho crecer como persona”

Consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio, Begoña García Bernal / Junta

Jero Díaz Galán (Efe)

La mujer que se ocupa de la Agricultura, el Urbanismo o el Transporte en Extremadura, la consejera Begoña García Bernal, sólo tiene un 25 por ciento de visión, algo que en absoluto la frena, pues está convencida de que su discapacidad le ha aportado “muchas otras capacidades” y le ha hecho “crecer como persona”.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, Begoña habla con pasión de Justi, su madre, fallecida ahora hace un año y que fue quien descubrió que su iris no era normal cuando solo tenía tres meses.

Entonces, el prestigioso oftalmólogo madrileño José Pérez Llorca no se equivocó al afirmar que “iba a ver muy poquito” pero “se iba a defender perfectamente en la vida”. La menor de seis hermanos, rememora sus juegos con ellos en el pasillo de casa, donde le lanzaban monedas y comprobaban hasta donde veía o las toneladas de zanahoria que comió en su infancia para fortalecer sus ojos.

A pesar de que no se le aprecia a simple vista, Begoña García Bernal (Cáceres, 1970), que padece coloboma, asegura que ella nunca ha ocultado su discapacidad por la sencilla razón de que no tiene “nada que ocultar”. Por ello Justi, como recuerda también su hija, se plantaba a principios de curso en el colegio para que a nadie se le olvidara que su niña lo único que necesitaba era que la pusieran en primera fila para poder ver la pizarra.

“Mi madre me enseñó a quererme mucho, a que nadie nunca nos regala nada y a que había que trabajar mucho las cosas, tuvieras o no discapacidad”, asegura la ahora consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio, la primer mujer en hacerse cargo en el Gobierno de Extremadura de esta “macroconsejería”.

Socialista y feminista convencida desde muy joven, recuerda también como en el Colegio de las Josefinas, en Cáceres, donde estudió, odiaba hacer las labores y las vainicas que las monjas le mandaban, sencillamente porque no las veía, y cómo fue consciente de su discapacidad cuando a los diez años le prohibieron tirarse de cabeza a la piscina o dar saltos en voleibol y baloncesto por el mayor riesgo que tiene a sufrir un desprendimiento de retina.

Una aventurera

Sus problemas de visión no le han impedido ser una gran lectora -solo necesita acercarse mucho más los libros o ponerse la letra más grande- ni viajar a lo largo y ancho del mundo. “He luchado mucho para que mi discapacidad a mí misma no me supusiera una barrera, pero a veces no es fácil”, como reconoce.

Así tras ser “aupair” en Inglaterra, durante años viajó por Latinaomérica con proyectos europeos de cooperación al desarrollo y trabajó con mujeres rurales de Costa Rica, Bolivia y Ecuador. También ha participado en iniciativas del mundo de la discapacidad en Reino Unido, Hungría y Letonia, así como con otros proyectos en Italia, Finlandia y Dinamarca, todos ellos relacionados “con el empoderamiento de la mujer y la igualdad de oportunidades”.

Vencer “muchas resistencias”

Que la mujer discapacitada sufre una doble discriminación es algo que García Bernal no duda en absoluto y, por ello, considera esencial “seguir luchando y reivindicando” mejoras legislativas que, a su juicio, siempre tienen que ir acompañadas de presupuesto para que de verdad sea toda la sociedad la que se implique en las políticas igualitarias y contra el machismo.

“A veces es muy difícil pero siempre tenemos que luchar por el si se quiere, se puede”, según la consejera, quien aboga por hacer accesibles los servicios a los discapacitados especialmente en el mundo rural.

Ella reconoce que ha tenido que vencer “muchas resistencias” al hacerse cargo de una consejería con unas áreas, como la agricultura, la ganadería, el transporte o el urbanismo, “muy masculinizadas”, y su fórmula vuelve a ser “el trabajo, la reivindicación y el posicionamiento” para desarrollar una tarea política en la que a lo único que aspira es “a tratar de mejorar la vida de la gente”.

Un tren digno

Una de las cosas que Begoña García Bernal nunca ha podido hacer es conducir, por ello se considera una “sufridora” del transporte público en Extremadura. Son muchos los que la consideran la artífice de la gran movilización que congregó el pasado 18 de noviembre en Madrid a miles de personas, bajo una sola bandera, la de Extremadura, para reclamar un tren digno en la región, aunque ella rechaza atribuirse ese mérito, que es de todo el pueblo extremeño, según reitera con un “profundo agradecimiento”.

Aunque ese día tuvo momentos de pasarlo mal por su discapacidad, ya que le cegaron los focos y en medio de tanta gente perdió la referencia de suelo en varias ocasiones, por lo que necesitó ayuda, la consejera asegura que aunque desde el escenario no podía ver las caras de los allí congregados sí pudo percibir su “dignidad” y su “civismo” y por ello se sintió, “más que nunca, orgullosa de ser extremeña”.

El tren digno e inclusivo “va a venir por la unidad de las extremeñas y los extremeños. Estoy convencida”, asegura Begoña, quien advierte, además, que “esto es el comienzo de algo muy grande en esta región, que no se le olvide a nadie”.

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