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EXTREMADURA

Colectivos LGTBI y la Fiscalía de delitos de odio combaten juntos el alarmante aumento de agresiones homófobas

En poco más de un año se han registrado ocho agresiones en Extremadura, las dos últimas en dos pueblos de Badajoz

Activistas reclaman la puesta en marcha de protocolos de atención a personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales en coordinación con los cuerpos y fuerzas de seguridad

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Extremadura aprueba la ley de igualdad del colectivo LGTB, impulsada por el PP

Dos jóvenes, celebrado hace un año la Ley extremeña LGTBI EFE

Es un fenómeno creciente en toda España que sigue el mismo patrón en la región: agresiones a personas por el simple  hecho de tener una orientación sexual o una identidad de género diferente.

Las agresiones homófobas siguen aumentando en Extremadura cuando se cumple poco más de un año de la puesta en marcha de la Ley LGTBI regional. Los dos últimos casos han sido días atrás en el mundo rural, ambos en pueblos de Badajoz. Una de ellas en un centro educativo con la particularidad de que la víctima ha denunciado al agresor y al centro por el permanecer pasivo ante la situación, según informa el presidente de Fundación Triángulo, José María Núñez.

Estos casos se suman otras seis agresiones registradas con anterioridad en el último año: cuatro en Cáceres ciudad y otra en Badajoz, junto a una última en una localidad pacense.

Trabajo conjunto con la justicia

Son unos datos demasiado graves como para permanecer de brazos cruzados. Y de hecho la próxima semana Triángulo y Extremadura se reúnen en Cáceres con la fiscal de delitos de odio y contra la discriminación para abordar las causas que hay detrás de estas agresiones, para poner freno a estos actos de violencia.

Ante una agresión de esta naturaleza hay dos elementos diferentes: la agresión en sí y la homofobia, un elemento que es un agravante y que está tipificado en el Código Penal. También viene recogido como tal en la Ley LGTBI extremeña, explica el presidente de Triángulo.

El problema reside en que aunque la norma extremeña lo tipifica como delito, ésta solo puede actuar en el ámbito competencial de la comunidad autónoma. Motivo por el que Fundación Triángulo reclama una vez más la puesta en marcha de una ley estatal LGTBI que de verdad, “que nos refuerce en todos los planos que hay que trabajar porque el número en aumento de agresiones es suficientemente claro para hacer un grito de llamada de atención”.

Para combatir el repunte de casos Triángulo pondrá en marcha la oficina de atención a las víctimas por agresiones por LGTB-fobia, en Mérida, Badajoz y Cáceres, a la que se sumarán dos puntos de acceso universitario a partir de septiembre.

Formación a las fuerzas de seguridad

Por parte de Extremadura Entiende su presidenta, Sisi Cáceres, considera fundamental ante el repunte de las agresiones la formación a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. La realidad es que más del 70 por ciento agresiones no se denuncian según el último informe del Ministerio del Interior.

Traslada que cuando alguien se atreve a denunciar, debe encontrar un ambiente favorable en el momento de tramitar la denuncia y todo el proceso posterior. “Cuando alguien da el paso y denuncia que la están agrediendo, insultando, humillando porque es lesbiana si el guardia civil que esté en el pueblo de turno no se lo toma en serio, eso va a impedir a la persona que siga adelante”.

De este modo los activistas piden la puesta en marcha de protocolos de atención a personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales en coordinación con los cuerpos y fuerzas de seguridad, algo que viene recogido como tal en la Lay LGTBI extremeña. “Acabar con la invisibilidad y la discriminación es poner en marcha la ley”.

Salir del armario en el mundo rural

Otra de las realidades que muestra Extremadura Entiende son las discriminaciones que se sufren las personas en el mundo rural, donde el ambiente resulta ser “más cerrado”. “Todas las tradiciones se mantienen mucho más y es mucho más difícil romper todos esos esquemas, todos esos estereotipos, esa normalización hetero-patriarcal, y sobre todo la presión religiosa”.

Piensa además que la religión hace “muchísimo daño” en el sentido de que quiere 'encajonar' a las mujeres en un determinado ámbito, en un comportamiento, y todo lo que se salga de ahí es condenar al ostracismo a las mujeres”.

Apunta en el mismo sentido José María Núñez, de Triángulo, que es cierto que el mundo rural es mucho más complejo, aunque hay que ver cuál era la situación hace dos décadas atrás y lo que hay hoy en día. Y prueba de ello --según comenta-- es que ya hay mucha gente que  ya es visible. “Es cierto que hay gente que sigue siendo invisible y eso no lo niega nadie, los primeros conscientes somos nosotros, aunque la realidad que hay gente que lo vive con normalidad” en alusión por ejemplo al caso de la niña transexual Elsa, que viven en Arroyo de San Serván y que ha sido acogida con naturalidad en el municipio.

Indica que la problemática con los armarios también se da en las ciudades, donde hay gente que “sigue ocultando su orientación sus vidas y que sigue sacrificando su modo de vivir o de ser”.

No obstante, y en clave rural, Fundación Triángulo va a presentar un proyecto que focaliza en el ámbito rural, con intervenciones en este ámbito para potenciar la visibilidad, nuestra principal arma de lucha.

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