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GALICIA

Carral y Ferrol no quieren que se olvide la infamia

Las dos localidades celebran estos días sendos actos de homenaje y recuerdo a las personas represaliadas y asesinadas durante la sublevación militar y la dictadura.

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Homenaje a Amada Garcia realizado el pasado año

Homenaje a Amada Garcia realizado el pasado año

Carral y Ferrol celebran estos días sendos actos de homenaje y recuerdo a las personas represaliadas y asesinadas durante la sublevación militar y la dictadura. En Carral la Asociación Cultura Aberta organiza por octavo año consecutivo las Xornadas da Memoria Histórica con la presentación del libro A represión franquista na comarca de A Coruña. Vidas na memoria.

La obra, coordinada por Emilio Grandío, Dionisio Pereira y Eliseo Fernández, es un completo relato, con información biográfica, fotográfica y documental, de más de 600 personas que sufrieron la persecución y la muerte por parte de los grupos franquistas entre 1936 y 1939 en la ciudad. Sin embargo, el libro va más allá de esa simple sucesión de datos y nombres, como indica Grandío: "queríamos hacer una propuesta nueva no sólo sobre la represión en la comarca, sino también plantear nuevos enfoques generales sobre las características de la represión franquista". El libro profundiza, principalmente, "en quien -qué tipo de personas, que estratos sociales- son consideradas enemigos del nuevo régimen, y por qué, por qué unas personas son consideradas blanco y otras no, por qué se considera que unas personas pueden asimilarse en el sistema de la dictadura y otras no. Y procuramos huir de tópicos y de análisis en blanco y negro".

El historiador indica que "no hay patrones matemáticos en la represión, porque hay muchos factores personales o ideológicos, que rompen las lógicas de la represión en muchos momentos", pero en general los grupos que se alzan contra la República en el Golpe de estado de 1936 van "contra todo aquello que fuera libertad individual y capacidad de organización de la sociedad civil y ahí entran muchos sectores, no sólo izquierdistas, anarquistas o sindicalistas, que evidentemente son muy numerosos, sino sectores burgueses que entendían que la modernización que trajo la República era muy necesaria, militares (hay un 10% de soldados entre las víctimas en la Coruña entre 1936 y 1939), maestros e incluso pequeños empresarios o autónomos", destaca Grandío.

En el libro se contextualiza también el marco de esa represión: "hay un proceso de cambio político, económico y social en todos los sectores sociales en la República, un proceso modernizador que alcanza también a la derecha. En ese contexto, insertado en la situación política internacional, se produce una fractura de la sociedad, que no nace con la victoria de la Frente Popular, sino que ya existía, como revelaron los dos intentos de Golpe de estado previos a los 36".
 

Homenaje a una luchadora

Las Asociaciones Memoria Histórica Democrática y Fuco Buxán organizan este domingo un homenaje a Amada García y las demás víctimas de la dictadura en Ferrol. El homenaje tendrá lugar a las 12 del mediodía en el Castillo de San Felipe, lugar donde esta mujer fue fusilada hace ahora 75 años. Las dos asociaciones entienden el acto como "un homenaje a todas las mujeres de Ferrolterra represaliadas por la dictadura franquista".

Amada García era vecina de Mugardos. Aunque está muy extendida la idea de que fue fusilada por bordar una bandera del PCE, lo cierto es que el odio que despertaba en los sectores más conservadores de la sociedad mugardesa y que llevó a su ejecución tiene que ver con su activismo político ejercido durante años y por su resistencia en los primeros días del golpe de estado. Los militares sublevados detuvieron y juzgaron un elevado número de vecinos y vecinas del ayuntamiento y entre ellos a Amada García. Cuando se dictó la sentencia de muerte contra ella, Amada García estaba embarazada, por lo que se retrasó la ejecución a la espera de que diese a luz. Tres meses después del parto fue fusilada junto con otros siete compañeros.

La víspera de ser fusilada, Amada García dejó escrita una carta donde explicaba detalladamente las circunstancias de su desgracia y la identidad de las personas que la habían acusado. Su proceso estuvo plagado de irregularidades y en él se advierte el afán vengativo y de despecho de ciertas personas. Uno de los acusados visitó a Amada García y quiso retirar sus acusaciones explicando las circunstancias por las que las había hecho, pero fue amenazado de muerte. Y dos vecinos de Mugardos que eran analfabetos protestaron al enterarse que se les hizo firmar una declaración que no recogía lo que habían dicho en el interrogatorio. A pesar de declarar que el contenido del escrito no era lo que se les leyó, no se tuvo en cuenta.

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