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GALICIA

Feijóo equipara la política económica de Rajoy con la construcción de la catedral de Santiago

El presidente de la Xunta se deshace en elogios a su jefe de filas durante la firma de un convenio para realizar obras de rehabilitación en la basílica compostelana.

Rajoy ensalza la figura de Xosé Luís Barreiro Rivas, su sucesor en la Vicepresidencia de la Xunta y a quien el gobierno del que formaba parte denunció en 1987 para intentar frenar una moción de censura contra Alianza Popular.

 
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Feijóo y Rajoy, este jueves ante la catedral de Santiago / CONCHI PAZ

Feijóo y Rajoy, este jueves ante la catedral de Santiago / CONCHI PAZ

Este jueves, como es habitual, el Gobierno gallego celebraba la reunión semanal del Consello da Xunta con el presidente al frente. No obstante, no fue Alberto Núñez Feijóo quien informó la prensa de los asuntos tratados. Fue el vicepresidente, Alfonso Rueda, el enviado ante los periodistas mientras Feijóo se dirigía a la otra sede de la Presidencia, en el Pazo de Raxoi, para recibir a quien antaño ocupó el puesto que ahora ejerce Rueda, Mariano Rajoy. El número dos del Ejecutivo gallego tuvo que hacerles frente a las diversas, incómodas y todavía por contestar preguntas sobre la trama Zeta mientras Feijóo compartía con Rajoy una escena políticamente bastante más confortable. En una comparecencia sin posibilidad de preguntas que la prensa tuvo que seguir desde el suelo -las sillas se reservaron para cargos gubernamentales y eclesiásticos- los dirigentes intercambiaron generosos elogios que, en el caso de Feijóo, lo llevaron a equiparar la política económica de su jefe de filas con la construcción de la Catedral de Santiago.

La Catedral y, concretamente, la "intención" del Ejecutivo estatal de aportar 17 millones de euros para su rehabilitación hasta 2021, según cifras de la Xunta, fue el motivo de la reunión de este jueves. La basílica compostelana "pudo ser simplemente un sueño" pero "no fue así", glosa Feijóo, porque antes de su construcción "surgió un incipiente galleguismo que no se conformaba con imaginar un país", un "galleguismo de hechos" en el que enmarca al propio Rajoy, "un gallego y un compostelano" que "predica con decisiones" que "configuran la historia", caso por ejemplo de la finalización de la autovía transcantábrica o la construcción del AVE, dice.

Como en fechas recientes, caso por ejemplo de sus valoraciones sobre Podemos, Feijóo aprovechó para recordar que "yo soy de una aldea en la que hay muchos puentes", en este caso para explicar que "esa circunstancia me marcó". Para Rajoy "nacer cerca de la Catedral" también "dejó un sello" en su "carácter", teoriza. El templo compostelano es "una victoria sobre el tiempo", un "triunfo de la voluntad humana" que "demuestra que la tenacidad puede ser invencible". "Evitar el rescate de España podía parecer algo imposible", "pero ciertos analistas y ciertos políticos desconocían la energía que puede atesorar un gallego, sobre todo si aprendió" de la Catedral "la lección de que nada es imposible".

Entre los elogios por su compromiso "personal y económico" con la restauración catedralicia Rajoy también echó mano de la elástica tradición jacobea para presentarla como confirmación de "nuestra condición de gallegos y españoles" y, en general, de la unidad de España. Ese mismo discurso unionista lo llevó el presidente del Gobierno su otra cita del día en Galicia: la entrega del premio Fernández Latorre a quien le sucedió en 1987 en la vicepresidencia de la Xunta, Xosé Luis Barreiro Rivas.

Elogio al vicepresidente denunciado

Ya en la sede del periódico coruñés y después de que sus servicios de seguridad evitasen, en Compostela, que la prensa se le acercara, Rajoy optó por un elogio del periodismo y también de Barreiro Rivas, a quien el Gobierno del que formaba parte denunció en 1987 para intentar, sin éxito, frenar la moción de censura que dio lugar al tripartito de PSdeG, Coalición Galega y PNG. Tres décadas después de descargar sobre él la ira política de Alianza Popular -en aquellos debates llegó a señalar, también, que abandonaría la vida política en poco tiempo- Rajoy explica ahora que "Barreiro fue, como todos ustedes saben y yo soy el que mejor lo sabe, vicepresidente del Gobierno encabezado por Fernández Albor" y "tuvo un papel muy relevante en la conformación de las primeras instituciones gallegas y en su puesta en marcha". "La vocación de servicio que implica dedicarse a las tareas públicas, aunque algunos no lo crean, deja siempre huella en cualquier biografía", dice.

En este contexto, Rajoy tamiza los acontecimientos de aquellos días de finales de los 80 para señalar que "nuestro galardonado puede ver con satisfacción algunas cosas, entre otras, cómo la Galicia que él contribuyó a transformar consiguió una voz propia en una España diversa e integradora" en la que "caben todas nuestras aspiraciones de libertad y bienestar". En esta sociedad, dice, el diario La Voz de Galicia "es toda una institución" que "amplía día a día los límites de la libertad" y "permite el ejercicio real de la ciudadanía", un "claro ejemplo de responsabilidad social empresarial que quiero destacar públicamente", destacó.

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