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GALICIA

Las apuestas urbanas de Feijóo, claves en la pérdida de dos diputaciones del PP

La emergencia de la Marea Atlántica en A Coruña y la contundente victoria del socialista Abel Caballero en Vigo han sido determinantes para que los conservadores pierdan el mando en las diputaciones coruñesa y pontevedresa.

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Rajoy, Feijóo y otros dirigentes del PPdeG, en Vilanova de Arousa

Louzán (izquierda) y Negreira, con Rajoy y Feijóo en una imagen de archivo

El PP gallego obtuvo el 24-M el peor resultado de su historia en unas municipales y el cuarto menor número de votos en Galicia desde que Manuel Fraga fundó el partido, superando solo las generales y europeas de 1989 y las europeas de 2014. La debacle electoral que plasman el número de votos y el porcentaje de apoyo ciudadano aumenta con la pérdida de mando institucional en los ayuntamientos, pero también en los centros fundamentales de poder y recursos: las diputaciones. En la cúpula de los conservadores existía ansia por recuperar la Diputación de Lugo y temor por perder la de Pontevedra. No recuperaron la lucense, perdieron la pontevedresa y, además, se quedó por el camino la de A Coruña. Las causas de esas dos pérdidas están, sobre todo, en las ciudades.

Como es sabido, la configuración de los plenos de las decimonónicas instituciones provinciales no se basa en el voto directo de la ciudadanía, sino que deriva de los resultados en los ayuntamientos de cada partido judicial. Tras el oscuro y tardío recuento del domingo -en la noche electoral el Ministerio del Interior no publicó los datos de las diputaciones- ya es posible consultar los datos de cada partido judicial que, en el caso gallego, muestran que las apuestas urbanas del presidente de la Xunta y del PPdeG han tenido un papel crucial en la caída hacia la izquierda de las entidades dirigidas hasta ahora por Diego Calvo y Rafael Louzán.

En el caso de A Coruña la pérdida de votos fue general pero la traducción en diputados provinciales para los populares no se movió con relación a 2011 en cuatro de los siete partidos judiciales: Betanzos y Carballo, donde tienen 1, y Ferrol y Noia, donde conservan 2. Una de las pérdidas de asientos conservadores se produjo en Corcubión, donde los socialistas mantuvieron el suyo y el BNG ganó 1, compensando así la pérdida de su diputado en A Coruña. Pero las desequilibrantes fueron, sin duda, Compostela y, sobre todo, A Coruña: en la capital gallega pasaron de 4 a 3 diputados y en la capital de la provincia, de 6 a 4.

El peso de las ciudades en la derrota se observa, si cabe, todavía con más claridad en la Diputación de Pontevedra, encabezada por los populares desde los tiempos en que la presidía Mariano Rajoy y donde los de Rafael Louzán tenían 17 de los 27 escaños en juego. Más allá de la pérdida de un escaño en el partido de Tui, donde la distribución de 2 diputados del PP y 1 del BNG ha pasado a ser de uno para cada una de estas fuerzas y el tercero, para el PSdeG, el factor desequilibrante estuvo en las grandes ciudades de la provincia. En Pontevedra el PP perdió un diputado provincial, pasando de 4 a 3, y en Vigo el desplome fue tal que se dejaron por el camino la mitad de la representación, pasando de 6 a 3.

A Coruña y Vigo, capitales de la derrota provincial del PP

Si el panorama general ya muestra cómo las apuestas urbanas de la cúpula del PP impulsaron la pérdida de las diputaciones, al acercar el foco un poco más a las mayores ciudades de cada una de las dos provincias la radiografía de la derrota es todavía más evidente. En el caso de A Coruña la emergencia de la Marea Atlántica es el factor determinante: en el partido judicial al que pertenece la ciudad el PP perdió dos escaños, el PSdeG 1 y el Bloque se quedó sin el que tenía. Mientras, en la nueva corporación la plataforma que encabeza Xulio Ferreiro obtiene 3 diputados provinciales y la Alternativa dos Veciños, que gobierna Oleiros, logra 1. En Santiago, además, el diputado que pierde el PP es el que gana Compostela Aberta.

En Vigo la aplastante victoria por amplia mayoría absoluta de la candidatura del PSdeG, encabezada por Abel Caballero, y, por lo tanto, la fortísima caída del PP que lideraba Elena Muñoz, es el factor fundamental del cambio de signo en la Diputación. Los 3 diputados provinciales perdidos por el PP, que antes tenía 6, pasan a las filas de los socialistas, que ahora tienen 7 y son el partido vigués con más representación en el ente provincial. Además, el diputado que representaba al Bloque vigués le corresponde ahora a la Marea de Vigo.

Este es el panorama que da lugar a que el barón provincial de A Coruña, Carlos Negreira, haya sufrido una doble derrota al perder el Ayuntamiento a manos de la Marea Atlántica y hacer lo propio con la Diputación, dirigida por uno de sus hombres de confianza, Diego Calvo, que ahora previsiblemente será sustituido por un socialista en un puesto para el que ya suenan nombres como Julio Sacristán o Valentín González Formoso, alcaldes de Culleredo y As Pontes, respectivamente. Mientras, al sur todo parece indicar que el puesto será para una persona de confianza del alcalde vigués, con la concejal Carmela Silva encabezando todas las cábalas mientras el presidente saliente, Rafael Louzán, asegura ahora estar dispuesto a aferrarse al cargo mediante un pacto con el BNG.

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