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GALICIA

Familias de asesinados por los franquistas hacen memoria en la cárcel de Lugo donde estuvieron presos

Tres exposiciones recuerdan en el viejo edificio carcelario, ahora reabierto como centro cultural, a los miles de presos políticos que llegó a albergar pese a estar concebida para poco más de un centenar

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Asistentes a la inauguración de las exposiciones sobre la memoria de la cárcel lucense

Asistentes a la inauguración de las exposiciones sobre la memoria de la cárcel lucense

La vieja cárcel del partido judicial de Lugo fue inaugurada en 1887 y funcionó como tal hasta 1981. Casi un siglo de historia en el que el golpe de estado de 1936 y la posterior dictadura figuran como el período más negro del edificio, reabierto el pasado marzo como espacio cultural tras varios años de rehabilitación. Tras los actos inaugurales en la vieja cárcel lucense se acaban de poner en marcha tres exposiciones simultáneas con la memoria histórica como hilo conductor. Un trío de muestras "para dignificar a las víctimas" que familiares de personas recluidas y asesinadas en Lugo por los fascistas han contribuído a articular y también a inagurar, el pasado viernes, con una mezcla de orgullo y "enorme emoción".

De la mano de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y del Ayuntamiento lucense las familias entraron "por primera vez" en el lugar en el que sus abuelos o tíos fueron maltratados y prendidos antes de sus fusilamientos. Por los pasillos de la antigua cadena y por el enorme espacio central -sigue el modelo "panóptico", con celdas individuales con sus respectivas ventanas al interior y al exterior- transitaron, entre otros, los nietos de Rafael de Vega, el médico que proclamó la II República en Lugo, asesinado por tener ideas "avanzadas y revolucionarias", según hicieron constar sus asesinos.

También visitó la cárcel María Jesús Rivas, nieta de Severiano Rivas, alcalde de Castro de Rei a quien los falangistas sacaron de esta cárcel para ametrallarle. Junto a ella estaba Walter Wit, yerno del abogado Víctor Martínez, fusilado en mayo de 1937 por ser teniente de alcalde de Monforte. También Rafael Castillo, que recordó a su abuelo, Antonio Reboiro, alcalde de A Pobra do Brollón, fusilado en 1938. O Ramón López, nieto de Benito Pérez, barbero de Ribadeo que tras ser recluido en la cárcel de Lugo fue trasladado a la de A Coruña para cumplir cadena perpetua por motivos políticos. Allí moriría de tuberculosis a los pocos meses.

Tres exposiciones sobre una cárcel masificada

Recreación del hacinamiento de presos tras el golpe franquista en una de las celdas

Recreación del hacinamiento de presos tras el golpe franquista en una de las celdas Carmen García-Rodeja

Es en este marco en el que se encuadran las exposiciones de la memoria de la vieja cárcel, en las que transluce uno de los elementos que las personas presas tenían que sufrir de manera adicional a la propia represión de la dictadura: la masificación. No en vano, en 1937 llegaron a amontonarse más de un millar de presos en un edificio concebido para apenas 140. El homenaje a los en torno a 5.000 presos políticos aquí recluidos es el centro de la primera exposición,  O vello cárcere de Lugo. Da guerra á posguerra,  muestra permanente en la que destaca la recreación de una celda con las condiciones de los años posteriores al golpe, notas intercambiadas por los presos, cartas remitidas a las familias que los esperaban fuera o una celda con las paredes atestadas de nombres de quienes padecieron entre estos muros. Esta muestra está abierta a la incorporación de nuevos materiales de los que disponga la ciudadanía, de los que el gobierno local anima a informar a través del correo electrónico.

La segunda exposición inaugurada, Dende o panóptico: cada cela unha fiestra, tiene una vertiente más artística. La idea, explican desde su organización, es que "trece artistas de reconocida trayectoria" puedan "dialogar el espacio carcelario y con su memoria a través de obra escogida o elaborada para este lugar". Los trabajos han dado lugar a intervenciones en veintidós celdas de la cárcel que trabajan ideas como la conexión de la memoria de aquellos presos con las personas refugiadas en la actualidad, "la angustia y el lento paso del tiempo" o "la memoria de los muros como espacio de reclusión".

Vista del patio interior desde una de las celdas

Vista del patio interior desde una de las celdas Carmen García-Rodeja

La tercera exposición recupera el trabajo del proyecto culminado en 2009 por el proyecto interuniversitario Nomes e Voces sobre la represión del franquismo a las mujeres. Vermellas (chamábanlles rojas) vuelve a adoptar forma de exposición para, en el módulo femenino de la vieja cárcel de Lugo, recuperar "datos y fotografías sobre las mujeres más conscientes y resistentes de la II República". Sus ideas y actividades intelectuales, políticas y sociales fueron los motivos esgrimidos por los golpistas para "asesinarlas, violarlas, maltratarlas, raparlas, prenderlas" o forzarlas al exilio, recuerdan desde la muestra.

Estas tres exposiciones, que estarán abiertas en este formato hasta el 5 de noviembre, responden a la voluntad central de "revivir" para que "nuestro pasado no caiga en el olvido", en palabras de la alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, en su acto inaugural. "Tenemos que seguir con esfuerzo" para "recuperar la memoria histórica de las víctimas de la dictadura" ya que "lo que no se hace visible, no existe", y la existencia del recuerdo de estas personas, afirma, supone un "acto de defensa de la democracia".

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