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Defender el medioambiente no puede salir tan caro

Tan caro como 2 años y 8 meses de prisión por protestar de forma pacífica. A esto, se enfrentan 16 activistas y un fotoperiodista independiente en el juicio oral que se celebrará los próximos días 4, 5, 9, 10 y 11 de diciembre en Valencia.

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17 personas (9 mujeres y 8 hombres) se sentarán en el banquillo por la acción pacífica del 15 de febrero de 2011 en la central nuclear de Cofrentes (Valencia). El motivo de la acción era pedir al Gobierno que no renovase el permiso de explotación de la central. El permiso caducaba el 19 de marzo de ese mismo año, y desde Greenpeace demandábamos la no ampliación del permiso y el cierre definitivo. Porque si la energía nuclear es peligrosa, más lo es cuando sus componentes van llegando al final de su vida. Estamos hablando de una central que escasamente hace un mes cumplía 30 años, situación semejante al resto de nucleares en España. Entramos en una nueva era de riesgo nuclear.



Coincidencias de la vida, Greenpeace España también ha cumplido 30 años, durante los cuales hemos trabajado en nuestras campañas para proteger el medioambiente: investigando, informando, señalando intereses empresariales y políticos, haciendo acciones y protestas pacíficas para visibilizar los atropellos ambientales y que la sociedad y medios de comunicación se hagan eco para conseguir un planeta verde y en paz.  En estos años, Greenpeace siempre ha asumido las consecuencias de sus acciones, pero entendemos que éstas tienen que ser proporcionadas. En noviembre la organización se enfrenta al juicio más duro de nuestra historia: penas privativas de libertad y penas de multa y responsabilidad civil de 360.000 €.

La protesta ambiental es un pilar básico del movimiento ecologista y de la ciudadanía de las personas que entendemos como DEBER tener un medioambiente sano y adecuado. Así queda recogido en el Artículo 45 de la Constitución Española. Tenemos DERECHO a protestar.

Hace pocos días, estábamos con el corazón en un puño, cuando embarcaciones de la Armada embestían a las lanchas neumáticas donde activistas de Greenpeace protestaban en contra de las prospecciones petrolíferas en Canarias. Una compañera herida de gravedad por defender el interés de todas las personas. Defender el medioambiente a través de la protesta pacífica no puede salir tan caro a personas anónimas que entienden como obligación propia, proteger el medio ambiente del que dependemos todos. Ahora necesitan todo tu apoyo. Apoya “MISIÓN COFRENTES: ARTÍCULO 45, actuando en 17 misiones que te proponemos en estos 17 días que faltan para el juicio de las 17 personas que dicen:
¡Defender es un nuestro Deber! ¡Protestar nuestro Derecho!

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