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Los bicimensajeros de Deliveroo o Glovo resucitan el 'walkie-talkie' en una 'app'

Se llama Zello y se ha convertido en la mejor compañera de los repartidores en bicicleta que se han popularizado en los últimos tiempos gracias a 'startups' como Stuart, Glovo o Deliveroo. Con las mismas funcionalidades que una emisora portátil tradicional, esta aplicación móvil, de origen estadounidense, mantiene a los bicimensajeros en contacto para ayudarse ante cualquier imprevisto: un portal que no encuentran, una rueda pinchada o incluso un accidente.

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Un repartidor en Madrid utilizando la aplicación de mensajes de voz Zello

Un repartidor en Madrid utilizando la aplicación de mensajes de voz Zello

Equipados con una gran mochila o con una caja instalada en su bicicleta, los bicimensajeros han tomado las calles de las principales ciudades españolas. Siempre atentos a sus móviles para aceptar su siguiente pedido o ver la ruta que deben seguir hasta llegar al destino, estos repartidores que solemos ver en solitario guardan un as en la manga para reaccionar ante cualquier imprevisto. Se trata de la aplicación Zello, que convierte sus móviles en ‘walkies-talkies’ y les permite estar conectados permanentemente con sus compañeros por mensajes de voz.

“¿Algún compa por Malasaña con una bomba de aire?”, pregunta alguien por uno de los grupos creados por los propios ‘riders’ en Zello. Enseguida responden: “Sí, dime donde estás y te la acerco en un momento”. Los repartidores que lo usan a diario cuentan a HojaDeRouter.com que también son comunes las preguntas sobre portales escondidos o entradas a edificios que les hacen dar mil vueltas. Incluso les ha servido para asistir a compañeros  tras sufrir caídas o accidentes.

Hace unos meses, uno de ellos tuvo un percance cuando iba en busca de un pedido a un restaurante cerca de Atocha, en Madrid. Mientras estaba tendido en el suelo a la espera de la ambulancia, avisó por Zello de lo ocurrido y en unos instantes varios 'riders' aparecieron en el lugar. Sin duda, un salvavidas que se esconde en el móvil para tirar de compañerismo cuando más les hace falta.

El ‘walkie talkie’, un gran compañero

Aunque su presencia en nuestras calles se ha disparado con la popularización de 'startups' de reparto a domicilio como Deliveroo y en los medios de comunicación por su lucha por unas mejores condiciones laborales, lo cierto es que el trabajo de los ‘bike couriers’ como también son conocidos ya suma décadas. Las primeras referencias de bicimensajeros datan de finales del siglo XIX, cuando la bolsa de París comenzaba a utilizar este servicio y una división de repartidores sobre bicicletas de Western Union se dejaba ver por las grandes ciudades de Estados Unidos.

Con una gran tradición en los países anglosajones, los bicimensajeros forman una tribu urbana que crea tendencias en ciudades como San Francisco, Vancouver o Londres. En ellas se les puede ver acompañados siempre de sus bicicletas, por lo general de piñón fijo (las famosas 'fixies') y con mochilas, riñoneras, gorras y demás atuendo a medio camino entre la moda y la comodidad para subirse a la bici.

Un mensajero descansando junto a su bicicleta 'fixie'

Un mensajero descansando junto a su bicicleta 'fixie'

Hasta la llegada de los móviles, el 'walkie-talkie', muy popular a partir de los años 80 y 90, era su fiel compañero. A través de él recibían las instrucciones de reparto y se comunicaban con la central y otros mensajeros.

Sin embargo, las múltiples aplicaciones de mapas y mensajería instantánea han desplazado el uso de estas tradicionales radios portátiles que también retransmitían por ondas y utilizaban la tecnología PTT ('push to talk' o  pulsa y habla). Hasta ahora: estos enamorados del modo de vida sobre dos ruedas que recorren cada día las calles de ciudades como Madrid han reconvertido sus móviles en emisoras como las de antaño. Su uso no solo les conecta a la esencia de los bicimensajeros de otros tiempos, sino que les sirve para sentirse menos solos cuando están de reparto.

Su fácil funcionamiento lo hace posible. En su versión gratuita, Zello se puede utilizar directamente entre contactos o a través de grupos, denominados canales. Esta segunda opción es la más utilizada por los repartidores.

Así, cuando cualquiera de ellos comienza el turno, activa la aplicación y desde ese mismo instante pueden escuchar a sus compañeros conectados hablando por el canal privado sin pulsar ningún botón. Eso solo lo tendrán que hacer si quieren dar respuesta o volver a reproducir los mensajes que la ‘app’ guarda en su memoria.

Además, esta aplicación, que funciona con cualquier tecnología de datos móviles (desde GPRS/EDGE o 3G hasta 4G) o wifi, necesita un ancho de banda mínimo para establecer comunicaciones.  Su consumo de batería también es menor al de otras 'apps' con características semejantes, algo que sin duda agradecen estos trabajadores que pasan horas y horas en la calle.

Repartidores de Deliveroo en una de las convocatorias a huelga de este verano en Madrid

Repartidores de Deliveroo en una de las convocatorias a huelga de este verano en Madrid

Zello también les sirve para pasar buenos ratos . Las bromas y las historietas son frecuentes. Incluso hay quien ameniza los repartos retransmitiendo música para motivar las pedaladas de sus compañeros.

También para manifestaciones y catástrofes

Como cualquier 'app', para empezar a utilizar Zello solo es necesario instalarla y registrarse. Obtendrás un nombre de usuario y podrás empezar a usarla buscando a otros contactos o uniéndote a canales que pueden ser públicos o privados.

Fundada en 2011 por Alexey Gavrilov, esta compañía con sede en Austin (Texas) se ha visto envuelta en más de una polémica. En junio de 2013 su aplicación se hizo popular entre los manifestantes turcos contra el Gobierno. Unos meses después, a comienzos de 2014, también fue clave para las movilizaciones en Venezuela. Los activistas creen que algunas compañías telefónicas del país boicotearon la 'app', ya que sufrió varios fallos que hasta el momento no eran comunes.

En las últimas semanas, Zello ha vuelto a ser noticia. En esta ocasión, por su uso en las zonas perjudicadas por desastres naturales como los huracanes Harvey, Irma y María y el terremoto de México. Solo en Florida, en una semana, consiguió seis millones de nuevos usuarios; mientras que en México, en tres días, sus descargas aumentaron un 400 %. A través de ella fue posible localizar centros de acopio y permanecer en contacto con los servicios de ayuda.

En estos escenarios de catástrofe, "Zello se adoptó como la herramienta de comunicación porque la voz en vivo es más confiable que el texto", explica Bill Morris, CEO de la compañía. “Exige atención de ambos lados y es una gran manera de comunicarse y coordinarse con un grupo de personas", detalla.

La aplicación también tiene una versión de pago,  ZelloWork, que es su principal fuente de ingresos, pues no incluye publicidad en la versión gratuita. Según la compañía, son varias las empresas que confían ya en este servicio: desde varias firmas de transporte, hoteles o tiendas como Ikea hasta algunas organizaciones militares cuyos nombres no han sido revelados por razones de seguridad.

El cifrado que ofrece la versión 'premium' es mucho más avanzado que en la versión gratuita. Aun así, la ‘app’ triunfa en todos los sentidos: desde las calles de Madrid con los bicimensajeros como abanderados hasta al otro lado del charco siendo útil para los equipos de rescate. Además, como buen salvavidas, Zello piensa en todos y está disponible para iPhone, Android, Windows Phone, Blackberry e incluso PC.

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Las imágenes de este artículo son propiedad de Aroa Fernández (1 y 3) y  Garry Knight

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