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“El modelo cambiará, por las buenas o por las malas”

Marga Tojo

Defiende la importancia del ciudadano ecoemprendedor en la configuración de un nuevo modelo económico y social frente a las dificultades impuestas desde las administraciones. Luis Morales, especialista en sostenibilidad ambiental y economía ecológica, lleva más de cuatro años asesorando a ecoemprendedores desde la plataforma que ha cofundado, Incubaeco. En esta incubadora de negocios ecológicos buscan proyectos rentables económicamente cuyo legado mejore el medio ambiente y la sociedad. Una vez admitidos los guían siete meses a través de dos programas: en uno ayudan a diseñar la estructura a ideas o proyectos en fases iniciales, y en el otro lo ‘aceleran’, hacen de plataforma de posicionamiento, difusión, acceso al mercado y financiación, hasta alcanzar la rentabilidad económica y el impacto ambiental y social deseados.

Para ello han empezado a tejer una red de “inversores verdes” alejados del interés especulativo. “No nos interesan los de corte clásico, que son los que prima en España –explican-, sino aquellos que buscan un beneficio más amplio, que quieren rentabilidad económica, asumen que será menos lucrosa, y defienden ante todo el bien social que conlleva el negocio, buscan un mejor comportamiento ambiental de la economía y la ética laboral, con condiciones justas.”. Para captar su atención recurren en primera instancia al crowdfunding, como forma de medir la demanda y los posibles intereses que suscita el proyecto. “Después le concedemos mucha importancia a la comunicación, proporcionamos a quienes acuden a asesorarse buenas herramientas para las campañas, y terminan el periplo ya con sus primeros clientes”.

Entre otros, han guiado proyectos como Más que pájaros, una empresa de rutas de ecoturismo por la Península Ibérica; Growinpallet, red de cultivos urbanos en las azoteas de la ciudad de Barcelona que impulsa de un nuevo perfil laboral, el agricultor urbano, y promueve el intercambio de hortalizas y conocimientos a través de una comunidad en línea; Asturias Sostenible negocio asociativo de comercialización de carne ecológica de razas autóctonas; Planchic, startup de servicios de planchado de ropa con opción de recogida y entrega a domicilio en bici; o Lana de Soria, proyecto ganador de premio al mejor ecoemprendimiento en El Hueco Energy Starter, que fabrica, comercializa y desarrolla I+D+I de productos para aislamiento térmico y acústico con lana de oveja.

Sostiene Morales que en España “hay dos sectores a los que les va mejor”: el de las nuevas tecnologías y el del “trabajo verde”. De hecho, según los principales portales de búsqueda de empleo, las vacantes laborales se encuentran en el área informática y de las nuevas tecnologías, el ámbito del márketing, comunicación y comercial, el sector financiero o el área de la energía y el medio ambiente, sobre todo lo relacionado con la eficiencia energética, la gestión de residuos y la responsabilidad social.

Para emprender en verde, en el Estado español destacan la ecología industrial, los servicios ambientales a empresas y administraciones, la educación ambiental, la rehabilitación de viviendas y transformación de sistemas urbanos y está surgiendo un número no desdeñable de iniciativas que revalorizan el sector primario, la agricultura ecología y el pilar del área rural en general. Además se consolida con fuerza el ecoturismo y la gastronomía rural.

¿Pero se está ecoemprendiendo en España? “Existe una gran necesidad y nuestros análisis son bastante optimistas en este terreno. Hay un auge de iniciativas en cuestiones ambientales. Jóvenes con mucha formación a los que la crisis les ha afectado se deciden a emprender en alguno de los ámbitos de la economía verde. Y lo hacen con convicción, con criterio, deseosos de un cambio de modelo socioeconómico y comprometidos con ello, no como un lavado verde de cara del viejo modelo”.

¿Y qué sucederá si la crisis amaina, volveremos a viejos parámetros de negocio? “Después de esta crisis no se volverá a lo de antes. Hemos de regenerar la economía, reconectándola con lo local, con el territorio, asumiendo los límites físicos del planeta y la imposibilidad de crecer indefinidamente. El modelo cambiará. Por las buenas o por las malas, pero cambiará, porque el planeta no da más de sí y nos dará una gran bofetada si no. De aquí tenemos que salir con otro modelo de sociedad, aunque será más lento y doloroso de lo previsto. Tardaremos lustros, pero cambiaremos. De lo sostenible se hablaba ya en los 80. Y en los 90 se puso de moda, pero sin afectar ni cuestionar el modelo económico. La diferencia es que ahora sí. Mucha gente se ha dado cuenta de que está agotado y hay un porcentaje que ya actúa para cambiarlo. Ese tipo de perfil ciudadano es punta de lanza. Aunque es cierto que se encuentran con enormes obstáculos”.

Una reforma legislativa que destruye empleo verde

Entre ellos, la inversión socialmente responsable no ha experimentado auge durante la crisis. Y los últimos cambios legislativos del gobierno han puesto grandes trabas a las energías renovables, lo que ha hecho descender a España de su liderazgo internacional hasta el furgón de cola.

La gran reforma del sector energético español impulsada por el Ministerio de Industria en julio de 2013 potencia las energías sucias, la continuidad de los beneficios económicos para las cinco grandes compañías eléctricas: Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa, E-On y EDP, termina con el apoyo al desarrollo de las renovables y hace inviable el autoconsumo. Para la Asociación de Productores de Energías Renovables “se retrocede a un modelo energético de los años 70, basado en combustibles fósiles”. Bruselas ya ha abierto expediente a España por no haber comunicado las medidas que tiene previsto adoptar para cumplir el objetivo de que en 2020 el 20% de la generación eléctrica provenga de fuentes renovables. Según Morales “no solo tendrá consecuencias negativas a nivel ambiental e imposibilitará el cumplimiento de los compromisos europeos, sino que destruirá mucho empleo verde creado y truncará expectativas laborales de recuperación”.

Según el informe de la OIT Empleos verdes para un desarrollo sostenible. El caso Español, 61.000 empresas se reparten los empleos verdes. Los sectores de energías renovables y gestión de residuos concentraban casi la mitad de ellos. El número de ocupados en el primero aumentó de 3.500 a 109.000 entre 1998 y 2009, un 3.005%. De hecho, el informe asegura que el cumplimiento de la cuota europea del 20% supondría alcanzar en 2020 más de 124.000 empleos directos, un 81,5% más que los existentes. El mayor crecimiento, del 378%, correspondería a fabricación e instalación en energía solar térmica.

De Guindos aseguró este domingo en la Cadena Ser que en 2014 habrá un crecimiento del empleo por encima de lo previsto. Tendrá que ser en otros sectores.

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