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ENTREVISTA

Enrique Santos: "Aunque triunfe el 'no' en el referéndum, no veo a las Farc regresando a la guerra"

Hermano del presidente de Colombia, ha sido “en la sombra” pieza esencial del acuerdo de paz con los guerrilleros que se firma en Cartagena el próximo lunes

Un consejo sobre ETA: "Saber perseverar y aprender a perdonar"

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Enrique Santos Calderón, periodista y hermano del actual presidente de Colombia Juan Manuel Santos.

Enrique Santos Calderón, periodista y hermano del actual presidente de Colombia Juan Manuel Santos. Revista Semana

Sobrino nieto de presidente, hijo de periodista (director y copropietario de El Tiempo, el diario más importante de Colombia), hermano mayor del actual presidente (Juan Manuel Santos) y padre del director de Semana (hoy la revista más influyente del país), Enrique Santos Calderón ha sido siempre el “comunista” de una de las familias más poderosas de Colombia.

Desde la universidad se acercó a las ideas de izquierda, la revolución cubana, el 68. En los 70 funda junto a un grupo de intelectuales, entre los que estaba Gabriel García Márquez, la revista Alternativa, muy crítica con los gobiernos conservadores. En los ochenta presidió el Comité de Solidaridad de los Presos Políticos y eso le permitió acercarse más a los líderes de la guerrilla. 

Esas relaciones le colocaron siempre en una posición importante pero discreta en casi todos los intentos de negociación de la paz. Hasta 2010 siguió escribiendo en El Tiempo y en 2012, su hermano Juan Manuel Santos, ya presidente, le encarga que inicie los primeros contactos entre el Estado y las Farc.

Y desde ese lugar fuera de los focos logramos hablar con él justo cuando acaba de aterrizar en Cartagena de Indias para asistir el lunes 26 a la ratificación formal de los acuerdos recientemente firmados en La Habana entre el presidente Santos y Rodrigo Londoño “Timochenko”, líder de los guerrilleros. Tras cuatro años de complejas negociaciones, será el pueblo de Colombia el que tendrá que respaldar la paz con su voto en  referéndum el próximo 2 de octubre.

P.- En España estamos siguiendo todo el proceso de Paz con mucho interés y de vez en cuando se le cita como uno de los hombres clave que "en la sombra" ha hecho posible que se lleve a cabo ¿cuál ha sido su papel?

R.- En los encuentros exploratorios confidenciales de febrero a agosto del 2012, de donde salió el Acuerdo General de La Habana, fui miembro del equipo negociador como enviado personal del Presidente. Me retiré del equipo cuando arrancó la fase pública, aunque seguí vinculado en tareas diversas. "En la sombra”, como usted dice. En varias ocasiones me tocó viajar a La Habana a reunirme con Timochenko.

P.- ¿La muerte de Alfonso Cano (líder máximo de las Farc abatido por el ejército en 2011) fue de alguna manera necesaria para iniciar el proceso de negociación?

R.- No fue necesaria. Fue más bien producto de las circunstancias peculiares del conflicto y del principio anunciado desde el comienzo por el Gobierno de que no cesaría las operaciones militares hasta llegar al acuerdo final.   

P.- Supongo que en estos cuatro años habrá habido momentos especialmente delicados ¿Cuáles estuvieron a punto de provocar la ruptura?

R.- Hubo varios. Destaco dos. Tras el secuestro en el Choco del general Alzate el presidente ordenó a la delegación que regresara a Bogotá. Las Farc, que nunca habían tenido a un general en su poder, lo devolvieron sin contraprestaciones y eso terminó fortaleciendo el proceso. Además no fue un secuestro propiamente dicho, porque el general Alzate ingresó sin darse cuenta en un fortín guerrillero. La situación mas crítica la produjo la matanza de 12 militares en un municipio de las montañas del Cauca en abril del 2015, lo que llevó al Gobierno a reanudar los bombardeos que había suspendido.

P.- A usted se le considera buen conocedor del carácter y la estructura de los guerrilleros ¿A qué le tienen más temor a la hora de reincorporarse a la vida civil?

R.- Tienen por un lado lo que he llamado un "pánico escénico": el miedo de lanzarse a la arena política y que les vaya muy mal en el campo electoral. Y un temor más profundo y entendible: el de que los maten cuando estén sin armas en la política legal.

P.- Los colombianos están divididos, sobre todo por la pertinaz oposición a los acuerdos del expresidente Álvaro Uribe. ¿Qué le diría a Uribe para convencerle del sí a la paz?

R.- Le diría que recuerde los varios intentos que hizo como presidente por negociar con la guerrilla. Las reuniones que sostuvo con enviados de Alfonso Cano; los 200 guerrilleros de las Farc que liberó unilateralmente para ambientar un dialogo; la reunión de dos años que promovió en La Habana con el ELN. Le diría que deponga su enfrentamiento personal con Santos y que coloque su carisma y liderazgo al servicio de una causa que beneficia al país entero. 

P.- ¿Y qué cree que significaría para Colombia un 'no' en el referéndum? ¿Cree que aún así la guerrilla seguiría desmovilizándose?

R.-No contemplo esa posibilidad, pero aún si se diera no veo a las Farc regresando a la guerra.

P.- Usted conoce España y sabe de nuestro problema con la organización terrorista ETA ¿Qué enseñanzas podríamos sacar del proceso de paz colombiano?

R.- Saber perseverar y aprender a perdonar.

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