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Entrevista

"La gente comprueba que la idea de dos estados se destruye día a día con la colonización israelí"

Xavier Abu Eid, del equipo negociador del Gobierno palestino, reclama a Europa que deje de permitir que Israel sea "un Estado que está por encima de la ley"

"Pronto iremos al Consejo de Seguridad con una resolución que pone una fecha de término, noviembre de 2016, a la ocupación israelí"

"La UE condena las colonias israelíes. Sin embargo, estas continúan exportando sus productos a los mercados europeos"

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El dirigente palestino Xavier Abu Eid. / Marta Jara

Xavier Abu Eid en la entrada de la embajada palestina en Madrid. / Foto: Marta Jara

Xavier Abu Eid, palestino de origen chileno, es miembro desde 2008 del equipo negociador del Gobierno palestino. Junto a otros asesores, tiene la responsabilidad de asesorar al presidente Mahmud Abás sobre unas negociaciones con Israel paralizadas desde hace tiempo. Su Gobierno no ha renunciado a la idea de dos estados, pero su prioridad en estos momentos es asegurar el reconocimiento internacional de un Estado palestino que actualmente no existe. Abu Eid es también colaborador del blog Contrapoder.

La votación reciente del Congreso sobre el reconocimiento del Estado palestino lo condiciona a unas negociaciones de paz hoy inexistentes. ¿Qué valor da la Autoridad Palestina a estas resoluciones?

En primer lugar, es importante que se produzca casi de forma unánime una resolución que reconozca el Estado palestino. Eso demuestra que la opinión pública española se ve representada. Nosotros vamos a seguir insistiendo, porque el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino no debe estar condicionado a ninguna negociación.

La vía diplomática en la ONU ha surtido efecto en varios ámbitos y ha puesto muy nervioso al Gobierno israelí. ¿Es esa su principal virtud?

El gran problema para alcanzar la paz es la cultura de impunidad que la comunidad internacional ha garantizado a Israel. Es el único país que puede ignorar las resoluciones de la ONU. Israel no paga ningún precio por ello. Tiene a la UE como principal socio comercial a pesar de que la UE es uno de los grupos que más condena la política de colonización. Lo que nosotros buscamos a través de la internacionalización de la solución es cambiar el statu quo a través de la diplomacia, no de la violencia. Lo que pedimos es que se deje de permitir que Israel sea un Estado que está por encima de la ley.

Tras el veto por EEUU del reconocimiento de Palestina en el Consejo de Seguridad, ¿cuál es su estrategia a partir de ese punto?

Con el nuevo estatus que tiene Palestina en la Asamblea General de la ONU, tenemos acceso a una serie de puertas que antes estaban cerradas. El hecho de que no hayamos hecho uso de todas ellas hasta el momento tiene que ver con la voluntad del presidente Mahmud Abás de dar la mayor cantidad de oportunidades posibles al diálogo. Pronto iremos al Consejo de Seguridad con una resolución que pone una fecha de término, noviembre de 2016, a la ocupación israelí. Si algún país cree que tiene derecho a vetar o votar en contra, haremos uso de otros instrumentos, como ir al Tribunal Penal Internacional.

La Autoridad Palestina apuesta por la vía política para poner fin al conflicto. ¿Cree que tienen el apoyo de la opinión pública palestina cuando mucha gente allí cree que la violencia es la única respuesta efectiva posible?

La opinión pública palestina está muy enfadada, pero eso no quiere decir que crea que la vía armada es la vía de resolver la situación. Hay mensajes de Israel que hacen que lamentablemente haya gente que piense así. Recuerdo que cuando Hamás lanzó un cohete que llegó desde Gaza a un lugar cercano a una colonia que está cerca de donde soy yo, Beit Yala, sonó la sirena. Yo estaba con unos primos míos. Uno de ellos llega y me dice: "¿Ves?, con ese cohete Hamás ha logrado lo que ustedes no han logrado en 20 años de negociaciones, ¿ves cómo todos los colonos van arrancando?".

Mi respuesta fue que eso no es sostenible, que la violencia sólo engendra violencia. Existe el derecho de un pueblo a resistir la ocupación, también hay que entender que existen blancos y blancos, y que el uso de la violencia es contraproducente para los intereses de nuestro pueblo. No acepto que la opinión pública crea que la vía armada es la única vía. Sí puedo decir que existen dos vías, la que dice que la vía diplomática y la no violencia son la forma de recuperar los derechos, y otra que apuesta por la vía armada. Mientras más titubee la comunidad internacional, más dará la razón a los que creen en la vía armada.

El director del Shin Bet (servicio de inteligencia interior israelí) dijo que no creía que Abás haya estado incitando a la violencia. ¿Beneficia o perjudica a la Autoridad Palestina el ataque reciente a una sinagoga en el que murieron cinco israelíes?

Lo sucedido en la sinagoga fue abiertamente condenado por nosotros, no sólo porque sea una sinagoga, sino porque hay víctimas civiles. Cada vez que ha sucedido una situación así la hemos condenado. Evidentemente, cuando Israel cierra la opción al diálogo, habrá gente que desespere y lleve a cabo actos como este. No puede seguir negando los derechos de un pueblo y aspirar a la seguridad. Y hay que recordar que la gente que cometió los hechos de Jerusalén salió de un área que no está bajo control del Gobierno palestino. Estos ataques refuerzan la necesidad de buscar una solución política.

En los últimos dos años, hemos visto varias iniciativas norteamericanas para reanudar las negociaciones. Ambas partes han puesto condiciones para que esto ocurra. ¿Son necesarias si se pretende negociar?

Hay una diferencia entre obligaciones y condiciones. Cuando decimos que Israel debe parar la construcción de colonias, eso es una obligación según los acuerdos que Israel ha firmado. Nosotros hemos negociado durante 20 años acuerdos que no son implementados. Si queremos dar cierta credibilidad a un proceso de paz, hay que poner en práctica lo que ya se ha acordado.

Cuando Israel dice que debemos reconocer a Israel como Estado judío está poniendo una condición que sabe que es inaceptable. Nosotros hemos reconocido al Estado de Israel como sujeto de derecho internacional desde hace 26 años. Si quieren que les reconozca como Estado judío, están diciendo que estoy legitimando la discriminación institucionalizada contra un millón y medio de palestinos que viven en Israel y que no son judíos. Además, me están pidiendo que claudique en el derecho a retorno de los refugiados palestinos. Y me están diciendo que soy un invitado ahí, que soy un intruso, que debo aceptar la narrativa del Estado de Israel.

¿Cuál es la posición de la Autoridad Palestina sobre el movimiento  BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que promueve el boicot a la economía y sociedad israelíes?

El BDS no tiene ningún reclamo que no sea algo que el derecho internacional ya establece. Es un grupo de la sociedad civil, es una iniciativa no violenta. Nosotros apoyamos todas las acciones no violentas que busquen el fin de la ocupación israelí.

Hay motivos para ser pesimistas sobre la futura intervención de EEUU en las negociaciones. Como ya ha ocurrido antes, en los dos últimos años de mandato de un presidente que no puede presentarse a la reelección, su autoridad interior queda muy mermada.

Creemos en la buena voluntad del secretario de Estado Kerry y en su palabra porque ha sido una persona comprometida con la paz en la región. Pero no se debe centrar todo en EEUU. Hablemos de la internacionalización. Cada país y bloque regional debe llevar a cabo políticas sobre su responsabilidad internacional. Por ejemplo, la UE condena las colonias. Sin embargo, las colonias continúan exportando sus productos a los mercados europeos. ¿Por qué no se pone en práctica la condena prohibiendo que lleguen esos productos?

En el último año sí que ha habido iniciativas, incluso en Alemania, para impedir que los productos de las colonias sean exportados a la UE como si estuvieran hechos en Israel.

Sí, pero ahí lo que se estaba planteando es que hubiera un etiquetado distinto. Nosotros creemos que el etiquetado reduce todo el problema a una decisión del consumidor. Y no es suficiente. Las colonias, según el derecho internacional, son un crimen de guerra, y por tanto no se puede comercializar el producto de un crimen de guerra.

¿No cree que las dificultades en aplicar el acuerdo Fatah-Hamás para apoyar un Gobierno de coalición y normalizar sus relaciones han perjudicado a la capacidad de la Autoridad Palestina para conseguir objetivos a través de la negociación?

El presidente Abás ha llevado a cabo un acuerdo de reconciliación nacional. El problema es que Hamás debe definir si su interés es el interés nacional palestino o el interés de la Hermandad Musulmana. Tengo claro que hay gente en Hamás a las que les preocupa lo primero, pero los que toman decisiones hoy en día están pensando en otras cosas. Cuando hay un ataque simultáneo con 15 bombas contra gente de Fatah en Gaza, y hay quien quiere hacer creer que eso es obra del mal llamado Estado Islámico, cuando en Gaza sabemos que no se mueve nada sin el control de Hamás, se entiende que hablemos de mala voluntad de ellos. Todo eso se hizo para prohibir actos por la conmemoración de Yaser Arafat, que es un símbolo para todos los palestinos.

Hamás nunca ha dicho que la OLP no tiene la legitimidad de negociar. Lo que ha dicho es que cuando la OLP llegue a un acuerdo debe someterse a referéndum, que es algo que la OLP habría acordado con independencia de lo que diga Hamás.

En los últimos años, el Gobierno israelí no ha hecho nada para preparar a su opinión pública sobre un hipotético acuerdo de paz, como sí se hizo en cierto modo en los años 90. ¿Lo ha hecho la Autoridad Palestina?

Todo el pueblo palestino sabe el precio que hemos pagado con el reconocimiento del Estado israelí, que está en el 78% de la tierra de Palestina. Cuando se dice con frecuencia que ambas partes deben aceptar soluciones dolorosas, se hace como si la solución de dos estados con la frontera del 67 fuera una iniciativa palestina. Nosotros luchamos en 40 años por tener un solo Estado democrático donde judíos, cristianos y musulmanes vivan juntos. Eso fue rechazado por Israel y la comunidad internacional, particularmente por Europa. Nosotros adoptamos esa solución (de dos estados) porque creímos que la comunidad internacional iba a asumir su responsabilidad. Lo que pasa es que con el fracaso del proceso de paz la gente cuestiona cuál fue el beneficio de esa acción.

No hay ninguna cosa a la que comprometerse sobre Jerusalén Oriental. Es territorio ocupado y debe ser devuelto. Lo que estamos dispuestos a negociar es si Jerusalén será una ciudad única, abierta, compartida, o si va a estar dividida. Eso se puede negociar, pero nada más. Sobre los refugiados, ellos tienen derecho a elegir lo que quieran hacer. No son una carta que tengo en el bolsillo para la mesa de negociaciones. Y no es sólo un tema del año 48. Nosotros tenemos más refugiados todos los años.

En el año 2000 escuché a Faisal Husseini (líder de Fatah en Jerusalén Oriental) hablar sobre un número simbólico de refugiados que podrían volver a Israel después de un acuerdo de paz. ¿Esa opción es realista?

¿Cómo me voy a poner a hablar de cifras si Israel no asume su responsabilidad en la expulsión de los palestinos, si no respeta sus derechos? No puedo hablar de cifras porque el derecho al retorno es un derecho individual. Tiene que haber también un mecanismo internacional que compense a esos refugiados, que les pregunte qué quieren hacer con sus vidas. No es aún el momento de hablar de cuántos podrán volver.

Han crecido las voces entre los palestinos a favor de un Estado binacional, por convencimiento o porque creen que la solución de dos estados es ya inviable. ¿Es eso el fin de las esperanzas en un acuerdo de paz negociado?

Nuestra posición sigue siendo la de los dos estados. Si existe voluntad, se puede lograr. Pero lo que la gente ve sobre el terreno es que la idea de dos estados se destruye día a día con la política de colonización israelí. Mucha gente cree que los dos estados suponen adaptarse a las nuevas realidades de la colonización. Hacia donde se avanza es a un apartheid, que ya está en Palestina. Si la solución de dos estados termina siendo destruida por estas políticas, la única posibilidad que quedará será la surafricanización de Palestina, donde estaremos peleando por los derechos civiles dentro del Estado de Israel. No es nuestra solución, pero es lo que puede suceder.

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