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Coleccionismo privado benahoarita: belleza sin valor científico

La gran mayoría de los restos arqueológicos expuestos en el Museo Arqueológico Benahoarita proceden de colecciones privadas y se trata de piezas únicas cuyo valor científico es prácticamente nulo al estar descontextualizadas.

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Jorge Pais junto a vestigios prehispánicos de El Paso.

Jorge Pais junto a vestigios prehispánicos de El Paso.

La gran mayoría de los restos arqueológicos expuestos en el Museo Arqueológico Benahoarita (MAB) de Los Llanos de Aridane proceden de colecciones privadas que han sido donadas o dejadas en depósito a partir del año 2007. Se trata de piezas únicas y de una belleza extraordinaria, cuyo valor científico es prácticamente nulo, puesto que se trata de objetos descontextualizados, de procedencia desconocida o que fueron recogidos sin ningún tipo de metodología arqueológica.

La exposición permanente del MAB está constituida por cientos de piezas arqueológicas procedentes de los fondos de la Sociedad La Cosmológica, creada a finales del siglo XIX, limitándose a recoger los materiales sin ningún tipo de estudio o inventario de tal forma que, en su gran mayoría, ni siquiera conocemos el municipio de donde procedían.

El resto de los fondos formaban parte de tres colecciones privadas: Miriam Cabrera Medina, Tomás Oropesa Hernández y Ramón Rodríguez Martín. Sus materiales fueron recuperados por ellos mismos, aunque ninguno era arqueólogo, o les fueron entregados por otras personas que los habían descubierto de forma casual. La ausencia de inventarios y registro han provocado que muchos de los objetos se hallan entremezclado entre sí, por lo que su adscripción fehaciente es, cuando menos, dudosa. A todo ello hemos de añadir que se trata de colecciones que son muy antiguas, comenzando a recopilarse a inicios de la década de los 60 del siglo XX.

A raíz de la apertura del MAB, a finales de abril de 2007, se ha producido una auténtica avalancha de entrega de piezas arqueológicas procedentes de hallazgos casuales y, sobre todo, de expoliadores que, en algún caso, siguen destrozando nuestro patrimonio arqueológico.

De cualquier forma, la labor de estas personas también ha hecho posible que estos materiales pasen a ser de dominio público en la actualidad y puedan ser admiradas por todos. Muchas de estas piezas son auténticas joyas que hacen de la arqueología benahoarita una de las más singulares, interesante y diferente de todo el Archipiélago canario.

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