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'Veraneo' en La Palma bajo vigilancia policial

Los investigadores Jesús Manuel Lorenzo Arrocha y Manuel Garrido Abolafia han editado un folleto y organizado una exposición en la Sociedad La Investigadora sobre la deportación a la Isla, por orden de Franco, de los peligrosos miembros de la Organización del Ejército Secreto (OAS).

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En la imagen, los franceses que fueron deportados a La Palma.

En la imagen, los franceses que fueron deportados a La Palma.

Dice Argoud en sus memorias: “ Si no fuera por las circunstancias, este verano sería muy agradable. La isla, de origen volcánico, es muy bella. La temperatura es muy dulce, es posible bañarse todo el año en el océano”. Los investigadores Jesús Manuel Lorenzo Arrocha y Manuel Garrido Abolafia han editado un folleto, bajo el título La cúpula de la OAS deportada a la Isla de La Palma, y organizado una exposición en la Sociedad La Investigadora de Santa Cruz de La Palma sobre la estancia en el Hotel Mayantigo, bajo estricta vigilancia policial, entre octubre de 1961 y julio de 1962, de un grupo de franceses que pertenecían a la Organización del Ejército Secreto (OAS), "una de las organizaciones terroristas más virulentas de la época", aseguran. “La OAS nació en Madrid con el objetivo de oponerse mediante la violencia a la independencia de la Argelia francesa y su cúpula fue deportada a La Palma por orden del general Franco, a petición del presidente francés Charles de Gaulle”, explican Lorenzo Arrocha y Garrido Abolafia. “Uno de ellos, el coronel Argoud, después de una rocambolesca fuga de la Isla, consigue llegar a Europa y colaborar en uno de los atentados más famosos que sufrió De Gaulle, el de Petit-Clamart, el 22 de agosto de 1962”, aseguran. Recuerdan que “inspirado en este intento de magnicidio, Frederick Forsyth escribió su novela Chacal, que, basada en la historia real de este atentado, recrea posteriormente una trama de ficción que tuvo, tanto la novela como su versión cinematográfica, un extraordinario éxito en todo el mundo”.

Cuentan que “hacia las ocho de la mañana del día 27 de octubre de 1961, un día como otro cualquiera, cinco franceses y once españoles desembarcan en el muelle de Santa Cruz de La Palma. Proceden de Madrid, desde donde a bordo de un avión Constellation militar y tras seis horas de vuelo, llegan a Tenerife para, esa misma noche, poner rumbo a la Isla de La Palma. Lo hacen de incógnito y en régimen de confinamiento, los franceses; de custodia, los españoles”.  “Por ser hora temprana, aunque el muelle ya está lleno de estibadores y viandantes, apenas llaman la atención. Tan solo una o dos personas notan que el centro del grupo, cuatro o cinco individuos, parecen vigilados por el resto que miran nerviosos a su alrededor”, detallan. “Sin detenerse por ningún motivo, aunque de forma pausada, se dirigen al mejor y más moderno hotel de la Isla (había sido inaugurado apenas unos meses antes): el Mayantigo. Por el camino, a pesar de que el establecimiento hotelero no está muy lejos del puerto, la gente que los ve empiezan a murmurar y a preguntarse quiénes pueden ser esas personas de porte tan altivo y marcial, que parecen seguros a dónde ir sin haber estado antes en la ciudad. Seguro que no son turistas, ya que por esta época esta actividad no era algo corriente en la Isla…” 

Manuel Lorenzo junto a un panel de la exposición.

Manuel Lorenzo junto a un panel de la exposición.

Los personajes franceses que viene custodiando desde Madrid, por orden directa del general Franco, son: el coronel Antoine Argoud; el paracaidista y político Pierre Lagaillarde; Joseph Ortiz, el coronel Charles Lacheroy, y por último, Michel Fechoz, “todos ellos peligrosos miembros de la OAS, organización militar secreta franco-argelina y con un largo historial de atentados y organización de actos desestabilizadores. Algo más tarde, el 27 de diciembre del mismo año, se les unen Alain Sarrien y Jorge D`Antes”, cuentan. “Pasan las primeras semanas y meses, y los retenidos se dan cuenta de que el lugar donde han sido confinados es un pequeño, pero verdadero, paraíso. Dice Argoud en sus memorias: Si no fuera por las circunstancias, este verano sería muy agradable. La isla, de origen volcánico, es muy bella. La temperatura es muy dulce, es posible bañarse todo el año en el océano”. 

Salvo contadas ocasiones y pequeños periodos que estuvieron más confinados (a raíz de la fuga de Argoud), subrayan los citados investigadores, “pasaron los meses bañándose en las playas, haciendo pesca submarina, a la que era especialmente aficionado Lagaillarde, reconociendo la Isla y divirtiéndose con bailes nocturnos en la pista privada del hotel, acudiendo al cine o tomando copas en los bares de la ciudad”. 

La exposición El atentado contra De Gaulle que se gestó en La Palma puede contemplarse en el Salón Noble de la Sociedad La Investigadora de Santa Cruz de La Palma hasta el próximo 30 de julio. La muestra fue inaugurada el pasado viernes por el periodista y escritor Luis Ortega Abraham. 

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