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Enterrado en los ojos que un día besó (31)

Maguisa, Constantine, Mikel Norel y El Mariachi cantaron por toda la calle de La Ballesta, donde Maguisa quiso darles una alegría a las prostitutas que vendían sus favores durante aquellas frías horas de la madrugada. Las prostitutas, nada más ver a Maguisa con Constantine y Mikel Norel,  reconocieron a los tres actores palmeros. Sacaban de sus bolsos fotos de ellos y les pedían autógrafos. Recorrieron cantando la calle de un extremo a otro y tomaron dirección rumbo al Palace. Al llegar a la puerta del hotel coincidieron con El Charro que ayudaba a entrar a Carmencita en un taxi que la llevaría hasta su casa.

Maguisa le preguntó al Charro por cómo le había ido la conversación con Carmencita. Le respondió que Carmencita, esa misma noche, no podía hablar con su madre, porque estaría dormida cuando llegase a casa, pero que cuando se despertase lo hablaría con ella. Por otra parte, que Carmencita no tenía ningún problema en irse a despedir en vida de su padre enfermo terminal en México. Y, que creía, que su madre, al principio le iba a decir que “no”, pero antes de que Carmencita saliese a trabajar al restaurante, la madre ya le estaría diciendo que “si”.

Maguisa le confesó al Charro que estaba desvelada y que por qué no la invitaba, en su habitación, a tomar una botella de Cava Ex Vite Brut Gran Reserva de Llopart. El Charro pidió en recepción la botella para que la subieran a su habitación. Le dijo a uno de los mariachis que le prestase su guitarra. Se sonrieron Maguisa y él, y se dirigieron al ascensor.

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Elsa López, el paisaje y la memoria

Elsa López. Foto: Emilio Barrionuevo.

Elsa López. Foto: Emilio Barrionuevo.

Elsa López recita sus poemas con una voz acariciante, dulce y sutil, que emociona. Una poeta con experiencia y pulcritud que bascula entre el paisaje y la memoria, la reivindicación social. Nacida en Guinea Ecuatorial, su infancia en la isla de La Palma, su vida profesional entre Madrid y las islas. Tiene un refugio en El Tablado, Garafía, precioso lugar fuera del mundo, en cuya cocina escribe poemas con música clásica de fondo. El tiempo allí se mide de otra manera; cuando se levanta mira, abajo, el pequeño caserío, las luces de los pocos que van quedando. Opina que es admirable lo que ha hecho Mauro Castro, uniendo a gente que se fue de Franceses y que regresan una vez al año. Gente que añora todo eso, los nietos vuelven, recuperan los terrenos. Ama la soledad, aunque en Madrid se acostumbró a escribir en un bar con ruido. Emilio Barrionuevo, prodigioso fotógrafo, ha retratado su mirada atenta, su bondad innata, su capacidad de trabajo. Lo dice así: Cuando oyes un poema mío puedes pensar que está recién escrito pero no es así, yo corrijo una barbaridad. Los escritores jóvenes tienen mucha prisa, con los pintores no pasa tanto, quizá la pintura te obliga a otro tipo de concentración. Me pregunto si es que ahora vivimos otro tiempo, si es que ha habido un corte intelectual. Hago esfuerzo por entender a los poetas jóvenes. Ahora hay muchos más escritores, pero los lectores no han crecido y la mayor parte de los autores jóvenes no leen, no creen que haya esa necesidad. Pero hay que aprender a conseguir el ritmo. Le pregunto si su poesía es para ser leída o para ser oída, y estima que primero hay que leerla. Claro que hay mucha discusión, vemos un juglar como Juan Carlos Mestre, que utiliza técnicas antiguas para hacer llegar su obra. José Hierro y Olvido García Valdés son ejemplos de saber leer bien. Pero uno cuando recita no se oye.

Cada noche lee poesía y hace un crucigrama. Prefiere leer poesía y ensayo. “No sé si estoy dentro de la poesía de la experiencia, José Hierro decía que es difícil encasillarme”. Hierro pensaba que la poesía de Elsa dice más por lo que calla que por lo que dice, debe ser por su capacidad de sugerencia, la sutileza. Los títulos de mis libros son referencias de mi vida, pero es difícil saber si soy poeta de la experiencia, o de la emoción o de la memoria. Con Ediciones La Palma, Elsa puso su dinero para que publicasen autores de una isla ultraperiférica. A pesar de su valía, muchos autores ven rechazada su obra una y otra vez por editoriales y concursos. Yo creo que la autoedición no es tan mala, muchas veces con ella se salvan libros. También en lo que publican las editoriales hay mucha basura. Los concursos y las editoriales cometen errores garrafales, los jurados son caprichosos. Con respecto al papel de la mujer en las letras canarias, es lamentable la escasa presencia; ahora hay una lista infinita de mujeres pero las mujeres no nos podemos imponer como autoridad a la fuerza. Hay que visibilizar a muchas mujeres, pero no debemos pisar el pensamiento de los hombres. Yo valoro la calidad, sea de mujeres o de hombres, pero no admito la paridad impuesta, por ley de la paridad estamos dando voz a mujeres que no lo merecen. Claro que tampoco admito los manuales y antologías de literatura que solo incluyen a hombres, pero tampoco admito lo contrario. La calidad ha de ser lo primero.

¿Hacia dónde va la literatura? Elsa opina que está perpleja porque se ha envejecido, no ve que hay otra oleada distinta. Ahí tienes una Irene X, muchachas y muchachos que están haciendo una poesía de la calle, de carretera. Son poetas actuales, que a lo mejor escriben como si estuvieran rapeando. Quizá de ahí pasen a leer a Ángel González, Claudio Rodríguez, José Hierro, etcétera. La gente joven vive de impactos, todo es muy rápido. Hay que entender que no hay que forzar a leer el Quijote a muchachos de 14 años, que lean algo que les dé más vida. Hay poetas jóvenes como Irene X que llega muy bien a su generación. ¿Cómo puedes despreciar a verseadores como Yapci Bienes, capaz de improvisar a partir de una palabra? Además, aquí en La Palma te encuentras mucha gente de campo que con sus versos espontáneos te cuentan algo, un incendio, el volcán, una inundación. Hay que defender la poesía popular y también hay que defender la poesía urbana de la nueva generación. Es la propia evolución de la mujer en España, que tras el franquismo la mujer se quitó cosas de encima. Que por ejemplo podamos hablar de sexo con toda normalidad, que si un pintor pinta desnudos de mujer también pueda una mujer pintar un pene. Me pongo a pensar en mi pasado y veo todo lo que hemos ganado. Claro que el progreso nos sigue pareciendo lento, porque no hemos llegado donde queremos llegar.

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Un ángel en la manada

Cuando la monja le preguntó cómo estaba su marido, ella, sin mover un músculo de su rostro, le dijo: “Bien... él está bien...”. Según las noticias que tenía, aquello no era ninguna mentira. Sólo se daba la circunstancia de que se había divorciado de él hacía treinta años, después de un corto y desagradable periodo de convivencia.

Carmen Nieves estaba cualificada para el teatro. Como todos los hijos de Don Rafael Barreda, mostraba inquietud juvenil que se plasmó, entre otras cosas, en la participación en varias obras representadas. En una de esas, era pareja del personaje que, en bata y pistola en mano, caracterizaba Don Julio Gil. La decisión de este, al cambiar el escenario por las leyes, proporcionó al mundo judicial un buen abogado, privándole a la farándula de una rutilante estrella. Pero la mejor actuación de ella estaba por llegar.

Muchos años después se consagró obispo, en Santa Cruz de La Palma, Don Elías Yanes. Por ese motivo una buena parte de la curia visitó la isla, donde fueron agasajados por los feligreses, en la medida de sus posibilidades. Entre ellos estaban mis padres, que se ofrecieron a colaborar y, en ese sentido, organizaron un almuerzo al que estaba invitado un obispo, su ayudante y dos monjas. Por aquel tiempo trabajaba en nuestra casa una chica en la que todo era bondad, pero en la que no todo eran luces. Por esa razón, Loreto, mi madre, íntima amiga de Mebe, le pidió que ese día se mantuviera discretamente en la cocina para guiar e instruir a la muchacha que tenía que servir.

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¿Qué acciones puedo hacer en mi empresa por el 'BlackFriday'?

En ocasiones tengo la impresión que los americanos son dioses de la publicidad, aunque luego se me quita… Efectivamente, el BlackFriday ( ViernesNegro) es otro invento americano que ha llegado a nuestra tierra para quedarse, tal y como ha pasado con otras costumbres o celebraciones tipo Halloween.

Esta estrategia nace hace unos cincuenta años en Filadelfia, y según cuentan algunas fuentes, lo hizo a raíz de que por las fechas en las que se producía, las cuentas de las empresas dejaban de estar en números rojos (pasando a un negro prometedor) debido al aumento de consumo favorecido por el Día de Acción de Gracias (celebrado justo un día antes del BlackFriday).

En España, esta estrategia marketera tiene su máximo auge desde hace unos 5 años. Aunque fue algo que comenzó a verse en los grandes almacenes, en las grandes cadenas de tecnología, ropa o alimentación, se ha extendido más rápido que el fuego con viento, para acercarse a los pequeños comercios, negocios de barrio y ampliado a cualquier tipología de empresa. Con el BlackFriday se adelanta la Navidad, es como su pistoletazo de salida.

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Enterrado en los ojos que un día besó (30)

Sigrid, El Ángel Pelirrojo, e Hiperión, tras los pasos de Literato, que llevaba en la mano la urna con las cenizas de su hijo, los  de  su mujer, y los de la Directora del Instituto, seguían anidando palabras. En la puerta de la casa de los padres de Hiperión, Literato le hizo señas a un taxi para que se acercara. Se despidieron de  La Directora abrazándola por el lado del corazón y besándola. Literato le abrió la puerta del taxi y la invitó a entrar.  Al meterse las manos en los bolsillos se dio cuenta de que se había olvidado de coger las llaves de la casa. Ella miró en el bolso, tampoco las había cogido. Literato llamó al Sereno que apareció enseguida. Le dio una propina y subieron hasta el piso de ellos en ascensor.

Hiperión le había dicho  al Ángel Pelirrojo que subiera con él para irle enseñando la casa mientras sus padres se despedían de La Directora. A donde primero la llevó fue al despacho de Literato para enseñarle la foto que su padre tenía en el escritorio, en la que estaban él, Literato, con Sigrid, en el Kiosco El Ancla de Los Cancajos, aquel adorado lugar, en una de las incontables fiestas de Pompeyo Crehuet. Después le enseñó el resto de la casa. A la última habitación que lo llevó fue a la suya, a su dormitorio, en el que se estaba quedando Mónica, que ya había llegado a la Mogre del Hospital con Amparo, Paloma, Ninnette, Lissette y El Chivato Tántrico. Sigrid vio sobre la mesa de noche los dos tomos en edición bilingüe, alemán y español, de las obras completas de Holderlin.

Los padres de Hiperión cogieron una llave que tenían para estos casos -cuando se olvidaban-, debajo del felpudo. Abrieron la puerta y fueron directos al cuarto de Hiperión para dejar la urna en la biblioteca. Salieron de la habitación de su hijo hacia el dormitorio de ellos. Una vez en él, Literato se dio la media vuelta y fue a recoger la urna para llevarla con ellos. Se la entregó a su mujer que la colocó sobre la cómoda. “Sí, mejor con nosotros”, dijeron ellos dos.

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Voracidad humana con respecto al mundo (algo no estamos haciendo bien)

Los habitantes del mundo permitimos que esté en juego nuestro futuro; que se viertan tiempo y medios en cubrir informaciones radiadas, televisadas o escritas con noticias muy relevantes de las que solo se percata un minúsculo número de receptores, o viceversa; de suerte que se omiten o se pasa tangencialmente por hechos trascendentes que afectan al conjunto general de seres vivos, también animales y plantas, es decir, al planeta. Se nos calienta el mundo. Lo palpamos.

A diferencia del resto, la raza humana ahonda con el pensamiento el ámbito de las ideas, así, de esta manera profunda es como hay que tratar los asuntos que conciernen a todos. Pero como somos guiados por personajes ineptos, escasos de pensamientos coherentes, la idea de abordar los conflictos de forma escrupulosa se va al traste.

Hay mandatarios que llegan al poder debido a la existencia de una eterna dinastía que en su momento ocupó el trono y dicha hegemonía la heredan sus vástagos por la gracia divina; este es el caso de los dictadores que en el siglo XXI persisten en países africanos.  

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Tranques y nateros de La Palma y Lanzarote*

La principal hipótesis que defendimos en esta comunicación es que los sistemas de aprovisionamiento de agua en La Palma y Lanzarote, tanto en la etapa prehispánica como en la época histórica, no son tan diferentes como, a priori, podría parecer en islas que presentan unas condiciones naturales, ambientales, geológicas, de formaciones vegetales, de recursos hídricos, etc., bastante dispares.

En La Palma, al igual que sucede en Lanzarote, el aprovisionamiento de agua ha sido vital para explicar la ubicación de los asentamientos, el tipo de agricultura que se practicaba, el régimen de pastoreo, etc., a lo largo de 2.000 años, desde la época prehispánica hasta nuestros días. Palmeros y conejeros han debido agudizar su ingenio para conseguir agua a lo largo de todo el año y, especialmente, en las épocas más críticas del año, que coincidían con la llegada del verano.

La actual abundancia de agua que existe en La Palma se debe a la apertura de las galerías a mediados del siglo pasado. Solo basta con echar un vistazo a las fuentes etnohistóricas para comprobar que las sequías han sido brutales y cíclicas. Hasta hace unos 50-60 años, el aprovisionamiento de agua constituyó un auténtico problema de supervivencia. La escasez de agua potable era generalizada, prácticamente, en cualquier punto de la Isla. Tal es así que, a finales del siglo XIX, el paleontólogo francés René Verneau, señala que en muchos lugares de La Palma, al tocar en las puertas de las casas, los lugareños preferían dar un vaso de vino antes que uno de agua.

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Roma, de cine

Roma, la ciudad que ha muerto y renacido tantas veces, es –junto a Nueva York y París– uno de los escenarios preferidos por el cine. Para nuestra cultura resulta cercana, pues los italianos, esos primos hermanos nuestros, gesticulan, hablan alto, se apasionan o se decepcionan con la misma prisa que lo hacemos por aquí, les gusta el fútbol, entienden la vida como un espectáculo. Este es un espacio de rituales que se construye sobre las capas del pasado, no en vano el Papa es el heredero de los antiguos emperadores, gracias a la Iglesia Católica ha vuelto a ser ciudad imperial, los papas son monarcas de ámbito universal y el Vaticano resplandece en sus tronos. Y ahora hay un latinoamericano que conecta con las masas, vive en una modesta residencia sin utilizar los salones del palacio, inevitable que la gente piense que la curia le impide ir más allá en su afán de renovación.

Con gran equipaje monumental se alza como un escenario decadente, cercano y sentimental, que ha dado pie a obras maestras. No es un decorado sino que personifica la provocación, la rebeldía y también la estética, todo agitado en un cóctel genial. Podemos citar solo unas cuantas: La gran belleza, de Sorrentino, en 2013; Gente de Roma, de Scola, 2005; Una jornada particular, también de Scola, 1977, nada menos que con Sophia Loren y Mastroianni; Mamma Roma, 1962, de Pasolini, con Ana Magnani; Roma, de Fellini, 1972; Vacaciones en Roma, de W. Wyler, 1953; Ladrón de bicicletas, de Vittorio de Sica, 1948; Roma, ciudad abierta, de Rosellini, 1945 y, por supuesto, La dolce vita, también de Fellini, de 1960, prohibida por el Vaticano y el franquismo y que solo se estrenó en España en 1980, considerada una de las mejores películas de la historia. Imborrable la secuencia de la fuente de Trevi con Mastroianni y la sueca Anita Ekberg, aquella sensual provocación. En las películas a ella dedicadas caben desde un desfile de moda eclesiástica a la obsesiva recreación de los prostíbulos, desde la pobreza y la escasez tras la II Guerra Mundial a la belleza de sus fuentes, desde el fascismo de Mussolini al apogeo de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, desde el lirismo a la sátira, la farsa y el humor negro, de la nostalgia a lo truculento sin solución de continuidad, desde la pobreza de los barrios marginales a sus arterias comerciales, la elegancia de su moda y su diseño, la potencia de su industria automovilística y la constatación de que la Mafia debe continuar existiendo por debajo. La ciudad se mira en el Tíber con una sonrisa corrosiva, una mirada cruel, pues los romanos se ríen de sus miserias. El país tiene una economía productiva, la destrucción de empleo en la crisis fue ridícula si la comparamos con España. Y la capital es, como siempre, esa ciudad amigable construida sobre dos mil quinientos años de historia. A ella siempre hay que volver porque con sus basílicas, sus obeliscos de Egipto y sus cúpulas, sus bosques de columnas y sus estatuas, sus Siete Colinas y sus iglesias, muestra una decadencia esplendorosa. Con esa capacidad de burla que tienen los italianos para afrontar las adversidades, el sentimiento del bufón. La Roma del arrepentimiento y la carnalidad lasciva, las Vírgenes y los sátiros, los Cristos, los Bautistas, las Venus. La Roma de los museos y la Roma pícara de la calle.

Para la audiencia papal al mediodía de los domingos es convocada la multitud en la plaza de San Pedro, paraguas bajo la llovizna. La megafonía es potente, nítida, se luce la marca japonesa que la instaló. La plaza se convierte en una fiesta, con niños de colegios de la lejana Sicilia que han venido de peregrinación con sus profesores, al aire multitud de banderas argentinas, polacas, españolas. Este papa ha ganado mucho respecto a su predecesor alemán, tan distante, sin carisma. Cuestión del carácter germánico frente a la llaneza argentina, la comunicación frente al hermetismo. Así nos lo explicó la guía que nos llevaba a las catacumbas Domitila, galerías excavadas en toba tan húmeda que parece a punto de desplomarse.  El espectáculo funciona, no en vano impresiona la basílica de San Pedro, la enormidad de los Museos, la magistral Piedad de Miguel Ángel.

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Enterrado en los ojos que un día besó (29)

Las dos prostitutas de la Casa de Campo y sus dos chorlitos poco tiempo estuvieron en las dependencias de la DGS. Habían entrado diciendo que mientras zorribaban habían visto a Billy El Niño descargar los dos cadáveres, el de la mexicana y el palmero que habían detenido en la estación de Chamartín con propaganda de la CNT. A los diez minutos de estar en las mazmorras  de aquellas dependencias rezaban que ellas  no eran prostitutas, ellos, que no eran chorlitos, que no habían visto nada referente a aquellos dos cadáveres, que no conocían de nada a Billy, aunque de vez en cuando utilizaba su placa y pistola para obtener favores sexuales de ellas, y que  llevaban más de una semana, o quizás dos o tres, sin ir por la Casa de Campo.

Los Viejos Camaradas Libertarios, acostados en sus camas, acompañados de sus parejas, intentaban soñar con el paraíso anarquista, pero su intento de sueño era devorado todas las noches por las pesadillas de los campos de concentración nazis y franquistas, así como Saturno devoraba a sus hijos. Sus compañeras sabían cuando los tenían que despertar en medio de sus terrores y darles un vaso de agua que tenían en sus mesas de noche para tranquilizarlos. Luego se daban la media vuelta, se abrazaban a ellas, y quedaban de nuevo dormidos, repitiéndose esta escena varias veces durante la noche hasta el amanecer del día en el que ellas les traían un pozuelo de café a la cama.

Los Muchachos Milicianos se preguntaban que dónde estaría La Cofradía del Porro de Hierba, pues ya echaban de menos fumarse un peta, El Socorro Rojo, como ellos lo llamaban. Se cuestionaron si ir a preguntar por ellos a La Carmencita, pero algo les dijo que ya se dejarían ver, y, en efecto ocurrió así, cuando aparecieron, lo hicieron como Reyes Magos, cargados de porros.

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¿Para qué sirven las tareas escolares?

No, no crean que lo que les voy a contar pertenece a una historia de Michael Ende. Aunque pudiera parecerlo, no es ficción, es realidad.

Escribo sobre una realidad sangrante que todas vemos y casi nadie denuncia, al menos en mi entorno. Afecta a esas personas que nos rodean, pequeñitas en tamaño, pero grandes en ilusión, energía e imaginación: nuestras hijas e hijos. Tanto ellas como nosotras  vivimos una situación que contemplamos, sufrimos y callamos. Están perdiendo sus infancias y ahora les diré por qué…

Hoja de agenda.

Hoja de agenda.

Se trata del eterno tema de las  tareas escolares. Cada tarde se enfrentan a horas de trabajos extras que sus maestras y maestros estiman oportunas para reforzar su aprendizaje. Y es curioso, porque cuando los analizas ves que no son más que trabajos mecánicos y repetitivos que desde una editorial se estima que son buenos para afianzar no sé qué conocimientos que olvidarán en una semana. Soy pedagoga y conozco muy bien cómo funcionan los procesos de enseñanza-aprendizaje.  Cuando escucho el famoso argumento de que es importante que mi hija pase sus tardes cultivando no sé qué hábito, me da una mezcla entre risa y enfado. ¿Se referirán al hábito de odiar el estudio? ¿Al hábito de matar la curiosidad? ¿O será el hábito de la resignación? No, según dicen se trata de la promoción de valores como la autodisciplina, la responsabilidad o un mayor rendimiento académico… Pero ¿De dónde sacan que esos ejercicios consiguen eso?

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