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Enterrado en los ojos que un día besó (11)

Stephanie, no hay dolor más atroz que ser feliz

Decías anoche ouve-me por favor bésame aquí.

Stepahanie, se que tu corazón fala de min

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Las Palmas de Gran Canaria, 1972-2017

En los últimos 45 años la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ha conseguido dar un vuelco importante en cuanto a su estética, jardinería, alumbrado, limpieza, movimientos culturales, participación vecinal y organización de barrios. Bien es verdad que en este último capítulo siempre habrá diversidad de opiniones, pues hay bolsas de pobreza y tercermundismo que son difíciles de erradicar, Canarias no es una sociedad igualitaria y después de la crisis las diferencias sociales se han acentuado. También conviene resaltar que hace 45 años estábamos en pleno franquismo, y que los cambios que introdujo la democracia llegaron avanzada la década de los 80. ¿Por qué arranco esta especie de miscelánea melancólica en 1972? Sencillamente porque a primeros de abril de ese año cogí una modesta maleta de emigrante y me subí al ferry desde Santa Cruz de Tenerife, pues –después de haber estudiado en La Laguna, colaborado en las redacciones de La Tarde y El Día, y luego de haber cumplido el servicio militar como represaliado político– tenía la posibilidad de trabajar en la redacción del diario La Provincia, periódico que en Tenerife admirábamos por su diseño, sus atrevidos contenidos y su calidad.

La ciudad de Las Palmas a la que yo llegué hace ahora 45 años era diferente de la actual. Era más pobre y estaba más descuidada, era menos limpia, apenas había arbolado, no se había plantado ni un metro cuadrado de césped, no existían apenas fuentes ni esculturas en la calle, ni estaban los túneles Julio Luengo ni tampoco algo que cambió por completo el diseño capitalino: la circunvalación. Con los amigos de entonces llegábamos a una conclusión primitiva: menos mal que por la noche los defectos de la ciudad se disimulaban, era más presentable. Presentaba, eso sí, la imagen de un lugar cosmopolita y abierto, el mejor espacio urbano de Canarias, hervían de actividad el Parque Santa Catalina y sus aledaños, los bazares de los indios traían la electrónica que buscaba el turismo, las discotecas ofrecían grandes noches gracias a las escandinavas, se había cubierto el barranco Guiniguada para la carretera del centro y estaba Alfonso Armas Ayala y sus Casas-Museo, que centraban la actividad cultural, en especial la Casa de Colón. Había un puerto con una impresionante actividad pesquera, y presencia de flotas exóticas: de Corea, de Rusia, de Japón, de Cuba, de Egipto incluso. En aquel tiempo de ilusiones juveniles, andábamos admirando la Revolución de Fidel Castro y en los pesqueros cubanos nos regalaban libros y revistas que hablaban de allá.

La ciudad de Las Palmas era la Nueva York de Canarias, según me decía mi padre, Anastasio León Capote, quien la visitó cuando se presentó a las oposiciones de Agente Judicial ante la entonces Audiencia Territorial. Recordaba mi padre los comercios y las modestas luminarias de Triana, que él elevaba a gran consideración. Por desgracia nunca pudo ver el mundo más allá del archipiélago, y siempre conservó su valoración de esta ciudad.

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Minutos

Han pasado varios minutos desde que recordé esta mañana mi último encuentro con Luis. Y he sentido unas ganas enormes de proyectarlo de alguna manera, esa sensación efímera de crear, esa desesperación contradictoria de desnudar lo que había pensado y poderlo expresar de la única forma que se, escribiendo. Y me sigue costando, pues soy más de aventurarme en las explosiones del interior y regodearme en todas esas historias. Escribir por dentro, además de para dentro. La mirada perdida en algún suceso del pasado. La posición de una mano que señala al sur, algo así como ir cuesta abajo. Las piernas moviéndose de un lado para otro, en señal de inquietud; como toda disciplina artística a punto de producirse. Y el silencio. El buen desgarrador silencio. Nadie habla, pero se escucha todo.

Me conmueve la sensación de querer alcanzar todos los campos. De que nada me gusta más ni menos, de lograr una equilibrada euforia, al mismo tiempo que una iluminada decepción. De amar ilimitadamente, sin agotar el soplo que libera el primer beso. Perdonar sin sentir que es un mandamiento ilustrado. Caminar y perderse alguna vez, sin darte una explicación que haga la raíz más fuerte, no importa si desaparece un instante la cordura y las ansias de supervivencia. Y una mañana en espera, dejando que el tiempo caiga sin esperar que vuelva.

Una música que suene de pronto. La señal inequívoca de que el sentimiento empieza a desprenderse de tu piel. Y no se asusten, no hay que parar ningún proceso. La naturaleza no nos necesita para sobrevivir, es al revés. Dejemos entrar y hacer que duela el acorde melódico, y que los bemoles y los sostenidos ardan, como en una noche de San Juan con olor a papel y unas últimas gotas de tinta.

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Incendios, peor que hace 20 años

Hace 20 años el Cabildo de La Palma, entidad competente en materia de control y extinción de incendios, contaba con 26 retenes para los trabajos de campo en la extinción de incendios, de los cuales hoy sólo quedan 9 retenes, y los demás retenes existentes en períodos de máximo riesgo, han pasado a ser personal de diversas subcontratas como Tragsa o Gesplan.  A pesar de ello, las personas que componen esos 9 retenes son los mismos que formaban los retenes hace 20 años, por tanto son 20 años más viejas, no habiendo sido renovadas por nuevo personal.  A pesar de mis 50 años, tengo que reconocer que en cuanto a las tareas propias de extinción de incendios, una persona de 30 años tiene más capacidad que un servidor, por tanto esos retenes empiezan a no ser todo lo efectivo que fueron hace 20 años.

Hasta el último gran incendio, casi siempre se identificaba incendios con pérdidas materiales, pero por desgracia, una persona muy querida del personal de Medio Ambiente de la Isla perdió la vida, y de igual modo que perdió la vida ese señor, podemos tener incendios con vientos de 90 km/hora en algunos municipios con masa forestal cercana a núcleos poblaciones de cierta relevancia, como Puntagorda, Garafía, Tijarafe, Fuecaliente; incendios que podrían causar nuevas víctimas mortales. 

Aunque ya escribiré sobre esto, me da mucha rabia actuar de pepito grillo, el cual comenta lo que todo el mundo sabe, pero que nadie se atreve a decir, lo que se complementa con los comentarios de allegados, que cuando aporto advertencias y sugerencias siempre me dicen "sigue haciendo amigos", cuando lo único que hago es aportar ideas y planteamientos que nos permitan progresar. Espero y deseo que, quien lea estas líneas, piense honestamente que persiguen ayudar y no dar caña, como mucho tonto del bote piensa cuando lee mis textos, ya que se les oye comentar “ya está este dando caña”.

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Adiós, amigo

Hay una luz que no se olvida, porque sólo ilumina lo mejor de nosotros, cuando esa luz se apaga nos deja luto en la memoria… (Luis Rosales) 

Antonio Sosa (Toño), cuando cantaba y tocaba su guitarra con los Asieta, junto a Siso y Rosa Nelly, se deleitaba interpretando canciones de Los Cinco Latinos, el grupo de moda por entonces… Es por eso, que recurro a una de sus canciones para retratar la cruda realidad de una tensa espera, asociada con su muerte: Solo le pido a Dios / que el dolor no me sea indiferente,/ que la reseca muerte no me encuentre / vacío y solo sin haber hecho lo suficiente./ Sólo le pido a Dios / que lo injusto no me sea indiferente,/ que no me abofeteen la otra mejilla  / después que una garra me araño esta suerte. Nos faltan las palabras cuando el dolor resbala por el alma a flor de piel, y un escalofrío recorre nuestro cuerpo varado en el silencio. Porque eso es lo que queda, tras la noticia de tu adiós: un silencio repentino anclado en la conversación de los amigos. Un vasto silencio que sabe a muerte honda, a resignada tristeza porque no se produjo el milagro. Pero, aún así, en medio de ese mutismo sentimos tu presencia… percibimos aquella curiosidad tuya al llegar y preguntar como en un ritual ¿niño qué? o ¿qué fluflú? con ganas de conocer la última noticia. Ahora que los recuerdos que se espacian en nuestra memoria con escueta y precisa exactitud, no olvidamos los distintos cometidos que acreditaron tus señas de identidad (AUCONA, Viajes Insular, Transmediterránea, CIT La Palma, CEPYME), funciones reconocidas por todos que sintetizan lo que fue tu vida: la trayectoria de un trabajador nato y de un ciudadano ejemplar. Pero, además, están los ademanes de afecto que mostrabas a los tuyos, el respeto que manifestabas a los demás, el entusiasmo con que defendías tus ideas, el aplauso espontáneo y convencido ante una decisión compartida, la sonrisa cómplice después de una frase ingeniosa, el candor y la buena fe que hicieron de ti un invitado cordial y entrañable, grato en muchas de nuestras tertulias. Es verdad que discrepabas cuando tanto la historia de la Isla como las crónicas del Mensajero o del Barça, se escribían en  renglones que no eran los tuyos, pero en las profundas raíces de tu espíritu constructivo, sin abandonar tus principios, siempre guardaste un sitio para la concordia y el abrazo sincero.

En política, no olvidemos que fuiste consejero del Cabildo, nos consta que fuiste un hombre honesto, incluso cuando algunos sentimientos ocultos reñidos con los intereses turísticos de la Isla, se movilizaron en contra de tus ideas, siendo tu única aspiración el progreso de La Palma y los palmeros.  Aquellos que te tratamos de cerca supimos siempre de tu integridad y honradez, virtudes con suficiente solvencia para desechar situaciones y maniobras urdidas contra un sector que, cuarenta años después, todavía no parece estar listo para el despegue, pues como tú decías, muy pocos se toman en serio el turismo como plan de futuro.

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Enterrado en los ojos que un día besó (10)

El padre de Hiperión, mientras que con su pericia al volante conducía desde el mortuorio hasta el crematorio, intentando llegar antes que el coche de la funeraria y el de Sor Ácrata, lo que parecía ser imposible, seguía escuchando en su mente a golpe de latigazos de semáforos rojos la conversación con Sigrid, El Ángel pelirrojo, en el Kiosco el Ancla. Cuando se la encontró por sorpresa, la que soñó y la que  más tarde siguió recordando en la ducha.

“No solo mi vida está rota, a costillas de mi padre, también mi corazón. Jep, el hombre del que hace poco, las Navidades pasadas, me  enamoré, estoy pensando que va a ser casi imposible que rompa con su familia, tal como me prometió. Pero esta no es la única herida reciente que guardo en mi corazón, y no te espantes por lo que te voy a decir. Durante la universidad de verano me enamoré de ti, por eso te busqué en la Complutense. Mis clases contigo eran un pretexto, -aunque he aprendido mucho sobre literatura española, Literato-, para estar cerca de ti, hasta que me enteré de que tenías novia y que pensabais casaros a principios del verano. Entonces no quise llegar más lejos contigo, aun a sabiendas de que nuestra relación hubiese ido a parar a buen lugar. Con Jep fue distinto, porque desde que lo conocí él me dijo que la relación con su mujer estaba rota de mutuo acuerdo, y que ella se iba a quedar en Barcelona con los hijos, y no ha ocurrido así. ¡Me siento engañada otra vez!”

El coche del padre de Hiperión no llegó antes que el de Sor Ácrata, pero sí antes que el de la funeraria. Hizo también lo que les pidió el Chivato Tántrico a todos , concentrarse en los mantras secretos del Libro de Los Muertos, recitarlos, y visualizar a su hijo, Hiperión, mientras esperaban ver llegar el coche negro charol de la funeraria sobre el horizonte de aquel mar de quietas olas de lápidas blancas de mármol.

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La Ley del Suelo, una oportunidad histórica para el sector primario de La Palma

Este miércoles, el Parlamento de Canarias someterá a votación el proyecto de Ley del Suelo y Espacios Naturales de Canarias. La búsqueda de consenso y de participación nos ha acompañado desde que iniciamos la redacción del borrador en septiembre de 2015 y se ha prolongado hasta la fase parlamentaria donde, con las aportaciones de los distintos grupos, se ha mejorado el texto. 

El resultado de casi dos años de trabajo es una Ley que afronta de manera directa problemas enquistados que la actual legislación de ordenación del territorio no ha podido resolver, lastrando el desarrollo de las islas, especialmente de las no capitalinas. 

Desde el primer momento tuvimos muy en cuenta la opinión de los representantes del sector primario que, en La Palma, es uno de los más afectados por la falta de oportunidades y de relevo generacional. 

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Muere la escritora canaria Julia Gil

Después de una semana sin ordenador y sin móvil, casi fuera del mundo, al llegar de nuevo a casa me he enterado de la triste noticia. Una gran mujer, madre, abuela, profesora, escritora: Julia Gil, ha muerto.

Durante un tiempo bastante largo Julia, vive una larga enfermedad, vive la cercanía de la muerte, esperando su terrible condena sin esperanza de indulto. Vive una muerte que se ensaña con ella, el último trance de un destino cruel, de un destino que cada día la estrecha con más fuerza, la abraza, e igual que una serpiente pitón, la ahoga, la ahoga.

Pero Julia era una mujer fuerte que sobrevivía con voz serena, que concebía la vida como un viaje, como una larga travesía por los vaivenes de la literatura, por las tinieblas de la paz y de la solidaridad, porque ella estaba segura de viajar en la dirección correcta y quizás para sentirse más viva comienza a publicar, y aunque lo hace tardíamente, escribe y escribe, quizás como una especie de liberación terapéutica.

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Participación, por salud democrática

En estos últimos tres años de militancia y entrega a Podemos, familiares y amigos siempre me han preguntado si de verdad tanto sacrificio y esfuerzo a cambio de ataques, insultos y faltas a mi honor y al de mis compañeras y compañeras vale la pena. Mi respuesta, siempre, es la misma: odio la política porque es un mundo rastrero que no permite que la gente honrada y humilde se acerque a ella. Esto puede ser contradictorio, decir que odio la política y al mismo tiempo estar metido de lleno en ella, pero no lo es porque estoy para cambiarla, porque estoy convencido de que es la hora de luchar contra aquello que odiamos. 

El cambio real que planteamos es que lo que es del pueblo, lo gestione el pueblo. Queremos que la gente hornada dé el paso, que haga política, que recuperemos las instituciones, que reivindiquemos y luchemos por nuestros derechos, sin ningún tipo de miedo, rencor ni odio. Queremos luchar todas juntas para que lograr derrotar a esas élites que se empezaron a preocupar cuando estalló el 15M,  les generó tanto pánico porque la gente normal y corriente hablaba de política en la calle. 

Por ello, tenemos la obligación de hacer políticas en beneficio de la gente, de los sectores más desfavorecidos, de las niñas y niños que no tienen para comer, de las familias en riesgo de extrema pobreza, de todas las currantes que son explotadas social y laboralmente, día sí y día también, de las mujeres que sufren la sociedad machista en la que vivimos, etc. Por todo esto, y por otras muchas cosas más, son por las que hace tiempo hemos decidido luchar con ilusión, junto a todas las compañeras y compañeros que conforman Podemos, para que se produzca un cambio real y que en 2019 Canarias sea recuperada para sus gentes. 

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Enterrado en los ojos que un día besó (8)

Mientras el padre de Hiperión se duchaba siguió recordando, esta vez despierto, la conversación que mantuvo con Sigrid una vez que su mujer se fue a dar otro baño en el mar de Los Cancajos.

“Poco antes de regresar mis padres a Alemania, a los que creo que no volveré a ver más, conocí en este mismo sitio, El Kiosco El Ancla, a un arquitecto catalán, Jep,  que había venido a tantear la isla con intención de quedarse a vivir en ella. Me dijo que volvería por Semana Santa, sin su familia, pues ya habían llegado al acuerdo, su mujer y él, de dejarlo todo. Cuando lo voy a recibir al muelle me encuentro con que viene con toda la familia. Del muelle regresé sola a casa. Él vino a hablar mas tarde conmigo y me dijo que lo de su familia iba a ser por muy poco tiempo. Y aquí me tienes, con una vida rota por mi padre, y con un corazón partido. ¡A veces no sé para donde mirar!” "¡Solo para el alcohol!"

Salió de la ducha, se vistió, y fue a desayunar a la cocina con su mujer y Mónica. “ Hiperión  y yo, al día siguiente de nuestro infortunio en el túnel submarino de la playa de Los Cancajos, volvimos con nuestro equipo de submarinismo. La marea estaba bajísima y nos pusimos de acuerdo en volver a cruzar el túnel submarino. Lo hicimos sin tener el más mínimo problema".

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