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Dogmatismo, arqueología y dinero público

En La Palma contamos con un investigador de altísimo nivel, Miguel Martín González, que no ha sido invitado a participar en las jornadas sobre el cielo y la sacralidad de las culturas aborígenes canarias.

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Los próximos días 25 y 26 de mayo se celebrarán en el Museo Arqueológico Benahorita unas jornadas tituladas: El cielo y la sacralidad en las culturas aborígenes canarias y en su entorno mediterráneo. Se trata de una serie de ponencias que como su título indica tratarán de explicar los vínculos entre las culturas antiguas y los cielos. Participarán una serie de ponentes provenientes de la península y de otras islas. Ante este proyecto parecería lógico que hubiera algún ponente de la isla de La Palma que pudiera exponer algunas investigaciones sobre las creencias de los awara y sus vínculos con las religiones astrales. 

En La Palma contamos con un investigador de altísimo nivel, que lleva veinte años trabajando justamente sobre esta temática, se trata del profesor e historiador Miguel Ángel Martín González. Sus investigaciones están expuestas en varios libros y en cientos de artículos. Es director de la revista Iruene, centrada en el estudio de la historia antigua de Canarias con especial énfasis en la creencias religiosas y sus vínculos astrales. Se trata de la única revista a nivel nacional y posiblemente a nivel mundial que aúna el enfoque arqueoastronómico con otras ciencias como la historia, la arqueología, la antropología, la filosofía y la historia de las religiones.  Sus trabajos están avalados por una amplia documentación en las fuentes etnohistóricas y por su enfoque multidisciplinar, con especial énfasis en la antropología y la historia de las religiones. Sus conclusiones están acreditadas por miles de horas de paciente observación de los cielos y recogida de datos desde multitud de estaciones rupestres de las islas y otras tantas de paciente trabajo informático. Además, como parte de su esfuerzo investigador, ha sacado a la luz cientos de estaciones rupestres desconocidas. 

Con estas credenciales parecería lógico que este investigador fuera invitado a estas jornadas. Pues no. Para hablar de La Palma estará presente otro investigador, sin duda de gran nivel, pero cuyos trabajos sobre esta temática no solo son inexistentes sino que su opinión negativa sobre estas líneas de investigación las ha dejado claras en muchos comentarios. Por ejemplo, hace apenas unos meses  escribía, refiriéndose a las posibles explicaciones acerca de las manifestaciones rupestres de La Palma, lo siguiente: "(...) Y esas respuestas, aunque algunos se empeñen, no se encontraban en el espacio y las estrellas, sino en el suelo que pisaban y sobre el que vivían, sufrían y morían" (La Palma Ahora 11/06/2015). 

Evidentemente, cada investigador desarrolla las líneas de trabajo y explicación que considera más adecuadas y mejor fundamentadas. En el desarrollo científico, y más en las ciencias humanas, las diferencias y los debates  entre estudiosos son  un elemento fundamental para el avance del conocimiento. El problema viene cuando se organizan unas jornadas con dinero público y desde determinadas posiciones dogmáticas sobre la prehistoria insular se veta la participación de la persona que más ha estudiado científicamente en La Palma y en Canarias los asuntos sobre los que se centran dichas jornadas. Resulta ineludible recordar que el dinero público debe usarse para promover el interés general y no para promocionar   intereses o visiones particulares. Los que ocupan un puesto público no pueden imponer torticeramente su particular visión de la realidad. Afortunadamente no estamos, o no deberíamos estar, en la Edad Media.

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