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El despertar de la mirada de Víctor Erice

André Malraux dijo que el siglo XXI será espiritual. A mí se me ocurre pensar que en el siglo XXI, Santa Cruz de La Palma volverá a ser una hoguera cultural, como parece que está empezando a serlo, o no será.

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Queridos amigos:

Algo está ardiendo en la vida cultural de  Santa Cruz de La Palma, la mecha prendió, y ya no hay enemigo natural que la sofoque, me da la impresión de que este fuego aviva, y que hay mucha  más alegría en el ambiente,  en la calle. Hay días, en esta Santa Cruz de La Palma, en los  que no sabes, en los que  dudas, entre a cuál manifestación cultural acudir. ¡Hay días en los que puedes elegir! Y todo ello a un precio módico, o gratis. Por ejemplo, el próximo viernes, día ocho, puedes ir al Teatro Circo de Marte o a La Casa de La Sal, en Los Cancajos, por diez o doce euros, o, puedes hacerlo, sin pasar por taquilla, quiero decir gratis, en la Sala de CajaCanarias en la Calle Trasera, donde podemos ver, escuchar y preguntar a Víctor Erice que va a ser entrevistado por nuestro Anelio, en un acto que ya lo llaman ‘El despertar de la mirada’.

Yo, como todos vosotros, tendría tres elecciones, aunque creo que en ese día va a haber aún  muchas más  en nuestra ciudad y cercanías. Me gustaría ir a las tres, o a las que fueren, pero mi suerte ya está echada. Anelio me comentó como hace un mes, en la tienda, después del concierto de Isabel Rey  (Ojos Amarillos, El Haya), en el Teatro Circo de Marte, que Víctor iba a venir, y me grabó la fecha del viernes ocho, y la de una tarde posterior, para tomarnos  los vinitos y las viandas que nos permita el cuerpo, y al mismo tiempo, gozar también del espíritu  con la compañía  de Víctor.

En la imagen, Juan Isidro (i), Víctor Erice y Miguel Jiménes Amaro.

En la imagen, Juan Isidro (i), Víctor Erice y Miguel Jiménes Amaro.

Estuve el sábado al mediodía, de hace tres semanas, en Madrid, por la Cava Baja, disfrutando y tomando cañas con Víctor. Víctor cumplirá el treinta de junio setenta y cinco años, va con el lustro también, y sigue teniendo la melena de un león, la memoria de un elefante, unas manos de marino, ¡como para esculpirlas! , y unos ojos pequeños con vista de águila, que no averiguo de qué color son (¡mi daltonismo!),  en donde reside el genio de  ‘El Despertar de La Mirada’. Víctor lleva consigo, dentro, un genio, que lo ayuda también a  conservarse. Es un hombre despierto, por eso su cine nos despierta la mirada. Tres obras de arte (no hablo de los cortometrajes en este momento) dentro de la filmografía mundial, ‘El Espíritu de la Colmena’, ‘El Sur’ y ‘El Sol del Membrillo’.  Tres poemas. Su cine para mi es íntimo, poético y con hondas raíces libertarias, rodado, oponiéndose  a la maquinaria, a la industria,  que impone lo que se ha de ver. Víctor es,  además, un  sencillo gran hombre, como todos los grandes  artistas. Una vez andaba yo con un amigo en la labor de intentar traer una exposición pictórica de Günter Grass a la Isla, entonces,  le pregunté  si nos podría hacer un documental sobre ella, y me contestó riendo que cómo iba él a rodearse con Günter, que eso le quedaba muy lejos. Al final, por un motivo muy peregrino, la exposición no se montó, aunque quizás se pueda hacer muy pronto, pero queda aquí la anécdota de Víctor. Es muy probable que le vuelva a hacer la misma pregunta en cualquier momento. 

‘El Espíritu de la Colmena’ lo escribió con nuestro común, añorado y querido amigo Ángel Fernández-Santos Blázquez. ‘El Sur’ está basado en una novela de Adelaida García Morales, que fue su compañera. Y ‘El Sol del Membrillo’, siguiendo los dictados poéticos de él mismo y de su amigo el pintor Antonio López. Ninguna de las tres películas la industria se las dejó hacer tal como enteramente quería, de ahí sus reiterativos “no” a otros tantos proyectos cinematográficos. Aun así, pese a la máquina de guerra de la industria, supo preservar el frescor de sus películas, que  son verdaderas joyas dentro de la historia del cine, y referentes para cualquier cineasta del planeta.

Tuve la suerte de que Ángel me hablase  muchas veces sobre ‘El Espíritu de la Colmena’. Ángel, ‘La Mirada Encendida’ encendió la mía, una vez más,  cuando en una noche de tantas y de tantas cañas, por nuestro barrio de Argüelles, me contó el guión primigenio de ella (escrito en la casa de Víctor, ‘El Despertar de La Mirada’), el que la industria, a su socaire, desvalijó y luego vendió, y  explotó por piezas ¡Qué suerte la de tener estos dos amigos que supieron juntar su creatividad!: ‘La Mirada Encendida’ y ‘El Despertar de La Mirada’.

Las conversaciones que mantenemos Víctor y yo, ruedan mucho alrededor de Ángel, es una ternura hacia él que no se nos agota. Mi amistad con Víctor, que es creciente, que se expande, como el mismo universo en el que nos hallamos, tuvo su big-bang en un cine que había en la plazoleta de San Bernardo, en Madrid, donde Ángel decidió que nos conociésemos. Los tres vimos, esa noche,  la que creo que fue la última película de Elia Kazan, uno de mis directores fetiches, ‘El último Magnate’, basada en una novela de Scott Fitzgerald.

Mientras paseábamos y alternábamos bares y cañas,  Víctor hablaba de su asombro por la cantidad de talentos jóvenes canarios que están surgiendo dentro de la literatura. Había estado hacía poco en un encuentro de artistas, y  se le grabó esa impresión. Le comenté que le iba a traer las dos primeras novelas de uno de ellos, Ramón Betancort, pero que decidí no llevárselas a Madrid, si no dárselas en La Palma donde nos volveríamos a ver pronto. Me preguntó si yo sabía algo de una novela que llevaba escribiendo Ángel desde los años setenta, y que él creía que la terminó de escribir. Le respondí que Ángel me había leído, en su día, algunos fragmentos, y que en su correspondencia, que guardo, en algunas de las cartas hay trozos de ella, que los buscaría antes de que nos viésemos en La Palma. Víctor, le volví a decir, el personaje den el que gravita la novela de Ángel, es palmero, está ya fallecido (pienso que Ángel vio en él al monstruo de ‘El Espíritu de la Colmena’ y quiso entrar con la  escritura en su conciencia desmembrada), hablando tú, de tu sorpresa con los jóvenes talentos literarios canarios, da la casualidad que  este hombre, era tío carnal, del que para mí ha sido el mayor de ellos, pero hace cuarenta años, con apenas veinte, con libros de poemas y una novela escrita   (parecía que iba a surgir otro Rimbaud, pero en las Islas), se provocó él mismo, con el gas butano, un accidente mortal en el baño de su casa ¡Lo que nos  hemos perdido de leer!

Víctor actualmente alterna la creación con  un taller en Madrid, a donde acuden personas con ilusión e inquietud. Si alguno de vosotros tiene interés, o vocación, mejor maestro no váis a tener,  os puedo dar el correo electrónico del taller, o, se lo podéis pedir personalmente en la Calle Trasera.

Queridos amigos, André Malraux dijo que el siglo XXI será espiritual, o no será, a mí se me ocurre pensar que en el siglo XXI, Santa Cruz de La Palma volverá a ser una hoguera cultural, como parece que está empezando a serlo, o no será.

 

Abrazos por el lado del  corazón. Salud y alegría interior. 

Las Cosas Buenas de Miguel 

 

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