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Emprendedor@, ¡a vender!…

Salgan del mostrador. No les pido que agobien al cliente que entra en sus aposentos, pero hablen con él, aporten valor, den ideas, mejoren el servicio y no piensen tanto en el precio.

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España es un país donde el trabajo de comercial está mal visto. Mal visto por las personas que están buscando trabajo, mal visto por las empresas en cuanto ven que pasan por su puerta, mal visto por proveedores, acreedores, por el serín canario, por la estatua del “enanito” de La Alameda y por el mirador de La Cumbrecita… ¡Incluso mal visto por l@s propi@s comerciales!

Pero, ¿por qué está mal visto? Quizá la culpa sea del empresariado, he dicho que quizás, que no pone sueldos dignos, que pone altas variables la mayoría de las veces inalcanzables, o que exige a estas personas comerciales que sean autónomas para evitar así gastos de empresa. No sé quién tiene la culpa, pero igual es de todos un poco, he dicho igual.

Hasta aquí las malas noticias; vamos con las buenas. El Emprendedor tiene una gran ventaja en su aventura, ya que, como les he comentado en otros artículos de esta sección Emprendedores 10.0, suele ser un “espécimen” al que nos toca hacer de todo: contable, limpiador, facebookero, escaparatista, director, subdirector, jefe de personal,… y, cómo no, comercial. Esa es la ventaja, que seremos nuestros propios comerciales. Nosotros marcaremos las reglas, realizaremos el timing de ventas, sabremos hasta dónde podremos llegar con una promoción, oferta o precio de lanzamiento.

Por lo dicho hasta ahora, se deduce que el Emprendedor tiene que salir de su cueva, mostrarse al mundo, salir a vender, sí, a vender. ¿Que no sabes?, aprendes, con 2 años tampoco sabías escribir y ahora eres un as arreglando el mundo en Facebook…

¿Quién mejor que el propio Emprendedor para vender su producto? ¿Quién conoce mejor los requerimientos de sus servicios? ¿Quién ha estudiado el mercado previamente antes de lanzar el proyecto? Las respuestas están más claras que el agua del Charco Azul un viernes de agosto…

Son muchas las ocasiones en las que no dedicamos a la venta el tiempo necesario. Pensamos que con tener un excelente escaparate con los productos, una web creativa con los servicios o unos perfiles sociales actualizados, está todo listo. Pues no, permítanme decirles desde mi humilde punto de vista, que no. El cliente de nuestros tiempos tiene todo, información, capacidad (y tecnología) de comparación, y normalmente, se cree que siempre tiene la razón. Por estas razones, al Emprendedor le toca practicar la anticipación, ser proactivo en la venta, en atrapar al cliente.

Hay que salir de la guarida. Pero no con objeto de volver luego a ella durante 6 meses, e hibernar como si fuéramos osos negros de Alaska. La idea es salir de manera recurrente, visitar clientes, hacer contactos, intercambiar inquietudes en encuentros empresariales, participar en las actividades del entorno…

“La tienda, oficina o local físico del emprendedor, no es una casa, es un hotel del que debemos salir si queremos vender más y mejor…”

¿Creen que los clientes potenciales son adivinos? ¿Creen que el cartel de la puerta con los descuentos lo verá todo el público objetivo? ¿Están convencidos de todo lo que ponen en las redes sociales llega a sus seguidores? Las 2 primeras preguntas tienen fácil contestación, por lo que ni entro, pero a la tercera les contesto con otra pregunta, a lo gallego: ¿Saben cuántas personas ven realmente los contenidos de la página de Facebook de nuestro negocio? Siéntense si no lo están, no llega ni a un 10%. Es decir, si publicamos alguna oferta o promoción en nuestra página de Facebook que tiene 1.000 fans, solamente (y con suerte) les será mostrado a 100 personas en el mejor de los casos… Esto es de forma orgánica, siempre les quedará pagar, que estamos tan acostumbrados a la gratuidad, que en ocasiones parecemos devotos de la Virgen del Puño Cerrado

Salgan del mostrador. No les pido que agobien al cliente que entra en sus aposentos, pero hablen con él, aporten valor, den ideas, mejoren el servicio y no piensen tanto en el precio. Hay que vender, porque el emprendedor no es una ONG, también tiene que pagar facturas, comida, el móvil de 700 euros, la casa, el coche y la moto…

“Si no hay ventas y el Emprendedor aguanta más de 3 años, o está acabando con los ahorros de su vida, o es una tapadera…”

Dignifiquemos entre todo el tejido empresarial el papel de la venta, de ese comercial que hablábamos al inicio. No tengamos miedo ni reparo en ofrecer nuestros servicios o productos. Tenemos que ser fenicios, arameos… navegar entre la competitividad empresarial dando calidad y servicio, vendiendo… Y para ello no hay nada mejor que hacer que el cliente se sienta especial durante todo el proceso de venta; y no lo digo yo, lo dice la gran Mary Kay Ash, que pasó de vender enciclopedias a capitanear 500.000 consultoras de belleza:

“Cada persona que conoces tiene un letrero en su frente que dice: hazme sentir importante”

Emprendedor, ¡a vender!, siempre haciendo importantes a tus clientes…

 

Un saludo.

Rayko Lorenzo.

www.raykolorenzo.com

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