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Los ‘indianos’ de La Palma: ¡Qué no te mientan!

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Es sin duda la fiesta de carnaval más original de Europa; la gran fiesta blanca por excelencia. Ocurre a veces, que con la mejor intención se puede hacer un enorme e irreversible daño, y eso es lo que lleva tiempo ocurriendo con nuestra espectacular y ya desnaturalizada fiesta de Los Indianos. Salvémosla antes de que la pérdida sea irreparable.

Carmen Martell y su familia con vestimenta indiana.

Carmen Martell y su familia con vestimenta indiana.

Cuando se acerca el carnaval y empiezo a organizar mi regreso a casa para disfrutar del encuentro con los amigos, no puedo por menos que sentirme viajando al pasado. Vuelvo a un pasado remoto que no conocí, pero del que escuché todo tipo de historias familiares relacionadas con mis raíces:

Mi bisabuela viajando casi una niña, casada con un importante terrateniente de allende los mares. Su regreso a La Palma años más tarde con sus hijos y convertida en una mujer fuerte, dueña de una por entonces importante fortuna. “Las Indias” fueron un gran descubrimiento para los canarios de entonces, que trajeron de allá todo tipo de bienes ganados con su esfuerzo y su gran capacidad de adaptación, creatividad y sueños; sobre todo, sueños de volver.

Y un día, la isla de La Palma quiso hacerles su homenaje a aquellos hombres y mujeres de entonces. No contaré cómo ni cuándo empezó ni quiénes fueron los que lo propiciaron, porque contar mal la historia es lo que la convierte en mentira. Pero si contaré que la fiesta de Los Indianos es el resultado de ese homenaje del pueblo palmero, a esos antepasados que nos trajeron la riqueza y nivel de vida del que siempre hemos gozado en esta isla más afortunada aún que las otras.

Yo nunca estuve en Cuba, ni tampoco muchos de los miles de “indianos” que se suman a esta celebración; pero el lunes de Carnaval, La Palma quiere ser la Cuba de mediados del siglo XIX y allá se va mi espíritu y el de casi cualquier palmero. Y salgo de casa siendo tan indiana como lo fue entonces mi bisabuela.

Pero al llegar a la entrada del muelle, cada vez con mayor frecuencia, siento que el barco que me trae de La Habana se ha equivocado de puerto. De pronto creo haber llegado a las costas ibicencas en los años 70. O peor aún, a los San Fermines de Pamplona en la era actual.

Carmen Martell y su madres vestidas de indianas.

Carmen Martell y su madres vestidas de indianas.

“Vístete de blanco y ven a Los Indianos”, rezan algunos anuncios. Pero están mintiendo.

La auténtica ropa indiana ni siquiera es tan blanca ya que la vestimenta de la época se basaba en los tejidos naturales, más semejantes al color hueso, y las personas más pudientes usaban algún colorido dentro de las pocas variedades de tonos existentes para teñir sus telas.

Pero el auténtico espíritu de la fiesta no está en el color de la ropa; si quieres ser parte real de Los Indianos: no te vistas de blanco, vístete de indiano, llena tu corazón de pasado y de historia y ven a vivirlo con nosotros.

 

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