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María José Manso: El cine potenciará La Palma

Sabe que tocar el cielo cuesta mucho pero, si hay capacidad de lucha, el cielo se pone a tu alcance.

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María José Manso.

María José Manso.

Ahora que la industria cinematográfica está decidida a emprender rodajes en el archipiélago, en cada isla se impulsan estrategias. Debemos recordar la lejana Navidad de 1954-55, cuando por primera vez Hollywood desembarca en Gran Canaria para el rodaje de los últimos minutos de la película Moby Dick, cuando vinieron el gran director John Huston y el actor Gregory Peck. En los meses siguientes, las cumbres acogieron el rodaje de la maltrecha Tirma, que hicieron los italianos con poca fortuna. Desde entonces mucho ha llovido, y después de un largo silencio interrumpido por rodajes espectaculares con gente como Raquel Wech o Brad Pitt, gracias a los incentivos fiscales ahora las islas son escenario frecuente para producciones internacionales. María José Manso Martín es coordinadora de La Palma Film Commission, entidad pública sin ánimo de lucro que depende de la Sociedad de Promoción y Desarrollo Económico de la isla, instaurada por el Cabildo, y que intenta atraer proyectos audiovisuales y la creación de mecanismos que faciliten el trabajo de los profesionales, tanto locales como foráneos. Lo explica así: Trabajamos desde hace un año Alberto de Paz, coordinador técnico, y yo, como coordinadora general, para que la isla sea más conocida y potenciada. Es importante la mesa de trabajo, formada por las Film Commission de las islas y el gobierno regional. En este año de vida hemos ido dos veces a Cannes, en la primera visita surgió la idea de las jornadas tituladas Ventajas de Rodar en Canarias, y la segunda fuimos como parte de Canary Islands Film. También hemos estado en los festivales de Berlín y de San Sebastián, y en la primera feria de localizaciones de Europa, celebrada en Londres, diciembre del año pasado. 

Ella es batalladora y entusiasta: “Hablar de proyectos en los que ya estamos es hablar de ilusión. Pero como debemos seguir una línea prudente, me guardo la información de las expectativas hasta que las cosas cuajen”. Añade que La Palma ha comenzado tarde en promocionar la isla como plató de rodaje, a pesar de que el Festivalito ha contribuido a que el lugar se conozca en el sector audiovisual más allá de nuestras fronteras, pero no ha sido suficiente. Hace años, sin el boom de rodajes ni los incentivos, era difícil plantear una oficina como la nuestra. Tenerife sí lo hizo, apostaron y, sobre todo, fueron pacientes porque sólo después de 8 años llegó la primera película y ahora los ingresos por el impacto de los rodajes son millones de euros. En cualquier caso, desde que en octubre del 2014 desde el Proyecto Semilla presentáramos este proyecto, hemos recibido mucho apoyo por las instituciones y todos los grupos. Es un proyecto para todos, y, aunque los objetivos estén establecidos a medio y largo plazo, estamos empezando a tener resultados. 

Su isla necesita una terapia de choque en cuanto a turismo, acción cultural y participación ciudadana, se exige un despliegue de ilusión, dar la vuelta a la resignación. Ella volvió hace cinco años, decidió sacrificar su situación laboral y apostar por la que, en aquel entonces, era su situación personal. Entonces tuvo que pisar el freno porque el panorama no pintaba muy bien, pero luego la vida le dio la oportunidad de conocer gente entusiasta y, como dice Galeano, “mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”. Poco a poco, observa menos pesimismo en las personas con las que se relaciona. Mujer comprometida, considera esencial la unión, y por ello impulsa la creación de una asociación que vele por los intereses del sector en materia de búsqueda de espacios y en ayudas para el desarrollo profesional, formación y apoyo. 

Hay quienes piensan que el cine que se está rodando aquí no refleja la realidad regional. Señala que es cierto, pero películas específicas sobre Canarias o nuestros símbolos ya se han hecho y se seguirán haciendo. Añade: Entiendo que muchas personas no consideren importante el hecho de que una película rodada en Fuerteventura simule las localizaciones del desierto del Sáhara o que la selva de La Palma pueda aparentar ser la de Sierra Leona porque, a su entender, no promocionan un territorio. Pero, en realidad, dentro del mundo audiovisual esas localizaciones sí que mueven a productores y directores dispuestos a utilizarlas y eso es una forma de promoción. Esos proyectos traen gente e invierten en hoteles, coches de alquiler, restaurantes, carpinteros, ferreterías, peluqueros, productoras locales, y así podría seguir. También hay que añadir a quienes posteriormente viajan a los territorios donde se han rodado sus películas favoritas. 

El Festivalito de La Palma se ha hecho popular. Dice esto: Yo he vivido desde los 18 años fuera de la isla y, aunque escuchaba noticias sobre lo que estaba pasando, nunca pude vivirlo de cerca. Cuando contemplé el vídeo de presentación, el movimiento que había por las calles de mi ciudad, por la isla, en general, lo primero que pensé fue en la gran promoción mediática que se consigue. Después vino la Film Commission y, ahora que estamos dentro, por decirlo de alguna manera, por supuesto el Festivalito merece y tiene todo nuestro apoyo. Este año le propusimos a su director otorgar el premio a la mejor fotografía que, finalmente, recayó sobre el corto Perséfone de Cándido Pérez de Armas, creo que no nos equivocamos. Para próximas ediciones, a mí personalmente me gustaría vivirlo desde dentro, no sólo a través de la Film Commission, sino de lo que se le pueda ocurrir a alguien. Todo es posible en el Festivalito con buena voluntad. 

Hay que desplegar mucho optimismo, y concluye que La Palma Film Commission es un proyecto ambicioso con expectativas altas. Y para cumplir los sueños, si no siempre cuentas con los recursos ni con las herramientas ni con todos los apoyos necesarios, es necesario mentalizarte de que estás peleando por aquello en lo que crees, y todo lo que ocurre tiene una motivación. Lo que quiere decir es que hay que intentarlo una y cien veces. Como pareja de un cantautor que trabaja desde la indiferencia y el silencio de la ultraperiferia, sabe que tocar el cielo cuesta mucho pero, si hay capacidad de lucha, el cielo se pone a tu alcance. Perseverancia, paciencia y pasión no faltan, y, como dice un refrán chino, si te caes siete veces tienes que levantarte ocho. Todo cuesta, por eso a veces se enjuga alguna lagrimita y sigue adelante, no en vano tiene coraje y determinación. 

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