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Perezosos e ignorantes

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Han sido suficientes dos humildes colaboraciones en este medio de comunicación para constatar cómo la crítica a un artículo, cuando hemos sido perezosos y no lo hemos leído, nos convierte en ignorantes. Esto es lo que hemos comprobado, cuando escuchamos a personas de cualquier índole social, comentar en tono sarcástico y con profunda negatividad, que el que subscribe está en contra de determinadas actuaciones en las que se han embarcado las administraciones públicas, cuando lo único que se ha pretendido es aportar un poco de luz y conocimiento en las decisiones que se toman desde nuestras instituciones. Se hace necesario por tanto indicar la diferencia entre preguntar y criticar, entendiéndose por preguntar, interrogar para que se responda lo que se sabe sobre un asunto, y entendiéndose por criticar, censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien. En atención a lo cual, es evidente que el preguntar, aportando herramientas e ideas, que sin lugar a dudas ayudan a responder a las preguntas, no son críticas ni están en contra de nada, es compartir interrogantes necesarios para aclarar y clarificar nuestras acciones.

Todas las dudas que puedan aparecer sobre cualquier actividad pública o privada, tienen que ser entendidas como oportunidades para aclarar y mejorar la cuestionada actividad, para estar mejor informados, para valorar lo que se realiza. Por ello, cuantas más preguntas formulen los administrados, mejores respuestas deberíamos de obtener por parte de nuestros representantes, y estos deben de sentirse orgullosos de ser los gobernantes de un pueblo informado, preocupado por el bien común, que pregunta lo que hacen, porque no es lo mismo ser el responsable político o incluso empresarial de un conjunto de borregos, que de un pueblo preocupado. Sin olvidar algo muy importante en estos tiempos, cuanta mayor información aporten nuestros políticos, mayor colaboración obtendrán estos de los ciudadanos, en actuaciones que requieran algún sacrificio por parte de los contribuyentes.

En esta dinámica, aparecen estas cuestiones: ¿Por qué es malo proponer otra forma de resolver nuestros problemas? ¿Por qué tenemos que hacer seguidismo cuando pertenecemos a un determinado colectivo? ¿Por qué no podemos darle la razón al contrario? Para no aburrir al lector y por muchas razones que existan para preguntar, ¿por qué muchos no quieren que esté bien informado?

Para finalizar y reiterando adjetivos, optar por el conocimiento, por la lectura, por la aceptación de otras formas de pensar, nos exime de ser ignorantes, y nos obliga a no ser perezosos, de lo contrario muchos seguirán siendo perezosos e ignorantes.

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