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Una vida más y más auténtica

Un amigo que trató con Dalí me comentó la decepción que se llevó con el pintor cuando quiso torear y matar un toro desde un helicóptero.

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Queridos amigos nuestros:

De la Bodega y Almazara Marqués de Valdueza os hemos ido dando precisa información por medio de correos y  catas desde que empezó nuestra relación en octubre del 2011. Durante todo el 2012, empezamos en febrero y acabamos en noviembre, estuvimos haciendo catas con Borja, el de los ojos azules (a Sinatra no lo hubiesen llamado de la misma manera -‘el de los ojos azules’- si antes hubiesen visto los ojos de Borja), en Restaurante Casa Osmunda ( Buenavista ), Bar Central ( El Paso ), Instituto Virgen de Las Nieves ( Santa Cruz de La Palma ), Real Nuevo Club Náutico (Santa Cruz de La Palma ), Restaurante Rincón de Moraga ( Llano de Argual, Los Llanos de Aridane ), Restaurante Indianos ( Santa Cruz de La Palma ) y Casa Karl ( Tirimaga 178, Mazo ). Las hicimos acompañados de los ibéricos de Juan Pedro Domecq (Jabugo, Huelva), unas veces con Carlos De Miguel, otras sin él.

Este lunes, Borja me envía un reportaje con el que agrandamos vuestro conocimiento, que la revista ‘Hola’ publica sobre El Marqués de Valdueza, Don Alonso, su historia, su familia,  su residencia y su trabajo. En este artículo podréis ver y leer algunas de las interioridades de los Álvarez de Toledo, además de algo de la  historia de su árbol genealógico. El Marqués y sus hijos están volcados en el negocio familiar, en la producción de vinos, aceites y carnes, respetando el medio ambiente y la sostenibilidad, esa es su apuesta; aparte, tienen negocios financieros.  Sus productos están introducidos en treinta y tantos países, y cada vez requieren más demanda. Otra labor en la que está involucrada la familia es en la creación de una raza de perro, Valdueza, que ya está reconocida. Conocí a El Marqués, Don Alonso, en la Feria Alimentaria 2012, en un stand compartido, ¡Por cierto !, con Ibéricos Juan Pedro Domecq ; su contacto personal me desprendió los mismos atributos que él comenta de su padre, de su familia, emprendedor, “salvando las distancias”, como él mismo dice, con mucha educación, modesto, bueno, generoso...¡Y un atributo más!, me recordó a otro Don Alonso, a Don Alonso Quijano el Bueno, que cuando veo, en este artículo, su foto con un libro en la mano en la casa familiar, y  otra en la que está montando a caballo haciendo la trashumancia con su ganado, me lo hace recordar aún más.

Hace como un mes y medio os enviamos un correo que lo acompañábamos con el premio que le habían dado a otro amigo proveedor, ¡todos nuestros proveedores son amigos! Al día siguiente nos llegaron otras notificaciones de Borja, comentándonos de estos tres premios que adjuntamos a la publicación del Hola. No os quise enviar, entonces, el correo, porque me asaltó a la memoria el recuerdo que tengo de una anécdota que me comentó, hace muchos años, un amigo que hace unos meses pasó a la vida inmaterial. Este amigo, que coincidía y trataba con Salvador Dalí en Cadaqués, solía hablar de la decepción tan grande que se llevó con El Pintor, cuando le escuchó presumir de no haber dado en toda su vida una peseta a un pobre, y también de la que se llevó cuando Dalí quiso torear y matar un toro en una plaza desde un helicóptero. “No me gustaba aquella soberbia, Miguel” -me dijo mi amigo-. Desde ahí, Dalí se me vino abajo, y no lo traté más”. Me vino a la cabeza, cuando recibí la notificación de Borja, este amigo, que ya reside, con el mismo humor, en la Otra Vida, porque comentaba también que a la casa de uno de sus hijos no se podía entrar, ni transitar por ella, porque todos los rincones estaban llenos de regalos, y que le tuvo que comentar al hijo que pusiera un cartel en la puerta donde dijera que si venían a traer un regalo, que por favor no tocasen el timbre, que lo llevaran a otra casa donde hubiera más necesidad. Yo recibo regalos todos los días, de amigos, proveedores, clientes, conocidos y desconocidos, de la vida en general, todos me caben en la tienda..., y sin embargo, al recordar la anécdota de mi amigo, quise esperar casi un mes y medio para notificar estos nuevos regalos de Borja.

Queridos… ¿Qué más os digo ? Que siento unas veces que el tiempo cada vez va más rápido, otras, que los días me parecen una eternidad, y que cada vez tengo más ganas de llevar una vida más y más autentica...

A los que vivís por el lado Oeste de la Isla, me queda hoy por deciros, que el furgón me está mirando con cara de desconsuelo, quiere acometer grandes empresas, su ojos me preguntan que cuándo vamos a empezar a cargarlo...

Abrazos por el lado del corazón. Salud y alegría interior

Las Cosas Buenas de Miguel

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