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'Víspera de reflexión y debate'

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Hay momentos en los que un hombre no quiere perder el sitio, máxime cuando está acostumbrado a tener autoridad y sentido de pertenencia. Es más, existiendo aún el peligro de perder, se producen circunstancias en la vida que exhortan a ese hombre, a tomar decisiones serias con las que asume un importante riesgo. Antonio Castro es consciente de lo que pone en juego este fin de semana en el cierre del V Congreso de Coalición Canaria, en Los Llanos de Aridane. El líder nacionalista ha querido sacar hierro al asunto al referirse al "malestar" existente en algunos miembros de su partido: "hay opiniones diferentes y discrepancias legítimas, porque esta es una organización con democracia interna, pero no hay división". No sé si se trata de una visión miope o de una declaración para la galería, ya que un somero análisis de la situación refleja que podría estar a punto de concluir un ciclo político dentro de Coalición Canaria. Un ciclo, que Antonio Castro debe evitar que acabe en conflicto, siendo lo suficientemente hábil para hacer sumar voluntades entre los compromisarios de su organización. Son muchos los nacionalistas que piensan que la solución está al lado de aquellos que propugnan una ruptura con el pasado, mientras otros creen que lo ideal es plantear una alternativa, mediante un relevo progresivo, con pactos o acuerdos que fundamenten una columna vertebral fuerte, poco propensa a posibles fracturas y cuya estrategia política contenga un compromiso social sin precedentes, orientado a salir de la crisis que golpea tan duramente a La Palma, pero sin olvidar que la Isla no es, ni de hecho ni de derecho, asunto personal de ningún líder, ni particular de un partido político determinado.

Queremos creer que cuando aludimos a los dirigentes de Coalición Canaria en La Palma, no estamos hablando de personas supuestamente "iluminadas" e "infalibles" que no admiten la menor disensión ni respetan la libre expresión de las ideas, sino que al contrario se trata de políticos con vocación de servicio y sentido del deber. Hombres y mujeres que entienden que para ser ganador o ganadora, no es necesario tener siempre la razón, ni imponerla por encima de los demás. A veces para conquistar algo, hay que perder algunas luchas, algunas guerras, algunas batallas, pero si se trabaja con honestidad para alcanzar los propósitos de un colectivo, y un partido político lo es, no importará el número de batallas que se hayan perdido.

Alguien me dijo una vez, que cuando se inventaron los debates, el diálogo dejó de existir. Los mayores defectos del debate político actual son: no hacer concesiones y olvidarse de lo más importante para interpretar bien la opinión del otro, escuchar. Qué sepan Castro, Perestelo, Lorenzo, Hernández Gómez, González Taño, Sanjuan, Pulido, Marín y tantos otros?, que la ira, la soberbia, la agresividad, el orgullo, la rebeldía y la arrogancia suelen bloquear nuestras mentes y convertir en "disparate" nuestra forma de actuar. Qué entiendan que, en un partido político como Coalición Canaria, no puede existir la premisa de focalizar y replegar a los antagonistas en "las ideas" cuando, sin llegar a ser contrincantes o competidores políticos, desean mantener vivo un debate necesario en el que, sin "enrocarse" en planteamientos que impidan la reflexión, lo que quieren es avanzar sin afanes desmedidos de poder y piden que se reconozca la pluralidad de forma abierta y clara, transparente, sin tapujos.

Reflexionar y organizar las ideas en medio del debate, nunca viene mal para entender el alcance real y la auténtica dimensión de un cambio. Y que conste que, cuando empleamos la palabra "cambio" o citamos el término "alternativa", nos referimos más que al relevo de las personas, a la transformación de un proyecto con unas propuestas, renovadas y útiles, para cambiar las cosas.

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