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'El guiso de Antonio Castro'

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Empezamos a conocer los ingredientes de la receta, pero lo cierto es que el "guiso congresual" de Coalición Canaria no entrará en la olla hasta que no esté bien condimentado. Dicen que el zorro de la política se las sabe todas, curtido en mil batallas, Antonio Castro no quiere "jubilarse" y menos que "lo jubilen". Son pocos los que atisban un "traspaso voluntario" de poderes, cuando ya ha anunciado que se presenta a la reelección.

Nadie puede negar que en la pre-autonomía y autonomía de Canarias, el palmero Antonio Castro ha sido, además de una referencia política en sus gobiernos, un defensor a ultranza del insularismo. Como pocos, Castro ha sabido ejercer ese papel preponderante en el marco del nacionalismo canario, demostrando la experiencia atesorada a lo largo de un compromiso personal y de partido, pues en su bagaje vital siempre existió esa dualidad entre el cargo público y el que ha ostentado en su formación política. Como consejero del Gobierno, tanto en Agricultura como en Obras Públicas, logró obras "milagro" para el desarrollo de La Palma, que hicieron que se le bautizara en círculos regionales como "el conseguidor", puesto que algunas de ellas, cercanas a la utopía, estaban muy lejos del posibilismo político de entonces. El cargo de presidente del Parlamento de Canarias, ejercido los últimos años, ha sido, sin embargo, considerado por algunos miembros de su propio partido como "el reposo del guerrero", antes de una retirada definitiva.

Aquel hombre pasional, vehemente, vital y convencido de poder cambiar el mundo desde el territorio acotado de una isla, pareció entrar en la opacidad de un periodo, políticamente gris en contraste con su relevante cargo. No es extraño que en algunos mentideros de La Palma, se especulara con la posibilidad de "un vuelco" en el partido. Las cosas no han ido bien y era necesario reconocerlo. Y Castro lo admite. Tal es así, que se presentará a la reelección como presidente insular en el V Congreso, cuya fase final se celebra este fin de semana, en Los Llanos de Aridane, pero lo hace, recuperando su fuerte carácter y la valentía verbal de tantas campañas, hablando de la necesidad de un viraje: "el que ya hicimos hace 20 años atrás, cuando conseguimos ?señaló en rueda de prensa? que la Isla progresará y tuviera un enorme desarrollo en infraestructuras y transportes. Estamos dispuestos conseguir que la Isla recupere la senda del crecimiento, dando prioridad a los transportes y las comunicaciones". Cuando un partido no va bien, junto al sello de inconformidad y cierta rebeldía "en los de abajo", surge un grado de movilización "en los de arriba", y esto es lo que ha pasado. "En CC no estamos dispuestos a que la Isla siga perdiendo peso? Y Antonio Castro, recuperando su condición de "palmero independiente" de su antigua agrupación, subraya en no compartir el modelo centralista del gobierno de Madrid, que "pretende invertir los recursos donde hay mucha población, mientras que el capital estará dirigido a grandes empresas".

El viraje es todavía mayor, si nos detenemos en las ponencias de la primera fase del Congreso: análisis y discusión del que ha de ser "camino a seguir" por los nacionalistas palmeros en el proceso de recuperar algunos conceptos que, en otro tiempo, formaron parte de su proyecto político. En el decir del propio Antonio Castro, se apuesta por la juventud: "un equilibrio, una "combinación de renovación y experiencia es lo que a mí me gustaría". Pero más importante aún, es el reconocimiento de los comités locales que no debemos olvidar, con una participación voluntaria y responsable, consolidaron a la Agrupación Palmera de Independientes, en aquel nuevo marco político, salido de la transición democrática. Si esto sucedió hace unas décadas, no debe ser difícil hacer confluir de cara al futuro, las voluntades dispersas en el seno nacionalista. Este puente entre la representación política salida de los votos y la participación de los Comités locales en el seno de la Comisión Ejecutiva de Coalición Canaria, supondrá una convergencia de relaciones distintas, enriquecidas por el intercambio de opiniones, que son las que dan vida a los partidos y a la democracia.

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