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“El culo me lo rellenaron un poco más porque se iba de un lado”

La Negra Tomasa, el personaje más entrañable de Los Indianos, lucirá este lunes de carnaval un voluptuoso trasero, que ha sido sometido a un lifting, y estrenará “el vestido más bonito que recuerdo”. Lo único que piensa comer en todo el día son “tres croquetas y medio pan con dos vasitos de vino”.

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Imagen de archivo de la 'Negra Tomasa'

la 'Negra Tomasa' en la plaza de España luciendo un elegante vestido. Foto: NOVAFOTO

Tiene ya el traje “bien estiradito” encima de la cama y el desayuno decidido: “Voy a comer tres croquetas y medio pan con dos vasitos de vino”. Víctor Díaz, el entrañable Sosó, que encarna a La Negra Tomasa, el personaje más popular de la fiesta de Los Indianos, como cada año en los días previos a la celebración del multitudinario desfile blanco, está inquieto. “La verdad es que nervioso sí estoy y tengo ganas ya de que llegue el día, porque los palmeros y las palmeras me tienen la cabeza loca preguntándome que si voy a salir, porque a alguien se le ocurrió decir que no salía este año, y me tienen, loco, loco, de verdad”, ha asegurado a LA PALMA AHORA.

Sosó, un trabajador portuario jubilado de 74 años y muy tímido, da vida con gracia y salero a La Negra Tomasa, la imponente hembra de labios bembones y ardiente contoneo de caderas que es aclamada por la multitud en el día grande del carnaval de Santa Cruz de La Palma. “A mí me emociona ver a esa gente, todo el pueblo de La Palma, esperándome; eso es una satisfacción enorme, no lo puedo explicar con palabras”, reconoce.

Lleva un mes caminando para coger fondo físico y que el cuerpo pueda aguantar polvo tras polvo y cumbias y guarachas sin parar. “El médico me dijo que caminara un día sí y otro no, y que no me lo cogiera a pecho”, dice. Dieta no ha hecho, pero ha llevado a rajatabla su particular terapia para relajar el cuerpo y la mente. “Con la comida no me estoy cuidando, más bien con los vasitos de vino, porque como soy un poco vergonzoso así me tranquilizo, con dos vasitos ya está todo completo”, asegura.

El menú de la jornada indiana será frugal. “Voy a desayunar tres croquetas y medio pan con dos vasitos de vino, y ya no pruebo más nada en todo el día, porque no tengo tiempo, y, además, se me estropea el maquillaje, sobre todo los labios, y tengo que tener también respeto a la maquilladora, que es mi nuera Nazaret”. “Si me da sed, si acaso me bebo un vasito de agua que me da un amigo y a lo mejor como un fisquito de ensaladilla rusa, que me encanta, pero nada más; cuando me meto en el papel de la Negra Tomasa me olvido de comer, y este año quiero llegar a La Alameda bailando con el desfile”.

Y el traje ya está en la cama “preparado y bien estiradito”. “Para mí, es uno de los mejores que voy a estrenar”, comenta con satisfacción. La sorpresa de este año es que “vengo con toda la familia de Cuba”.

La Negra Tomasa siempre ha presumido de lucir en Los Indianos “el mejor de los traseros”. Este año, las imponentes nalgas han sido sometidas a un lifting para centrarlas y darles firmeza. “Me tuvieron que rellenar el culo un poco más por que se iba de un lado”, ha detallado entre sonoras carcajadas.

Sosó recordó a esta redactora que el tiempo no perdona, pero, de momento, no piensa dejar de ser la estrella del carnaval indiano. “Sabes lo que te digo, que tengo 74 tacos pero mientras las piernas aguanten seré La Negra Tomasa, y si no puedo ir caminando voy en bicicleta”. De todos modos, sí ha pensado ya en el relevo generacional. “Estoy convenciendo a mi hijo Fran para que siga él cuando yo ya no pueda; a ver si lo puedo entrenar y sale más o menos, pero para eso todavía falta mucho porque tengo marcha para rato”. Único.

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