La sequía provoca estragos en La Caldera y Los Tilos

Las lluvias hace más de un año que, prácticamente, no riegan los montes de La Palma. La situación empieza a ser crítica en numerosos puntos de la cubierta vegetal por culta del extremadamente cicatero régimen de precipitaciones que viene sufriendo.

En la Isla casi nadie recuerda, en este aspecto, un periodo tan severo ni prolongado. Laderas enteras del sotobosque del pinar de las zonas medias del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente, formado principalmente por plantas de amagantes, se han secado por completo. Asimismo, en el bosque de laurisilva de Los Tilos, unos de los espacios con mayor índice pluviométrico de Canarias, la acusada y persistente sequía también está provocando estragos en la exuberante floresta del corazón de la Reserva Mundial de La Biosfera.

La borrasca que atraviesa Canarias y que, en otras islas del Archipiélago como Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, está mojando la tierra, en La Palma se sigue esperando como agua de mayo. La perturbación atmosférica vaticinada no ha hecho acto de presencia y, por tanto, no ha caído ni una gota. Al contrario, sin apenas nubes en el horizonte, en estas primeras horas otoñales, la temperatura, derivada de un sol de justicia, es sofocante.

Hacía varias décadas que los bosques de la Isla Verde no estaban tan sedientos. El aspecto, comenta el director conservador del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente, Ángel Palomares, en distintos puntos de los montes de La Palma “es deplorable”. Ese año, apunta, “en las zonas medias” del emblemático espacio natural de la Isla “no ha habido floración ni han fructificado” las plantas.

En consecuencia, explica, “habrá un cambio de generación” pues “tendrán que crecer las semillas cuando llueva” toda vez que los ejemplares adultos de amagantes, por ejemplo, en laderas enteras, se han secado. El estado de marchitez de algunas plantas de la Cumbre es asimismo desolador, concluyó.

Etiquetas
stats