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Garafía ha perdido el 50% de su actividad vinculada con las cabras

Puntagorda es el único municipio de la comarca noroeste que mantiene el censo estable en cuanto al número de queserías y su cabaña caprina en aumento.

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En la imagen, cabras de la Isla.

Imagen de archivo de cabras de la Isla.

Garafía es el municipio de la comarca oeste de La Palma con más queserías. En la actualidad tiene censadas  un total de 26, indica María Nieves Rodríguez Marín, doctora en Veterinaria, en una artículo publicado en el último número de la revista Agropalca. Le sigue Puntagorda con 16 y Tijarafe con ocho. Subraya que Garafía, “a pesar de sus dimensiones territoriales y ser el término agrícola  por antonomasia de la Isla, ha perdido el 50% de su actividad agraria vinculada con los pequeños rumiantes”.

Por otro lado, apunta que “Puntagorda es el único municipio de la comarca noroeste que mantiene el censo estable en cuando al número de queserías legalmente registradas y su cabaña caprina en aumento”.

Señala que “Tijarafe, aunque en menor cuantía, también expone pérdidas con el agravante que el 75% de sus cabreros tiene más de 55 años”.

Indica que “estos datos son inversamente proporcionales a la calidad notoria y contrastada de sus quesos desde la óptica de la seguridad e higiene alimentaria y la organoléptica-sensorial”.

Detalla que “entre enero de 2006 y mayo de 2016, en Garafía se registraron siete nuevas quesería, en Puntagorda seis y en Tijarafe dos”.

Explica que entre 1991 y 1995 se inscribieron en La Palma “un total de 204 queserías dedicadas a la elaboración  de queso fresco y maduro”. Garafía, sintetiza, representaba, con 56 queserías, el 28% del cómputo global, Puntagorda el 8% con 16 y Tijarafe el 6% con 12.

Más adelante  señala que “las queserías y los productos elaborados en ellas se han ido adaptando  de forma progresía y paulatina, mediante notorios esfuerzos, a las exigencias legales que les son de aplicación, desde las condiciones generales de higiene de las instalaciones y sus accesos, los equipos y útiles, el control de las materias primas y su calidad microbiológica, física y química, el control de los proveedores, la trazabilidad, las menciones obligatorias de su etiquetado, el etiquetado nutricional, la información sobre las sustancias que causan intolerancias y alergias, la gestión de los residuos sólidos y líquidos, el transporte y sus distribución, la norma de calidad y lo más costoso de todo, su gestión documental, implementando lo descrito en sus programas generales de higiene”. Por todo esto, asevera, “han obtenido el justo reconocimiento a su labor, figurando, año tras año, en los primeros puestos de las listas de galardonados en certámenes de quesos nacionales y autónomos”.

Resalta que “en los anaqueles de sus quesería, al final de cada zafra, no quedan quesos en maduración: toda la cosecha se demanda. Sirva como dato que la producción comarcal se coloca en su totalidad por cuatro distribuidores autonómicos y no más de seis operadores se encargan, con medios propios, de su reparto en el mercado local. Un solo distribuidor trae semanalmente a esta zona de la Isla 20.000 euros procedentes de la venta del queso”.

Expone asimismo que, entre 1998 y 2012, el censo caprino en La Palma “ha visto reducida su cabaña  en 9.141 cabezas”. En total, la Isla, en el último recuento oficial, realizado en 2012, tenía 22.720 cabras, ha detallado a La Palma Ahora.

En Garafía, en el mencionado ejercicio, estaban censadas 4.448 (839 menos que en 2007); en Puntagorda, 2.767 (585 más); y en Tijarafe, 1.242 (1.434 menos).

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