La Isla ‘busca petróleo’ en la Luna y las estrellas

Espectacular imagen del cielo nocturno de La Palma. Foto: JUAN ANTONIO GONZÁLEZ.

Belén Rodríguez/Efe

Santa Cruz de Tenerife —

Canarias, un destino tradicionalmente asociado al buen tiempo y a la playa, busca oportunidades en la Luna y las estrellas para acercarse a nuevos viajeros amantes de la contemplación del cielo nocturno.

La Palma y Tenerife son, principalmente, las dos islas que debido a la calidad de sus cielos trabajan en atraer a este tipo de visitantes, pese a ser un tipo de turismo muy incipiente en el Archipiélago que ronda entre el 1% y el 3%, explica a Efe el director del Instituto de Turismo y Desarrollo Económico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Carmelo León.

El astroturismo, según destaca, incrementaría el gasto turístico agregado en La Palma entre 4,7% y el 6,9%, lo que supondría entre 15,7 y 21,4 millones de gasto adicional en esta Isla, en la que el pasado año los viajeros se dejaron 138 millones de euros.

Asimismo, serviría para que las islas se posicionaran a nivel mundial y atrajeran a este tipo de turismo relacionado con investigadores y personas que tienen que ver con el mundo de la astronomía, con un alto nivel cultural y adquisitivo.

El nuevo turista es creativo, busca nuevas experiencias y actividades, lo que hace que lo complementario sea ahora lo principal y el sol y la arena de la playa ya no sea lo prioritario.

En este nuevo contexto, los observatorios astrofísicos del Teide (Tenerife) y de El Roque de los Muchachos (La Palma), reservas mundiales para la contemplación del universo, se convierten en espacios de paso obligatorio.

Luis Martínez, presidente de la Fundación Starlight, dedicada a nivel mundial a experiencias turísticas basadas en la astronomía, asegura que el astroturismo apuesta por una industria sostenible y de calidad, y al mismo tiempo, fomenta la creación de infraestructuras y actividades en este campo y forma personal especializado en la divulgación de los conocimientos astronómicos.

No basta con elegir un lugar oscuro, sin contaminación lumínica y levantar los ojos al cielo en una noche despejada, los destinos turísticos Starlight, -de los ocho que hay en España tres están en Canarias-, acreditan también las adecuadas infraestructuras y actividades relacionadas con la oferta turística, como los medios de observación disponibles al servicio de los visitantes y la formación de personal encargado de la interpretación astronómica.

En uno de estos destinos, situado en las faldas de El Teide, trabaja Juan Vicente Ledesma, de la empresa Teide Astro, que ofrece en Tenerife actividades de astro y geoturismo.

Según el empresario, hay dos perfiles diferenciados de los participantes de estas actividades, por un lado está el residente en Canarias con una edad que oscila entre los 25 y 35 años y con un nivel cultural medio-alto y especial interés por la naturaleza.

Por otro lado, se encuentran los extranjeros procedentes, en su mayoría, de Alemania, de más de 45 años y que deciden realizar astroturismo una vez se encuentran en la Isla, pues pocos saben con anterioridad de la calidad del cielo del Archipiélago.

No obstante, en ningún caso se trata de un turismo elitista, sino, simplemente, de un tipo de visitantes que buscan experiencias enriquecedoras y complementarias al sol y la playa, y ven en espacios como El Teide una oportunidad para aprender del universo.

Precisamente en El Teide se dan unas condiciones excelentes para la observación del cielo, recuerda el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna (ULL), Carlos Fernández.

Tenerife cuenta con 38 guías turísticos Starlight y La Palma con 17, sin embargo, la segunda isla ha sabido consolidar el astroturismo y, en términos relativos, este segmento de viajeros tiene un mayor peso, añade el especialista.

El administrador de El Roque de los Muchachos (La Palma), Juan Carlos Pérez, detalla que el pasado año, en los 143 días que se pudieron realizar visitas, acudieron al observatorio astrofísico unas 5.000 personas.

El mayor grueso de turistas se concentró en el periodo estival -concretamente, en los meses de julio y agosto-, cuando, a pesar de que se formaron dos grupos diarios de 25 personas cada uno, la demanda superó a la oferta.

Según el administrador de El Roque de los Muchachos, el observatorio es uno de los emblemas de la isla y cada vez son más quienes se apuntan a una de sus rutas guiadas para entender cómo funciona esta infraestructura y alguno de sus telescopios.

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