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Científicos de tres universidades estudian el origen de las rocas que forman La Caldera

Un equipo de investigadores de La Laguna (ULL), Huelva y Salamanca trata de determinar la constitución geológica del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

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En la imagen, el Roque Salvaje en el interior de la Caldera de Taburiente.

En la imagen, el Roque Salvaje en el interior de la Caldera de Taburiente.

Un equipo de científicos pertenecientes a las universidades de La Laguna, Huelva y Salamanca están realizando un estudio para determinar el origen geológico del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente y su significado en la evolución de la Isla de La Palma. 

El proyecto, financiado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales, perteneciente al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, está a cargo del grupo de investigación consolidado de la Universidad de La Laguna (ULL) denominado Crecimiento submarino y emersión de las Islas Canarias: Estudio geológico de los complejos basales de las Islas. Este grupo está integrado, entre otros investigadores,  por Ramón Casillas Ruiz, coordinador del mismo, Julio de la Nuez Pestana, Agustina Ahijado Quintillán, María Candelaria Martín Luis, María Luisa Quesada Álvarez  y Carolina Castillo Ruiz, todos ellos pertenecientes al Departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna; Carlos Fernández Rodríguez y Encarnación García Navarro, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Huelva, y Juan Ramón Colmenero Navarro, del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca. 

El proyecto de investigación, que se inició en 2012 y concluirá en 2017, tiene por título Origen geológico de la Caldera de Taburiente y su significado en la evolución de la Isla de La Palma. Estudio de los procesos magmáticos, tectónicos y sedimentarios implicados en su génesis. Su objetivo está centrado en “tratar de establecer claramente el origen de las diferentes unidades rocosas que aparecen formando parte del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, y que incluyen rocas sedimentarias o volcanosedimentarias, rocas volcánicas submarinas de variada estructura y composición, complejos plutónicos e hipoabisales de distinta edad y naturaleza, y enjambres de diques con geometrías y significado muy diferente”, según ha explicado a La Palma Ahora el investigador principal, Ramón Casillas. 

En la imagen, los denominados 'Roques Centrales' del Parque Nacional.

En la imagen, los denominados 'Roques Centrales' del Parque Nacional.

“En el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente y en su entorno, aflora, principalmente, una potente secuencia submarina, atravesada por diversos plutones y sistemas de diques (formando parte del complejo basal de la Isla de La Palma) y unas series volcánicas subaéreas, entre las que aparecen depósitos de avalanchas rocosas y depósitos sedimentarios de diverso origen”, detalla. “Dentro de la potente secuencia submarina, con asociaciones de microfósiles de edad Pliocena Inferior, podemos distinguir una formación sálica, más antigua, y una secuencia basáltica-traquibasáltica más moderna que se apoya sobre la primera según un contacto concordante y con continuidad estratigráfica”, añade. 

“La formación sálica se corresponde con un complejo lóbulo-hialoclastítico traquítico submarino ( trachytic lobe-hyaloclastite complex), previo a la formación traquibasáltica-basáltica submarina aflorante, y sin relación genética con esta última formación submarina. Este complejo sálico está relacionado con la evolución de un magma basáltico anterior que daría lugar a la formación de un edificio basáltico submarino, hoy no aflorante, en la superficie de la Isla”, sostiene Casillas. “Intrusivos en estos materiales aparecen, al menos, tres secuencias sucesivas de plutones  formadas por piroxenitas, gabros, melteigitas y sienitas relacionados con los edificios submarinos y los subaéreos de Garafía, Taburiente y Bejenado”, apunta. 

Por otra parte, los roques centrales de la Caldera de Taburiente  (Salvaje,  Brevera Macha, El Huso, etc.) “representan los restos erosivos de la superposición de varias láminas deslizadas hace más de 47.000 años desde las paredes occidentales, septentrionales y orientales de la Caldera de Taburiente, sobre las que se depositaron, rellenando paleovalles, conglomerados procedentes de flujos tractivos acuosos ( stremflows)”, concluye. 

En la imagen, el equipo investigador y colaboradores del Parque Nacional.

En la imagen, el equipo investigador y colaboradores del Parque Nacional.

El equipo investigador expresa su agradecimiento por la colaboración prestada para la realización del trabajo a Ángel Palomares, director-conservador del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, y al resto del personal de este espacio protegido, en especial a Álvaro Rodríguez y Valentín Abel Rodríguez. Extienden su gratitud a Gloria Martín Velázquez por su contribución en las actividades de campo.

Gloria Martín Velázquez colaboró en las actividades de campo.

Gloria Martín Velázquez colaboró en las actividades de campo.

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