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“Con el dúo Pestana-Perestelo hay ausencia de ruido en el Cabildo”

El humorista satírico Ramón Araújo, en el tradicional balance anual que realiza para este digital, destaca que el 2017 en La Palma ha sido tranquilo en lo político y "con gestión de verdad en los municipios".

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Ramón Araújo es un certero analista de la realidad.

Ramón Araújo es un certero analista de la realidad. LUZ RODRÍGUEZ

No es que considere que las cosas están para tirar voladores, pero cree que el 2017 en La Palma ha sido tranquilo en lo político y fructífero desde el punto de vista de la gestión municipal. Ramón Araújo, humorista satírico y certero analista de lo que acontece en el mundo, en el tradicional balance anual que realiza para La Palma Ahora, se muestra moderadamente optimista en el plano local, aunque no baja la guardia y reclama insistentemente a los cargos públicos “unidad de acción y de gestión”. 

En La Palma, asegura, “ahora mismo tenemos ausencia de ruido en el Cabildo y yo creo que es porque el dúo Pestana-Perestelo es un dúo dinámico que digamos que no desentona demasiado, o por lo menos canta a modo, o a modiño como dicen en Galicia; canta suave y permite que los municipios estén gestionando”. 

Tiene “la sensación” de que “hay muchos muchos municipios en La Palma que están gestionando de verdad, aunque quizás esto ya había ocurrido antes y yo no me había dado cuenta porque no sigo las arcas municipales, no me dedico a eso”, aclara. Pero algo de eso percibe e insiste en que “yo este año lo marcaría por ahí, he visto gestión en muchos municipios, o al menos en algunos”. “Da la sensación de que hay una generación de alcaldes jóvenes, y también alcaldesas, que de verdad están interesados en la gestión y en hacer cosas, más que en hablar”. “Se unen en partidos que no son afines ideológicamente, pero que apuestan por la unidad de acción y eso es positivo”, destaca. 

“La verdad es que 2017 viene marcado por el año que viene, porque Anselmo promete que el 2018 llegará cargado de inversiones públicas inmensas, y yo lo creo, pero siempre pido acción y gestión, que me digan cómo se va a actuar y cómo se van a financiar las infraestructuras”,  solicita. 

Pero cuando Ramón Araújo pasa del ámbito local al nacional, la cosa cambia mucho. “En España tenemos ahora mismo una gripe asiática de esas de picadura de abeja vietnamita y nos ha producido una especie de urticaria ultranacionalista, porque cuando se entra en un territorio totalmente irracional y se degrada la Constitución del 78… La Constitución tendrá que ser reformada pero con reformas que de verdad sean razonables”. Recuerda que “España como tal se inmoló en el 78 porque los que militábamos entonces en el Partido Comunista de España o en el Partido Socialista Obrero Español sacrificamos esa identidad española para que todo el mundo se sintiera lo que quisiera sentirse dentro de las 17 autonomías y el que quisiera ser gallego pudiera serlo y el que quisiera ser catalán y español y murciano también pudiera serlo”. “Y de repente, las zonas más avanzadas, las que más podían contribuir al progreso económico y a la unidad de gestión y de acción, entran en una guerra centrífuga, una especie de guerracivilismo, de neocarlismo adornado, y en ese tipo de historias estamos, ignorando esa cuestión básica”, comenta con cierta preocupación. 

Y confiesa que “estoy harto de debates televisivos en los que se pelean gallos a ver quién tiene el mejor plumaje y quién el verbo más brillante, quién complace más a sus acólitos”. 

Araújo exigen a los cargos públicos que den más explicaciones. “Cuando la izquierda me dice que va a crear una infraestructura me interesa saber cómo la va a financiar, y cuando la derecha me asegura que reducirá el déficit para garantizar el futuro de la nación y que no haya una carga excesivamente pesada sobre nuestros descendientes, que me diga a quién le va a recortar,  porque estamos saliendo de una maldita crisis y el que pagó esos recortes fue el pueblo llano y sencillo”. “La diferencia entre la izquierda portuguesa y la española es que la portuguesa sí dice cómo va a financiar las mejoras sociales”, precisa. 

Echa en falta “un debate social”. “Estamos hablando en España de cuestiones territoriales, y la Constitución del 78 se hizo para superar el problema territorial, se descentralizó el país, pero con la cuestión catalana han conseguido resucitar el nacionalismo ultramontano español, gran hazaña, porque se había enterrado el nacionalismo castellano y ahora tenemos los nacionalismos periféricos”, se lamenta. “¿Qué ventajas tiene para la población el conflicto territorial catalán?, se pregunta. “Por eso pido unidad de acción y de gestión”, añade. 

En resumen: “Los políticos no deberían crear problemas donde no los hay, sino resolver los que hay”. 

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