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Miden la orientación de 340 fallas de la Isla para conocer la deformación tectónica de La Caldera

La investigación servirá de base para “trabajar en un futuro en la gestión e interpretación de posibles crisis volcánicas, especialmente las que estén asociadas a grandes fisuras corticales”.

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En la imagen, fallas normales en el municipio de Barlovento.

En la imagen, fallas normales en el municipio de Barlovento.

Un equipo de investigadores, en el marco del Proyecto VOLTEC-3T, ha medido la orientación de 340 fallas distribuidas en 36 estaciones repartidas por toda la Isla para conocer la deformación tectónica del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente como base para “poder trabajar en un futuro en la gestión e interpretación de posibles crisis volcánicas, especialmente las que estén asociadas a grandes fisuras corticales”, según han informado a La Palma Ahora.

El trabajo ha sido realizada por la responsable del proyecto, Nieves Sánchez Jiménez, científica titular del Organismo Público de Investigación (OPI); Miguel Ángel Rodríguez Pascua, geólogo, científico titular del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) de Madrid; Raúl Pérez López, geólogo, científico titular del IGME de Madrid; Inés Galindo Jiménez, geóloga, científica titular del IGME y jefa de la Unidad Territorial de Canarias; María Ángeles Perucha Atienza, geóloga, investigadora A2 del IGME de Madrid, y Carmen Romero Ruiz, geógrafa, profesora titular de la Universidad de La Laguna (ULL). 

En la imagen, estrías de falla en Puerto Espíndola.

En la imagen, estrías de falla en Puerto Espíndola.

En los resultados preliminares del análisis de la deformación frágil en La Palma explican que “la apertura del océano Atlántico se inició al principio del Jurásico hace unos 200 millones de años (m.a.) mientras que el Archipiélago canario comienza a formarse hace entre 24 y 20 m.a. y su formación está influenciada por los esfuerzos tectónicos que genera la continua apertura del Atlántico. Estos esfuerzos se siguen transmitiendo desde la dorsal centroatlántica hasta Canarias y dejan su impronta en las rocas que lo forman”. Para poder conocer la influencia de los esfuerzos tectónicos resultantes de la apertura de la Dorsal Atlántica en el Archipiélago canario en general, y en La Palma en particular, subrayan, “es necesario analizar la fracturación de las rocas de estas islas. Las fallas y microfallas que se pueden ver en afloramientos rocosos repartidos por toda la isla de La Palma nos pueden dar el campo de esfuerzo/deformación que las ha generado; esto se consigue mediante técnicas de análisis poblacional de fallas”. “Este análisis nos va a permitir discriminar qué fallas son compatibles con estos campos de deformación y si en el futuro podrían facilitar el ascenso de magma”, precisan. Por este motivo se solicitó desde el IGME al Organismo Autónomo de Parques Nacionales el Proyecto VOLTEC-3T, para estudiar “el tectovolcanismo en los Parques Nacionales del Teide, Timanfaya y Caldera de Taburiente”.

En La Palma se ha medido la orientación de 340 fallas distribuidas en 36 estaciones de medida repartidas por toda la Isla. De este modo, se pueden tener “unas buenas condiciones de contorno para saber cuál es el campo de deformación al que está sometido el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Se mide la orientación del plano de falla con respecto al Norte, su inclinación o buzamiento y el ángulo que forma la estría de la falla. Las estrías de falla se producen como consecuencia del rozamiento de cada uno de los bloques de roca que separa la falla y nos da idea del movimiento de la misma”, detallan. 

Resultados preliminares del Análisis Poblacional de fallas en la Isla de La Palma.

Resultados preliminares del Análisis Poblacional de fallas en la Isla de La Palma.

“En el mapa que hemos obtenido para el campo de deformación Atlántico las líneas de trazos corresponden a las direcciones medias del empuje de la dorsal atlántica en la Isla (no son fallas, sino las direcciones de máximo acortamiento en la horizontal que las generan). Estas direcciones de empuje hacen que gran parte de la Isla esté sometida a compresión (naranja) y otra parte a extensión (azul). Por ejemplo, si juntamos las palmas de nuestras manos podemos suponer que el plano que las separa es un plano de falla, si apretamos perpendicularmente a las palmas de las manos con nuestros brazos estaremos generando una compresión en las palmas de las manos y difícilmente podría intruir magma en un plano sometido a compresión”, afirman. Sin embargo, añaden, “si alguien presiona nuestras manos unidas en la zona de la punta de los dedos nuestras palmas tienden a separarse, se estaría generando una extensión, la cual sería compatible para posibles intrusiones de magma. Por tanto, es tan importante saber el campo de esfuerzo/deformación que se obtiene, como la orientación de las fallas con respecto a las trayectorias medias de deformación calculadas”.

El siguiente paso del proyecto es “estudiar la compatibilidad de las grandes discontinuidades de la Isla con respecto al campo de esfuerzos y si son compatibles o no con el ascenso de magma de posibles erupciones. Es decir, que ahora ya tenemos la base para poder trabajar en un futuro en la gestión e interpretación de posibles crisis volcánicas, especialmente las que estén asociadas a grandes fisuras corticales”, concluyen.

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