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“No se entendía bien la broma de los títeres, pero no pensé que fuera enaltecimiento del terrorismo”

Anuncio del espectáculo de Títeres desde Abajo en la web municipal del Carnaval de Madrid.

Marcos Pinheiro

La relevancia que ha adquirido la representación La Bruja y Don Cristóbal en los carnavales de Tetuán, y que ha acabado con dos integrantes de la compañía Títeres desde Abajo en prisión provisional, ha sorprendido a algunos de los padres y madres presentes en la obra. El tratamiento que han hecho algunos medios y partidos políticos sobre el asunto les ha indignado. Aitana es una de esas madres que el pasado viernes acudió con sus dos hijos menores de tres años a ver la función. Cree que su contenido “no era nada exagerado” y que se ha instrumentalizado a los niños.

En conversación con el eldiario.es, Aitana cuenta que se enteró por las redes sociales de que iba a tener lugar la representación de títeres y que ni se fijó si estaba indicada o no para niños. “Era una función de títeres a las cinco de la tarde, entendí que era para niños”, afirma. El Ayuntamiento reflejó en la programación que era para todos los públicos, aunque en Facebook advirtió sobre su contenido.

Aitana confirma que los artistas advirtieron antes del comienzo de la obra de que no era una representación de títeres al uso. “Ellos avisaron de que la obra era antipedagógica” y de que contenía “actos atroces, inmorales e irreverentes”.

Reconoce que había “golpes, cachiporrazos y gritos”, pero no le pareció nada fuera de lo normal. Admite que era una obra distinta y algo “psicodélica”, pero nada exagerado. “Desde el principio me imaginé que habría cachiporras y el típico muñeco muerto”.

Su contenido no le llamó la atención. De hecho, explica que, en su opinión, la obra era menos violenta que algunas series de dibujos animados que se emiten en televisión por la tarde y que ven todos los niños, como “Bob Esponja o Tom y Jerry”.

En cuanto a la pancarta de “Gora Alka-ETA”, afirma que entendió en todo momento que formaba parte de la sátira. “No se entendía bien la broma, pero no pensé que era ninguna provocación ni enaltecimiento del terrorismo. Estaba dentro de la trama”. Insiste en que los niños presentes no entendieron nada de la obra y “no podían empatizar con lo que estaba pasando”. “Los niños no se enteraron de nada, la obra de los títeres era ininteligible”, añade.

En un momento de la representación, relata, un grupo reducido de personas -de las entre 30 y 40 que la estaban presenciando- empezaron a proferir gritos de “¡fuera, fuera!” y a increpar a los titiriteros. En concreto, un hombre que se “puso como loco” e intentó ir hacia los titiriteros. El policía local que estaba allí presente se lo impidió. “A mí me resultó eso más violento que la obra en sí”.

Fue entonces cuando apareció la policía. Dos furgones de antidisturbios se personaron e identificaron a los titiriteros y acabaron deteniéndolos. Aitana cuenta que fue todo muy rápido y que no hablaron con los padres: “Nadie me preguntó nada, a nadie de los que estábamos allí. Cuando nos quisimos dar cuenta se los habían llevado”.

Aitana cree que se ha exagerado lo que ocurrió el viernes y que se ha “instrumentalizado” a los niños por parte de los partidos políticos, del Ayuntamiento y de los medios de comunicación. Insiste en que no fueron conscientes del contenido de una obra que ni siquiera los adultos entendían. Ha hablado con otros padres y madres y asegura que todos piensan igual.

Añade que la “fue una minoría” quienes increparon a los titiriteros y que, por supuesto, “los niños no se han traumatizado ni nada por el estilo”. Además, cuenta que entre los padres que asistieron a la representación hay cierta molestia por cómo han tratado los medios el asunto. Si el contenido de la obra hubiese sido violento se hubiesen ido, explica. “Yo si veo algo violento en la televisión la apago, lo mismo con una obra de teatro, no me quedo hasta el final”.

Así, considera completamente desproporcionado que se haya tratado a los dos titiriteros como “terroristas”. “Todo el mundo está escandalizado con que estén en prisión. Una cosa es que hayan metido la pata y otra esto, es un castigo desproporcionado y sin pies ni cabeza”. En su opinión, basta con pedir perdón por el error en la programación de la obra.

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