eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

El camarero machista

Leyre fue a pedir su comida cuando un camarero comenzó a hacerle preguntas personales y le insistió para saber su nombre y su teléfono, un comportamiento que repitió con una de sus amigas

Cuando se quejaron al encargado éste les ofreció un helado gratis como compensación

99 Comentarios

- PUBLICIDAD -

Me ocurrió al llegar a la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Iba yo con dos amigas, acabábamos de aterrizar. Después de varias horas de viaje desde Roma teníamos hambre y, mientras hacíamos tiempo, decidimos entrar a un McDonald's a cenar. 

El caso es que, mientras mis amigas esperaban guardando la mesa, yo fui a pedir mi comida. Cuando vas en grupo suele hacerse, se va por turnos para no dejar solas las pertenencias.

Estaba yo haciendo cola cuando se queda una caja libre y el dependiente me dice, y cito textualmente, "por aquí guapa". Ahí ya empezamos mal. Es un trabajador. Decido pasarlo por alto. Un piropo sin más. Me choca un poco pero no digo nada.

Al llegar al mostrador empieza la fiesta. Durante los cuatro minutos que estoy haciendo el pedido el camarero me pregunta que de dónde soy, que a dónde viajo, que si voy a ser "buena o mala" en mi destino, que cómo me llamo, y me insiste, me obliga, me dice repetidas veces que le apunte mi número en el tique, tal instinto de superioridad tenía. Me insistió, porque si no no me dejaba irme, en que le apuntara mi nombre y mi número de teléfono en el tique que tenía que quedarme yo para reclamar mi pedido después. Cuando se lo pedí no me lo devolvió y me dijo que después me hablaría por whatsapp.

Me sentí tan ofendida y discriminada que al ser la primera vez que me pasaba algo tan descarado me quedé totalmente bloqueada. Le tuve que mentir en todas mis respuestas para que me dejara en paz y volver a mi mesa. 

Al llegar yo una de mis amigas se dirige al mostrador y no me da tiempo a advertirla. Al volver, nos cuenta su reacción. Al parecer, el camarero no nos había visto juntas. Éste, al verla llegar, le pregunta: "¿Eres amiga de Nerea?" Nerea es el nombre falso que yo le había dado. Mi amiga, al escucharle, se sorprende y responde que no. Es en ese momento cuando el camarero empieza con las preguntas y repite el proceso. Mi amiga se pone nerviosa, se quiere ir, no quiere darle su número ni responder a sus preguntas y el camarero insiste unas veinte veces hasta que finalmente desiste. 

Las dos estamos en tensión por si éste se enfada, le da un arrebato y no nos saca la comida. Finalmente, dicen nuestros nombres (deberían haber sido números), recogemos nuestras bandejas y nos vamos a nuestra mesa hablando de lo ofendidísimas que nos hemos sentido. Se lo contamos todo a nuestra tercera amiga y juntas decidimos que al acabar de cenar iremos a quejarnos al encargado. Esa actitud no es admisible para un trabajador, ni para nadie.

Así pues, vamos a hablar con el encargado, y al acercarse, vemos que es un chico joven, similar al que ha cometido la agresión. Le explicamos el caso y su única salida es ofrecernos un helado gratis para compensarnos. Nosotras no sabemos ni qué decir. No sé que nos ofende más, si la discriminación en sí o la reacción del encargado.

Al llamar al chico en cuestión para que nos pida perdón dice: "Ah, pero ¿os lo habéis tomado en serio?, ¿os habéis sentido ofendidas?".

No entiendo por qué no puedo ir tranquila a un restaurante y que solo por ser mujer me tengan que tratar diferente y se crean con derecho a acosarme y a decirme esas cosas. 

Leyre

Si tú también quieres compartir tu experiencia de machismo cotidiano escríbenos a micromachismos@eldiario.es o menciona nuestra cuenta @Micromachismos en Twitter.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha