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REGIÓN DE MURCIA

Palabras espesas, rémoras y mentiras

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Nuestro propio sentido de ciudadanos libres nos señala que la corrupción y la imbecilidad de los poderosos son ya incompatibles con cualquier tipo de Estado.

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Soy una poeta de la actualidad, mis textos nacen de mis vivencias inmediatas y no pocos han sido escritos mientras veía la tele y/o me cabreaba con la existencia / personas / realidad / cosas en general de la vida.

Calada hasta los huesos con mi tiempo, mi país, mis circunstancias... persigo las palabras que acontecen. De ahí saco mis versos. Intento, además, que lleguen frescas al poema terminado, que conserven la rabia o la dulzura con que las encontré.

Pero a veces me llegan a las manos derretidas, manchadas, como la caja de helados que compro en el súper y sube a casa recalentada... con todo el chocolate resbalando por la bolsa, dulce inútil ya para los postres.

Eso sucede cuando escucho palabras retorcidas, ab-usadas, es decir, usadas desde una otra intención, lejana de sus verdaderos significados. Así, cuando un partido utiliza la palabra "regeneración", mientras conserva en sus cúpulas a los que inventaron la caja B; cuando un empresario esclaviza a sus empleados y les llama "privilegiados" aprendices; o cuando las clases altas del empresariado español se dan golpes de pecho en la primera fila, jurando sobre libros sagrados cuidar de su país mientras lo venden y ayudan a ladrones.

Lo que pasa es que desde hace algún tiempo no me ocurre solo a mí.

Todos ya sabemos.

Es momento de decirlo, la mentira no solo mancha nuestro idioma, sino que también ensucia las relaciones, las opiniones, la defensa de grupo: ya no podemos, sin avergonzarnos de nosotros mismos, defender a los que han desmantelado el Estado del Bienestar para dárselo a sus amiguitos.

Nuestro propio sentido de ciudadanos libres nos señala que la corrupción y la imbecilidad de los poderosos son ya incompatibles con cualquier tipo de Estado. Ya nadie defiende con la cabeza alta al político turbio o al rico insensible.

Que la mentira pesa y espesa nuestras bocas como un dolor de muelas.

Quizás por eso se ha sacado la artillería pesada: el Ministerio de Justicia está manipulando algo más que palabras (Lex –Ley en latín–, significaba "palabra" en un principio) para salvar a esos amiguitos con los que han hecho fortuna en los palcos de los clubes de futbol y de la ópera.*

También cada semana, uno tiene que parar un rato y deshacer las camas, sacar las cosas de los armarios, apartar los muebles de los sitios. Como un estuche muy preciado se abre la casa y se friega hasta dejarla reluciente y fresca. Pura. Para poder después recomenzar los trabajos de los adultos y los deberes de los niños, olvidados todo un día en las carpetas escolares.

De esa manera señalaremos las mentiras. Pro-curaremos que este gobierno no dure más sobre nosotros.

Presentaremos una moción de censura y será como sacudir las sábanas, para poder dormir refrescados.

*En este país hemos comprobado que la supuesta diferencia de grado cultural entre el popular fútbol y la elitista ópera se desvanecía en chanchullos y negocietes privados. Tanto los palcos de honor del Bernabeu o del Calderón, como los palcos privados del Palau o del Liceu se han vendido voluntades y empresas públicas al mejor postor.

*Cristina Morano es escritora, diseñadora gráfica y miembro de la Coordinadora de CambiemosMurcia

 

 

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