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REGIÓN DE MURCIA

Sin-vergüenza honoris causa

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Hay que reconocer que este país tiene una capacidad infinita para sorprendernos un día sí y otro también. Las últimas semanas están siendo muy marcadas por la celebración de las nuevas elecciones y por el impacto de los famosos “papeles de Panamá”. Respecto a esto último quisiera realizar un par de reflexiones que me rondan la cabeza, si me lo permiten.

Cada vez que los informativos nos ofrecen un nuevo nombre relacionado con el afamado despacho de Mossack-Fonseca me viene a la mente la célebre respuesta del exdiputado del PP Antonio Martínez Pujalte a la pregunta “¿Es ético?”. “Es legal”, dijo sin pestañear, sin un temblor en la voz, sin remordimiento de conciencia,…sin complejos, oiga, que por la vida hay que ir de frente y no avergonzarse de nada, que para eso soy español.  Por  cierto, que uno de los fundadores del  polémico despacho es hijo de un activo militante del partido nazi y miembro de  la Waffen  SS  de  Hitler.  Ahí  dejo el curioso dato que daría para otras consideraciones…

Y es que todo este asunto es un enorme sainete que describe a la perfección a la clase dirigente de un país, donde un ministro desmemoriado que dimite por su vinculación con sociedades “offshore” y que miente abiertamente a la opinión pública con sus dudosas y estrambóticas explicaciones es, a su vez, recibido por aplausos por “los suyos” después del triste espectáculo ofrecido. ¡Alabado sea el líder! Incluso  ha recibido  la  comprensión  y  apoyo de gran parte de sus compañeros, presidente incluido. Al panorama general se le suma un expresidente del gobierno que es sancionado por Hacienda por “irregularidades tributarias” y que se permite el lujo de dar lecciones cada vez que habla. De Rato mejor ni hablamos, ni  de  Cañete y su mujer, ni de algunos miembros de  la Casa Real, ni de Bertín Osborne, o de algunos futbolistas o artistas,…y tampoco de la amnistía fiscal que ha permitido que tantos defraudadores salgan de rositas. Montoro ha hecho bien su trabajo, sin duda.

Me viene ahora a la mente la imagen del nombramiento de Mario Conde como Doctor Honoris Causa…sí, no se rían. En España somos los maestros indiscutibles del humor, sobretodo del surrealismo

Es un gran espectáculo, digno de Broadway o de superproducción hollywoodiense, con mucho morbo mediático; y estoy enganchado a ello, lo admito. Cada día espero, expectante, un nuevo nombre, un nuevo escándalo que supere al anterior para satisfacer mi insana curiosidad. Ya saben que criticar es el deporte nacional, no el fútbol. Se nos da bien. Pero todo ello tiene un lado tenebroso, o varios. Por un lado está el hecho de que todos los recortes que llevamos años sufriendo conjugan mal con el hecho de que nuestros principales dirigentes tengan un comportamiento tan poco edificante. Y por otro lado, está el hecho de que, como profesor, cada día tengo menos argumentos para convencer a mis alumnos/as de la  importante función  social de los impuestos. No es porque me dedique a comentar la actualidad con mis alumnos y alumnas, es que es parte del currículo que tengo que impartir. Que conste en acta. Y es que  hablar de equidad, justicia, redistribución y proporcionalidad se hace muy difícil ante el  impresentable desfile al que estamos asistiendo. El ejemplo que están recibiendo los más jóvenes no es el mejor, precisamente; y lo tienen bastante fácil para ponernos en aprietos. Por cierto, que acabo de recordar que tengo pendiente de presentar mi declaración de la Renta…pero como soy un simple asalariado soy de los que pagan. Para mí no hay Islas Barbudas, Delaware ni Panamá que valga. ¡Pringao!

El otro aspecto sobre el  que  quería reflexionar era  el relativo al  sentimiento de vergüenza.  Me temo que, como colectivo, no está suficientemente desarrollado. En mayor o menor  medida,  casi  todos los salpicados  por  los escándalos de corrupción, blanqueo de capitales, etc., viven exclusiva o muy significativamente de lo público.  Algunos son grandes defensores del liberalismo económico, por cierto…Y resulta muy chocante el nulo respeto que muestran  hacia las instituciones y hacia la  ciudadanía, que son quienes sufragamos sus sueldos y  beneficios. No tienen el más mínimo reparo en presentarse ante la opinión pública como  víctimas de un gran complot,  ni tampoco tienen problemas para increpar al periodista que les pregunta. Realizan un ejercicio de cinismo absoluto que, además, es jaleado, justificado y defendido por la mayoría de sus compañeros y desde determinados altavoces mediáticos.  Respecto de los que callan y guardan silencio, son, sencillamente, cómplices. La omisión también cuenta, y mucho.

Me viene ahora a la mente la imagen del nombramiento de Mario Conde como Doctor Honoris Causa…sí, no se rían. En España somos los maestros indiscutibles del humor, sobretodo del surrealismo. El Honoris Causa es un título honorífico concedido por una  Universidad en reconocimiento a una trayectoria social o académica honorífica. ¿A que tienen que sujetarse las mandíbulas por la risa? Es una celebración de investidura ritual, donde al homenajeado se le impone un birrete, un anillo y unos guantes, que encierran toda una exaltación de la docencia y la sabiduría.

A aquella ceremonia acudió el por entonces jefe del Estado, el rey Juan Carlos I. También se dejaron ver la mayoría de grandes banqueros españoles así como empresarios, directivos de medios de comunicación y una nutrida representación del mundo académico. Según recogió en su día la crónica del ABC, entre los asistentes estuvieron los Duques de Soria y el Duque de Calabria, José María Amusátegui, Rafael Ansón, Antonio Asensio, Clemente Auger, Juan Belloso, Claudio Boada, Jaime Campmany, Manuel Campo Vidal, Camilo José Cela, Matías Cortés, José María Cuevas, Alipio Dias, Luis Ducase, Alfonso Escámez, Fernando Fernández Tapia, Antonio Gil, Ricardo Gómez Acebo, Manuel Gómez de Pablos, José Luis Gutiérrez, Mauricio Hatchwell, Jesús Hermida, Fernando Jáuregui, Enrique Lasarte, Guillermo Luca de Tena, Laureano López Rodó, José Oneto, Jesús de Polanco, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Pedro J. Ramírez, Luis Ángel Rojo, Arturo Romaní, José Roquette, Pablo Sebastián, Adolfo Suárez, Juan Velarde Fuertes, Emilio Ybarra y Luis María Ansón. Casi nada…

Hace poco la Universidad Complutense decidió retirar el doctorado honoris causa a Mario Conde, que vuelve a estar implicado en una trama defraudatoria. Pero ya da igual; el ridículo ya está hecho. Y lo que nos queda.

¿Saben? Voy a entrar en el diario.es. A ver quién sale hoy en los “papeles de Panamá”.

*Raúl Alguacil Titos. Profesor de Formación y Orientación Laboral. Consultor de comunicación. Vicepresidente de AIDMUR.
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