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REGIÓN DE MURCIA

¿Tradición o abolición?

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Unos lo llaman cultura, otros por el contrario lo llaman maltrato animal; unos lo llaman arte, otros asesinato.

Al igual que toda España, Tordesillas se encontraba dividida el pasado día 15, y aún siguen, ya que supuestamente se están planteando hacer un referéndum para determinar si es hora de acabar con esta macabra escena o seguir celebrando el Toro de la Vega.

Lo que parece increíble es que estando en el siglo XXI sigamos llamando cultura a algo tan atroz como lancear un animal hasta la muerte. Y que todo ello se justifique, como ellos mismos dicen, en que es un "torneo medieval". Lo que realmente nos lleva a pensar que aún hay lugares en España que no han evolucionado y se han quedado en la Edad Media.

Pero, ¿cómo es que aún siguen ocurriendo este tipo de festejos como el Toro de la Vega, el toro "embolao", o el toro "ensogado"? ¿Cómo puede divertir a alguien ver a un animal con dos bolas de fuego sobre sus astas, o "jugar" a atrapar a un animal con una cuerda?


Deberíamos recapacitar sobre el perfil que ofrece España con estos festejos que implican el sufrimiento y muerte de un animal


Son hechos terribles que no deberían suceder, ya que está penalizado el maltrato animal, y no se puede justificar o defender porque sea una tradición.

Por otro lado, la imagen de nuestro país está muy relacionada con el mundo del toro. Tanto, que como una amiga mía me contaba recientemente tras venir de pasar una temporada en Inglaterra, allí, para diferenciar el castellano de Latinoamérica del nuestro, se le conoce como "el español matador".

Más que ser motivo de orgullo nacional, esto debería hacernos recapacitar sobre el perfil que ofrece España haciendo esta serie de festejos que implican el sufrimiento y muerte de un animal.

Impidiendo su celebración no sólo salvaríamos a un animal inocente de morir, sino que también nos ahorraríamos situaciones tan bochornosas e incómodas como las peleas y enfrentamientos entre los amantes del mundo taurino y los que están totalmente en contra, en las que no se pierden sólo los papeles sino también el respeto.

Es difícil cerrar los ojos ante una situación que nos parece injusta, pero sobre todo tenemos que ser conscientes de que hay maneras de hacernos oír más fuertes que los gritos y los insultos, por no hablar de los empujones y demás agresiones físicas que se han podido ver durante el dantesco espectáculo del Toro de la Vega, tanto entre los distintos bandos como a miembros de la prensa que sólo hacían su trabajo. En definitiva, es lamentable.

Por todo ello... ¿Habrá Toro de la Vega 2016? Sinceramente esperemos que ningún animal tenga que pasar por lo mismo que pasó Rompesuelas, que murió injustamente por una absurda tradición.

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