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REGIÓN DE MURCIA

Nuestros chiquillos no son ladrillos

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Desde el año 2011, con la aplicación de recortes educativos y la aparición de la LOMCE, una ley innecesaria e impuesta por el ministro peor valorado del Gobierno como fue José Ignacio Wert, las órdenes, normas y decretos educativos que se aplican están pervirtiendo el sentido de la Educación y el ambiente humanista de nuestra Escuela Pública.

La comunidad educativa rechaza los recortes educativos y la LOMCE porque:

-Es una ley impuesta por un solo partido, sin el más mínimo consenso ni participación de la comunidad educativa. Ha sido causa de varias huelgas de enseñanza.

-Tiene un enfoque “ mercantilista” de la educación. Con menos recursos personales (no se cubren bajas de profesores de menos de 15 días) pretende “rentabilizar” el puesto de trabajo docente exigiendo al profesorado que enseñe “a destajo“ y al alumnado que aprenda “por ley”, despreciando el factor personal y la empatía cotidiana necesaria entre alumnado y profesorado.

Es una ley antipedagógica, que suprime el enfoque globalizado del aprendizaje del niño parcelando el currículo con nuevas materias, y que plantea tantos estándares de aprendizaje que hacen inviable en la práctica la evaluación continua.

La LOMCE hace un planteamiento competitivo y sectario de la educación, en contra del enfoque humanista

La escasez de recursos de plantilla y las ratios profesor-alumnos no permiten una adecuada atención a la diversidad (faltan especialistas para la detección precoz, prevención, diagnóstico y tratamiento personal pedagógico), amén de la falta de apoyo a la labor tutorial, donde recae el mayor peso de esta atención.

Supone la burocratización de la enseñanza, especialmente en la evaluación, con la pretensión de incluir numerosos estándares de aprendizaje y pruebas. El estrés generado en profes y alumnos por la “evaluacionitis” no mejora la calidad de la enseñanza, más bien la perjudica. La falta de tiempo docente es una realidad.

Es un planteamiento “competitivo y sectario” de la educación en contra del enfoque humanista. Hasta hace poco pretendíamos el desarrollo integral, creativo y social de las capacidades personales. Ahora se busca la “competencia básica individual”. Además, minimiza o suprime del curriculum materias como la Educación Plástica o Musical y la Filosofía, e impone la religión (o ética) como “asignatura evaluable".

Para más inri, los recursos y medios materiales de la escuela pública siguen deteriorándose (instalaciones, maquinaria, espacios, mobiliario, dotación presupuestaria…) .

En fin, unas condiciones de indecencia para la docencia.

Nos queda la opción de elegir un próximo Gobierno que sea algo más sensible y procure un verdadero Pacto de Estado por la Educación.

Álvaro de Verástegui Alburquerque

Maestro de la Escuela pública desde hace 27 años

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