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REGIÓN DE MURCIA

La cosificación de la mujer: de objeto a sujeto

"Me parece que censurar verbalmente que una mujer aparezca semidesnuda en un videoclip es retrógrado y del manual del machista del siglo pasado."

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Imagen del cuadro de Thomas Saliot

Imagen del cuadro de Thomas Saliot

Muchos discursos que esgrimen la cosificación de la mujer me resultan más propios del machismo yeyé y de los grupos católicos que de un movimiento e ideología que tiene aspiraciones de apropiación de espacios, autonomía y empoderamiento. Me parece que censurar verbalmente que una mujer aparezca semidesnuda en un videoclip es retrógrado y del manual del machista del siglo pasado. ¿Una mujer siliconada es una cosa? ¿Una mujer con un pantalón mínimo es una cosa? ¿Una mujer con el culo en pompa es una cosa? ¿Qué se está implicando realmente cuando se hacen este tipo de afirmaciones? ¿Cómo pasa la mujer de ser un objeto sexual a ser un sujeto sexual? 
Entiendo que minusvalorando, menospreciando y criticando a estas mujeres se perpetúa la idea maricastaña de que el cuerpo de la mujer es pecado y entiendo que el patriarcado las prefiere de cuello vuelto y recatadas, y si son "correctas", mejor que mejor. Entiendo que es precisamente el heteropatriarcado el que no nos quiere como bombas sexuales, sexualmente liberadas, voluptuosas, disfrutadoras y gozantes. 

Entiendo que hay mucho de misoginia y bastante de machismo en esto de criticar que movamos el culo y que además nos guste

Entiendo que hay mucho de misoginia y bastante de machismo en esto de criticar que movamos el culo y que además nos guste. Y si ya interiorizamos ese discurso desde algunos grupos feministas y empezamos a moñearnos entre nosotras trasladando la dicotomía puta/esposa al binomio buena/mala feminista, pues el patriarcado sacará las palomitas y hará palmas con ambas gónadas mientras experimenta la erección de la victoria. 
No me siento nada identificada ni representada por ese feminismo que demoniza el cuerpo femenino y grita "¡Cosificación!" cada vez que se ve más piel de la feministamente permitida. 
No quiero un feminismo que pida permiso, que resulte amable, que reivindique desde la complacencia; no quiero un feminismo de mojarse los pies en la orilla, yo he llegado al feminismo a surfear las olas. 
Lo que molesta del reggaetón son los culos y las tetas y las rodillas genuflexas y las espaldas arqueadas. Admitidlo, Damos y Caballeras, el fondo es ese y no otro. Pero que no cunda el pánico, eso se va con tres Ave Marías. 
#FeminismoEnConstrucción
#AellaLeGustaLaGasolina
*Lucy Sombra es miembro de la Coordinadora Anti Represión Región de Murcia
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