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REGIÓN DE MURCIA

Si te dicen que cayó (...el árbol de la plaza Santo Domingo) Incluye poema inédito

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Ficus de la plaza de Santo Domingo (Murcia)

Ficus de la plaza de Santo Domingo (Murcia)

Si un árbol cae en medio de una ciudad hiperpoblada en hora punta y todos estamos alrededor para oírlo, ¿alguien hará algo al respecto?

"Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?"

 Koan (refrán que induce a reflexionar o algo así) del budismo zen

Este verano, en la ciudad de Murcia, se han caído árboles de gran porte o ramas importantes en Cuartel de Artillería, Zaraiche, Hospital Reina Sofía, Parque de Puente Tocinos, Parque del Salitre, Jardín de la Seda, y varios otros menores, todos ellos resumidos, compendiados y simbolizados en la caída del gran ficus de la plaza de Santo Domingo. En meses anteriores el temporal tiró abajo 35 grandes árboles en todo el término municipal.

Como viene siendo habitual en nuestra Región, nadie resultó responsable. Como en los casos del Palmeral de Zaraiche, Mar Menor, Río Segura enfangado o inundaciones mortales, nadie ha pagado por ello. Ninguna causa ha sido analizada, ni acotada, ni solucionada.

La empresa que gestiona los jardines de Murcia se escuda en la imprevisibilidad del tiempo, pero lo cierto es que todos sabíamos que los parques y jardines de la ciudad iban a necesitar esta primavera de un cuidado extra, pues entre los meses de diciembre y enero, pasó algo insólito: el invierno.

Por primera vez en siglos nevó, llovió y las temperaturas bajaron de 5 grados. Como consecuencia de esta inédita "normalidad" climática, los árboles de Murcia, habitualmente ahogados de calor y sequedad, experimentaron un crecimiento vegetativo mayor. Todavía estaban creciendo casi, me cuentan mis científicos preguntados, cuando llegó una precoz (y anunciada) ola de calor en primavera que impidió la consolidación de ese crecimiento, generando una inestabilidad en la base de las ramas grandes.

Cualquier jardinero sabía eso. Cualquier experto habría tomado medidas en febrero.

En Murcia la expresión francesa laissez faire, laissez passer tiene una conclusión sarcástica, negrísima, un laissez tomber que sería ridículo si no fuera cierto .

Se ha dejado caer el gran árbol, "madre de ciudades", sin otorgarle ni un poco de ese agua que se gasta cada noche en lavar con cepillos mecánicos las principales plazas (el asfalto de las principales plazas).

Por eso, si te dicen que cayó el emblemático árbol que ha presidido durante dos siglos las postales, las fotos de novios y de turistas, que ha transitado del cloruro de plata hasta el Instagram con todo su poderío, convirtiendo la plaza de Santo Domingo en el único sitio donde caminar sin ahogarse... Créelo: cayó el símbolo de Murcia, quizás la mejor alegoría de la ciudad, puesto que era laico (je je), charnego (lo "emigraron" de Australia), y madre de "dragones" (esquejes suyos son los otros 11 gigantescos ficus del Jardín de Floridablanca, que es históricamente el primer jardín público de España).

Y creerás que nadie oyó su caída.

Aunque estábamos todos delante.

Os dejo un poema inédito:

MADRE DE CIUDADES

 –Como la árbol herida caerá esta ciudad:

sin importar a nadie, sin dejar

huella después. Las gentes huyen

de la árbol y de su corazón quemado,

no del peligro ni de sus amos huyen.

–Que soy alta, decían,

pero más alto el vencejo,

más alto el canto.

Más alto sus alas blancas.

Hacían nidos de piedrecillas,

de tallos verdes,

de papelitos de color plata.

Venía el viento y también decía

la música que no entendemos.

Era su arpa.

–Como la árbol seca caerá esta ciudad,

sin pájaros: sin música.

*Cristina Morano es escritora y miembro de la Coordinadora de CambiemosMurcia

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