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Lorca, Mazarrón, Puntas de Calnegre: calas para perderse

Playa Cabezo de la Pelea

Una de las mejores rutas para completar en apenas una mañana, y finalizarla con un baño en estas pequeñas porciones de paraíso murciano es la que lleva desde Playa Cabezo de la Pelea (Cañada Gallego, Mazarrón) hasta la Punta del Siscal (Lorca). 100% recomendable para los amantes de las calas y las playas perdidas.

La etapa discurre por la zona baja de costa salpicada de numerosas desembocaduras de ramblas destacando la rambla del Ramonete. Esta zona es uno de los principales lugares de Europa en la producción de hortalizas, destacando el tomate, con zonas continuadas de playas de aguas abiertas. Además, la costa no tiene una ocupación urbana importante y los cultivos casi llegan hasta la orilla del mar, entre las poblaciones Cañada Gallego que se encuentra a unos dos kilómetros de la costa pequeña población agrícola y al final del tramo ya en el termino de Lorca la población de Puntas de Calnegre, inicio del sendero por la sierra de Loma de Bas.

El conjunto de las Lomas de Percheles y Parazuelos, las playas de Percheles, Minas y Palomarico y la Rambla de Pastrana, se encuentra enclavado el término municipal de Mazarrón, casi en los límites con el de Lorca y entre las pedanías de Puntas de Calnegre y Cañada de Gallego. La zona es ampliamente conocida por sus playas, que junto con las suaves colinas de Poniente recrean el escenario que justifica el verdadero atractivo paisajístico.

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Un paseo completo: explorando el río Moratalla

Explorando el río Moratalla 1

La ruta comienza en la confluencia con el río Alhárabe con el descenso al interior del cañón, de 440 metros de altitud y donde el río Benamor comienza a llamarse Río Moratalla.

Para bajar por el fondo del cañón, es necesario seguir una senda de ganado por el margen izquierdo del río, hasta encontrar la casa del Cura. El cañón es estrecho y aparecen bellas pozas de agua remansadas sobre el lecho de pura roca caliza. Hay tramos en que el río ha cortado como un cuchillo el terreno y las paredes del cañón no tienen más de dos metros de anchura, por más de 15 de profundidad. En estos tramos es recomendable atravesar por fuera, siguiendo una senda de ganado que lleva a la derecha o la izquierda del cauce.

Pasados cerca de 1,85 kilómetros del inicio de esta etapa de hoy, el cañón termina de golpe, en una canaleta y lo que parece un antiguo salto de agua que movía un molino. Bajando a la derecha de éste por una senda entre los pinos, se pueden encontrar en el río juncos y cañas. En el margen izquierdo aparece entonces un camino a seguir. En este tramo solitario el río ha cortado acantilados de tierra donde anidan los abejarucos y es fácil sorprender patos en las pozas de agua.  Los pinos centenarios se aferran a las orillas.

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Descubre el río Chícamo: un oasis en pleno desierto de Abanilla

Río Chícamo, Abanilla

En las áridas tierras al Norte de Abanilla surge brotando del mismo suelo el río Chícamo, un regalo para los campos y huertas de Mahoya y Abanilla.

Nace bajo la cara Sur de la sierra del Cantón, a 320 metros de altitud y pronto nos depara otra impresionante sorpresa al encajonarse en el estrecho del Cajer, desfiladero de conglomerados calcáreos que ya los árabes supieron aprovechar para construir canales colgantes tallados sobre la misma roca.

El paisaje dentro del cauce del Chícamo es árido, pero el color de sus tierras contrasta frecuentemente con el verdor de los bosquecillos de taray y palmeras. El por ello que a esta tierra se le ha llamado desde antiguo `La Palestina muciana´.

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