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REGIÓN DE MURCIA

PAS echa un pulso a la Región

Con ocho indicios de delitos de corrupción sobre sus espaldas, el expresidente de la Región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, sigue aferrándose al poder a pesar de que se acrecienta la preocupación por la corrupción entre los ciudadanos. 

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Dimite el presidente del Gobierno de Murcia, Pedro Antonio Sánchez

Dimite el presidente del Gobierno de Murcia, Pedro Antonio Sánchez EFE

`Corrupción en Miami´ revolucionó la televisión de los ochenta. Las escenas de las persecuciones de los policías Sonny Crockett y y Rico Tubbs en el Ferrari blanco por Miami Beach al atardecer son inolvidables. Los atardeceres en Murcia podrían ser un escenario igualmente sugerente para una nueva serie 30 años después.

La  preocupación por la corrupción ha escalado 7,5 puntos hasta alcanzar el 44,8% en el mes de marzo, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Es el segundo problema más grave para los españoles después del paro, nuestra eterna condena. Parece que lo sucedido en Murcia en las últimas semanas tenga algo que ver.  

La encuesta del CIS se hizo entre los días 1 y 10 de marzo, cuando el expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez (PAS), declaraba ante el Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJM) por varios delitos de corrupción en el caso Auditorio, al tiempo que la trama Púnica copaba las páginas de los periódicos.

Para seguir abriendo boca, el pasado lunes el juez Eloy Velasco pedía al TSJM que  imputara a PAS por cohecho, fraude y revelación de información por su participación en la Púnica. El pasado jueves, Anticorrupción atribuye un  quinto delito al expresidente de Murcia por el caso Auditorio: la Fiscalía también le acusa de fraude en las subvenciones.

Son ya ocho indicios de delitos que recaen sobre las espaldas de PAS. ¿Cuál ha sido la respuesta del expresidente? Como animal político que busca la supervivencia a toda costa, PAS se lo ha jugado todo a la misma carta del disimulo, las apariencias y la ausencia de responsabilidad política pese a quien pese –su partido, su posible sucesor Fernando López Miras, los ciudadanos, la imagen de la Región en el resto del país a través de los medios de comunicación-.

 

Esta misma carta de las apariencias es la que marcó su actuación prácticamente faraónica en las  cinco obras inacabadas durante su etapa como alcalde de Puerto Lumbreras y en  las negociaciones con Alejandro De Pedro para `maquear´ su imagen online en la trama Púnica. El `cara a la galería´ de PAS puede que acabe engullendo su realidad.

Porque llegado el momento de mayor tensión en la carrera de PAS, su estrategia de marketing político abruma por su obviedad.  Su dimisión no se produjo hasta un mes después de estar sentado en el banquillo, con el acta de diputado y la presidencia del PP todavía en la mano mientras coloca a su `delfín´ de 33 años López Miras, quien ha admitido públicamente llorar por la pérdida y su intención de “reponer una injusticia”. El motivo que adujo públicamente Sánchez para la dimisión no tuvo nada que ver con sus problemas con la Justicia, sino con librar a Murcia de un presunto tripartito de Cs, PSOE y Podemos que, en realidad, nunca llegó a forjarse.  

PAS es un político a quien no le tiembla el pulso, con una trayectoria profesional exclusivamente basada en la política. En su obsesión por el poder hay tres factores que le apuntalan: la unidad granítica –al menos de cara al exterior- que siempre muestra el PP ante los casos de corrupción y otras cuestiones de organización interna; las seis legislaturas -22 años- del PP en el Gobierno de la Región, cinco de ellas con mayoría absoluta y solamente en la actual con simple, que marcan una psique habituada al poder y con un fuerte arraigo en la sociedad visible desde en las cofradías hasta en los medios de comunicación; y, finalmente, el hecho de contar con unos socios de gobierno –Ciudadanos- que han asumido unas posiciones contradictorias y timoratas en su presunta función `fiscalizadora´ de los desmanes del PP.

La Región, además, no parece contar con un Sonny o un Rico que, montados en un tractor, persigan las tropelías de la presunta corrupción de Murcia que acapara titulares en los medios nacionales y hace aumentar la preocupación por la corrupción entre los españoles. Siempre nos quedarán los atardeceres.

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