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REGIÓN DE MURCIA

La dura supervivencia de las tiendas de discos

Tras el cataclismo digital sólo las pequeñas y especializadas resisten. En Murcia quedan dos

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Interior de discos Tráfico, en Murcia.

Interior de discos Tráfico, en Murcia. José Miguel Vilar-Bou

El cierre en 2006 de Tower Records, la mítica tienda de discos de Sunset Boulevard, marcó el fin de una época. Idéntico símbolo puede leerse en clave nacional con el fin, hace unos meses, de  Discos Castelló tras casi noventa años de historia. Las tiendas de discos de gran superficie son hoy inviables. Dinosaurios extintos. Algunos negocios pequeños, sin embargo, sí han logrado sobrevivir al cataclismo mediante la especialización y la diversificación. En Murcia, dos clásicas resisten: Tráfico y Discos Comix.

“El comercio pequeño, de barrio, si quiere sobrevivir, se tiene que especializar”, declara Florencio Cervantes.

Florencio abrió Discos Tráfico en 1989 en la calle Victorio de Murcia, “por vocación”.

Muy pronto llegó el CD, pero eso no afectó al negocio: “Cuando Guns’n Roses o Nirvana sacaban un disco, se formaban colas de críos en la puerta. Podías vender cincuenta copias en un día. Pero eso ya es historia”.

Cuando las ventas de discos empezaron a hundirse a favor de las descargas, Florencio comprendió que, o se movía, o su negocio se extinguía: “Ahora viajamos mucho. Vamos a conciertos por toda España, a ferias de discos, vendemos merchandising, camisetas, parches, complementos…”

La especialización es el otro factor clave: “Nosotros siempre nos hemos dirigido a un público punk y heavy, que es muy fiel. Y hay cierto relevo generacional, porque siempre aparecen cachorrillos a los que le gusta todo esto”.

Época dorada

Paco Ayala abrió Discos Comix en 1998 en la calle Enrique Villar. Su especialidad, el rock: “Tenía la ilusión de montar una tienda de discos y lo hice con el poco capital que tenía. Al principio éramos tienda de día y bar de noche”.

En esa época, recuerda Paco, había en Murcia doce locales de venta de discos. “Ahora sólo quedamos dos”.

El negocio ha cambiado radicalmente desde que entró en él: “Hasta el año 2000 más o menos, podíamos defendernos sólo vendiendo álbumes, porque en los noventa había una cultura de compra de discos no sólo de particulares, sino de los bares, que adquirían muchísima música, y cuidaban la calidad. Eso ha desaparecido. Ahora tiramos de merchandising, entradas de conciertos, hacemos camisetas personalizadas. También vendemos por Internet”.

Paco Ayala es muy crítico con el panorama musical actual: “La televisión sólo apoya los programas concurso. Dylan, Coltrane o AC/DC no tienen espacio alguno en ellos”.

El mito del vinilo

Las ventas de discos de vinilo han aumentado un 800% a nivel mundial en los últimos cinco años.

Sólo en Reino Unido, generaron en 2015 un volumen de negocio de 2,6 millones de euros.

“El vinilo ya aporta más beneficios a la industria que la música en streaming”, aseguró en una reciente entrevista el director del Salón de Innovación de Silicon Valley, Andrew Keen.

Viendo la oportunidad, Universal relanzó el año pasado en el resurrecto formato 1.500 viejos títulos de su catálogo.

Amazon, por su parte, ha registrado un incremento del 80% de ventas de este soporte en los últimos tres años.

España no es ajena a la tónica: En 2015 se vendieron 260.000 discos de vinilo frente a los 15.000 de 2005, según datos de Promusicae.

Las dos tiendas supervivientes en Murcia perciben el auge: “Sí que se vende más, pero es que llegó un punto en que no se vendía nada así que, a poco que se mejore, ya se nota”, analiza Florencio, quien añade: “Hoy compran vinilos desde aficionados de siempre a chavales que buscan el punto de lo diferente. También hay quien los quiere por pose”.

Paco Ayala se muestra de acuerdo: “Es verdad que algunos jóvenes han desempolvado el tocadiscos de sus padres y que los compradores de toda la vida siguen, pero tampoco es una gran cosa”.

Ambos comerciantes reivindican la calidad de sonido del vinilo: “Un mp3 no es igual que un estéreo”, opina Paco Ayala.

“La música hay que oírla bien. No sólo con el ordenador o con el móvil. Un buen equipo hace mucho”, sentencia Florencio.

Paco Ayala, propietario de discos Discomix, en su local.

Paco Ayala, propietario de discos Discomix, en su local.

El momento de comprar CDs

El CD, que en los noventa se comió al vinilo, es hoy el gran damnificado de la apoteosis digital. Las ventas en España han caído de 40 millones de unidades a 11,6 en una década, según Promusicae.

Tanto Ayala como Cervantes consideran, sin embargo, que se trata de un reflujo temporal: “El CD está en una época de gran bajón, sí, pero volverá”, pronostica Paco Ayala.

“El CD no se vende, pero precisamente por eso ahora es el momento de comprarlo. La gente ha olvidado lo bien que se escucha ese formato y están tirados de precio. Tarde o temprano los aficionados lo echarán de menos y regresarán a él”, vaticina Florencio.

¿Futuro para las tiendas de discos?

Aunque las grandes tiendas de discos son cosa del pasado, algunos valientes se están atreviendo abrir pequeños negocios, muy especializados y con pocos empleados.

A menudo se trata de personas que tienen otros trabajos y se meten en la venta de música por afición, dado que los beneficios son escasos.

Tráfico y Discos Comix no pertenecen a esta nueva especie. Son comercios veteranos, que han sobrevivido al cataclismo luchando duramente. Al entrar en ellos, uno se siente transportado a otro tiempo.

¿Hay sitio en el futuro para las tiendas de discos?

“El sector ya tocó fondo hace mucho, y las tiendas siguen, pero como algo residual. No creo que sobrevivan”, analiza Paco Ayala.

“Diría que no, aunque, por la cuenta que me trae, espero que sí”, pronostica Florencio Cervantes.

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